Domingo 12 DE Julio DE 2020
Oculta

Aguada Fénix: una ventana al pasado lejano

La arqueología guatemalteca está presente en un hallazgo importante para la cultura maya: un sitio mexicano que se antoja como uno de los más antiguos, confluencia entre culturas.

Fecha de publicación: 04-06-20
Por: Jaime Moreno De León/elPeriódico

La arqueología abre ventanas al pasado. Deja mirar con ojos contemporáneos los vestigios de otras épocas, de otras sociedades y otras personas. Así, con cada estudio, cada excavación y cada análisis es posible aproximarse a un retrato más certero de la historia humana. En el caso del área maya, un grupo de investigadores acaba de abrir una ventana más; esta, eso sí, hacia un horizonte más lejano.

En un artículo publicado ayer por la revista ‘Nature’, un equipo multidisciplinario dio a conocer los resultados de sus investigaciones en el sitio Aguada Fénix, Tabasco, México. Es un asentamiento maya, pero con varias características olmecas. Por su ubicación y temporalidad, las posibilidades son enormes. En general, Los grandes hallazgos presentados por el equipo son una plataforma de dimensiones monumentales, la de mayores dimensiones descubierta hasta la fecha, y una conjetura más que significativa: la labor realizada en el lugar es producto del trabajo comunitario.

El proyecto tiene la participación de mentes guatemaltecas: Belén Méndez Bauer, Flory Pinzón y Fernando Gutiérrez, profesionales de la arqueología (egresados de la Usac), quienes forman parte del equipo multidisciplinario y multinacional que trabaja en el lugar.

Aguada Fénix se registró de forma oficial recién en 2017. Para su ubicación se utilizó tecnología LiDAR de baja resolución (aunque luego se aplicó una de alta tecnología, similar a la empleada en Petén). El resultado fue la identificación de una plataforma artificial de 1,400 metros de largo y 400 metros de ancho. Además, al analizarla sobre el terreno se descubrió que está fechada para el año mil antes de Cristo y se constituye como uno de los sitios mayas más antiguos. “Se han encontrado por lo menos 13 sitios más con un patrón similar. Este [Aguada Fénix] es el que nos ha interesado más por el tamaño de la plataforma. Una de las calzadas de acceso mide más de 5 kilómetros de largo”, comenta Méndez Bauer.
Además, la idea del trabajo comunitario es otro de los pilares de la investigación. “No hemos encontrado evidencia de una elite. No se ve que exista una clase gobernante para esa época”, afirma la arqueóloga. En este sentido, esta idea también plantea la narrativa de una sociedad con menos divisiones sociales en sus inicios, contrario al patrón que desarrolló en los siglos siguientes. También resalta la importancia del hallazgo para el estudio de Mesoamérica: “Se ha pensado que las personas que son sedentarias tienen que tener gobernantes, deidades o alguien a quién cumplirle. En este caso no hay evidencia”.

Aunque los detalles aún están en estudio, por ahora el sitio muestra ser un punto de confluencia entre lo maya y lo olmeca. Tiene cerámica de ambas regiones, utilizó obsidiana de El Chayal (Guatemala) y su configuración es semejante a la olmeca (pero con evidencia de complejos E, de usanza maya). “Lo más importante para este estudio es lo multidisciplinario. No solo somos arqueólogos. También hay etnobotánicos, bioarqueólogos, estudios de datos digitales, estudios de polen. Todo esto nos da mucha información”, puntualiza Méndez Bauer. Por ahora, los investigadores continúan a la búsqueda de más información en esta ventana al pasado.