Lunes 10 DE Agosto DE 2020
Oculta

La Biblioteca Central de la Usac

En este texto, el artista guatemalteco Luis Díaz da su punto de vista sobre el estado actual del edificio universitario.

Fecha de publicación: 11-07-20
Por: Luis Díaz Aldana

El amigo Diego Arria, representante del BID, me preguntó: “¿Cuál sería la mejor oficina de diseño arquitectónico para confiarle el importante proyecto de la Biblioteca Central de la Usac, en estas épocas?” Simple, Holzheu + Holzheu. Dicho y hecho. Se le confió el proyecto al arquitecto Augusto de León F. y Luis Díaz como consultor artístico. En ese momento colaboraba en el penúltimo plan maestro del campus de la Usac. Al girar en diagonal de 45 grados la planta del edificio de la Biblioteca, se abre el campus hacia el sur, se crea la Calzada de la Cultura con arte integrado, hipotético. Abre los dinámicos y barrocos parteluces hacia la ventilación natural y de manera hermética no dejan entrar el sol directo, solo su cálida luz reflejada.

El soberbio edificio de la Rectoría, en granito blanco luz, exigía crear un edificio funcionalista, portentoso escultórico, original, capaz de confrontar y humanizar la importante plaza sur del campus. Como siempre he dicho, Arquitectura con Raíces… con identidad digna. La solución de degradar los niveles le da vigor y energía a las cuatro grandes columnas diagonales, que organizan los parteluces diagonales de asbesto cemento, montados con roldanas de hule sobre su estructura para absorber la fuerza del viento. Un leve anfiteatro de gradas la incorpora a la plaza central.

De un modo u otro, todos en la oficina Holzheu, Novella, De León y yo, participamos en todos los proyectos como equipo innovador. Diego Arria quedó muy complacido, tanto como nuestra oficina. El más entusiasta, 40 años después, sigo esperando que la descubran, la analicen, la respeten y la protejan. La Rectoría y la Biblioteca se han convertido en arquitectura. Arquitectura Clásica Guatemalteca en el corazón de su campus.

Considerando que la Usac es la gestora académica que protege y aplica las normas de derechos de autor, tan de moda últimamente, pues algún arquitectucho fluxo, como diría mi maestro Pelayo Llarena Murua (96 años), logró convencer a las autoridades internas que se le construya un capirote o encierro cónico (mayoide) inconsulto y de proporciones groseras y descomunales (ya construida) para armonizar con el último nivel del edificio de la Rectoría, diseño de los arquitectos Aycinena, Montes y Haeussler a principio de los sesenta, mis maestros y amigos bohemios que no pueden descansar en paz por las atrocidades que vienen cometiendo sus autoridades, todas administraciones incultas y retrógradas.

Un ingeniero Quintanilla la pintó totalmente con pintura látex, siendo de concreto limpio… absurdo. Además, dispuso limpiar los parteluces con vapor. Rompió y destruyó como 40 unidades y terminó instalando en la orilla de la última losa, una gran cantidad de antenas metálicas, como alimañas. Para terminar colocando al centro de la última losa un capirote mayoide, grotesco e idiota.

Este conjunto de edificios con todo y plaza deberían ser declarados “Patrimonio Nacional” o “Patrimonio de la Humanidad”, así de simple. Además, este año 2020 están celebrando más de medio siglo de existir. El estilo se respeta. Los arquitectos creadores no escatimamos esfuerzos para producir arquitecturas clásicas de nuestra identidad, problemas más que difíciles, y especialmente diseñar arquitectura institucional. Auxilio.