Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Los escenarios del Presidente

La incertidumbre de corto plazo se mantiene.

— Phillip Chicola
Más noticias que te pueden interesar

Analizar la posición del presidente Pérez Molina no es fácil. La coyuntura cambia día a día, y el corrimiento de actores altera constantemente los balances de fuerzas.

 

Aun así, no se puede negar que el presidente se encuentra en el punto de mayor debilidad. Los estudios de opinión concuerdan que el nivel de aprobación de Gobierno está por debajo de 15 por ciento. Esto lo ubica como el mandatario peor evaluado en cualquier momento de la historia democrática. Al mismo tiempo, demuestra la implosión de la credibilidad de un régimen cuya aprobación a principios del 2015 rondaba el 50 por ciento, el mejor evaluado al iniciar su cuarto año.

 

Cualitativamente, la cosa no pinta nada mejor. En dos meses, el Gobierno ha sido sacudido por tres escándalos de corrupción –La Línea, IGSS y Gobernación–, la Vicepresidente renunció, medio Gabinete ha sido depurado, el ministro de confianza –López Bonilla– tuvo que salir en medio de cuestionamientos. Agreguemos que el mandatario se vio obligado a prorrogar el mandato de CICIG, luego que pasara dos años asegurando que no lo haría; además de aquella cesión del podio presidencial al Embajador de Estados Unidos, en un claro indicador del balance de poder actual.

 

En ese contexto, se espera que el Congreso conozca si retira el antejuicio contra el presidente. Pero de un mes para acá, el balance de fuerzas ha cambiado. Los antejuicios contra Baudilio Hichos y Pedro Muadi, y la expectativa de más procesos, tiene a las bancadas sintiendo pasos. Bajo esas condiciones, no se vislumbra que Lider –el partido que sostiene la llave legislativa– se arriesgue a defender a Pérez. Por ello, parece inminente el retiro de la inmunidad del presidente.

 

Aún así, es posible vislumbrar algunas alternativas de corto plazo.

 

Por un lado, es posible que una vez levantado el antejuicio contra el mandatario, sencillamente no pase nada. Ya sea porque el Ministerio Público no encuentre evidencia que le vincule a los casos señalados, o porque vía algún amparo se suspenda el avance del proceso. No hay que olvidar que la elección de Manuel Duarte como magistrado de la Corte de Constitucionalidad pareciera devolver la mayoría “pro-presidencial” en el máximo órgano constitucional. Al mismo tiempo, los aliados del Gobierno –Lider, Joviel Acevedo y Luis Lara– retrasan cualquier esfuerzo por operar una agenda de reformas institucionales, que alteraría las reglas del juego antes del siguiente gobierno.

 

Por otro lado, es posible vislumbrar que el debilitamiento del mandatario continúe en las siguientes semanas. Asumamos que el Ministerio Público procede a investigarlo. La sola imagen del mandatario rindiendo declaración, de fiscales y policías allanando residencias y oficinas de Pérez Molina, o incluso, el embargo de cuentas del mandatario terminaría de sepultar su ya humillada posición. Agreguemos el efecto que tendría la posible aprehensión de su ex vicepresidente o el destape de otros casos de corrupción. O qué decir del efecto que tendría en la psiquis de un mandatario que sabe sus pecados, que Francisco Ortiz –el Teniente Jerez– se declare colaborador eficaz y lo implique en La Línea. De tal forma, no es descabellado pensar que el presidente lentamente sea obligado a renunciar.

Etiquetas: