Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

“Postscript” a la Bendita ciudad, de maldita historia (XIII parte)

El Departamento de Estado y la CIA han reconocido en sus documentos desclasificados, no aguantaron un cañonazo de US$270 mil.

— Eduardo Antonio Velásquez Carrera
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Acisclo Valladares Molina, pontificando, según él, sobre el presidente Árbenz Guzmán escribe: “Entiendo que la política encienda pasiones y que pasionalmente se quiera ver virtudes que obviamente no tuvo aquel exmandatario: las de la honradez y el valor ya que ni fue valiente (fue incapaz de enfrentarse al enemigo y prefirió refugiarse en la Embajada de México) ni probo: se hizo, humilde capitán del Ejército, recién llegado a coronel y ministro, de todo un latifundio en plena Costa Sur y de lujoso chalet, imposibles estas compras con sus ‘ahorros’”. Para comenzar, principiemos con el valor y la valentía. A los 71 años de la alborada del 20 de Octubre de 1944, ya no sobra duda de la participación conspirativa y de lucha desempeñada por Jacobo Árbenz Guzmán, no solo con sus compañeros militares sino especialmente con los grupos civiles, entre los que participaron los hermanos Toriello Garrido y los famosos 14 estudiantes universitarios, que entraron a la Guardia de Honor. Todo ello, los meses previos y el mero día de la Revolución. Nadie que no tenga valor y que no sea valiente está dispuesto a enfrentarse a los remanentes de la Dictadura Ubiquista, representada por Ponce Vaides. Como tampoco sobra duda sobre la participación de jóvenes militares de la Guardia de Honor y de líderes como Francisco Javier Arana y Carlos Aldana Sandoval, entre otros. Este último, se dice no formó parte del triunvirato toda vez que tuvo que refugiarse en El Salvador, por la persecución de la que fuera objeto, como planificador de la estrategia de la insurrección.

No quiero dejar de valorar el valiente papel jugado por la Junta Revolucionaria de Gobierno, integrada por Árbenz, Arana y Toriello, en la conducción del país, del propio 20 de octubre de 1944 al 15 de marzo de 1945, cuando tomó posesión el nuevo presidente electo, el doctor Juan José Arévalo Bermejo. No fue poca cosa, congelar las cuentas de los funcionarios y paniaguados de la dictadura, exiliar a México a los generales y coroneles comprometidos con la misma, convocar a las elecciones generales, de la Presidencia de la República, de alcaldes a nivel nacional, a la integración de la Asamblea Nacional Constituyente que elaboró la Constitución Política de la República, conocida como del año 1945 y entregar el poder político en cinco meses. Se necesitan arrestos para hacer lo que hicieron. No hay ninguna comparación con lo que estamos viviendo, por estos meses y días, en el año de gracia de 2015. Ya durante el gobierno del presidente pedagogo, Árbenz tuvo el valor de ser leal al gobierno revolucionario, valiente y astuto cuando le fue requerido en el desempeño de su cargo de Ministro de la Defensa Nacional y como ya quedó plenamente demostrado, cumplió con las órdenes vertidas por el Presidente de la República para apresar al conspirador coronel Francisco Javier Arana, Jefe de las Fuerzas Armadas, aquel infausto 18 de julio de 1949. Árbenz, como lo escribió el propio Arévalo Bermejo, defendió magistralmente al gobierno, cuando la Guardia de Honor se sublevó al conocerse la muerte de Arana. Ese día le dejaron una granada en su despacho para que él mismo la activara. Y finalmente, Árbenz tuvo la valentía de impulsar el proceso de reforma agraria, como una vía de desarrollo capitalista en el agro, que beneficiaría al campesinado guatemalteco. Árbenz fue traicionado por el alto mando del Ejército, maniatándolo para defender a nuestra patria y democracia. Al contrario, los militares de alta investidura estuvieron a las órdenes del embajador de los Estados Unidos de América, Peurifoy, que como el propio Departamento de Estado y la CIA han reconocido en sus documentos desclasificados, no aguantaron un cañonazo de US$270 mil. Al final, me pregunto: ¿Quién es Acisclo Valladares Molina para juzgar sobre el valor y valentía de un presidente como Árbenz? Está visto que no tiene la preparación, desde la perspectiva histórica y el conocimiento científico para abordar este tema.

Continuará…

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