Lunes 1 DE Junio DE 2020
Oculta

La cultura, ante el abismo

El sector afronta una crisis profunda y busca luces para poder sobrevivir a sus efectos. 

Fecha de publicación: 16-05-20
Por: Jaime Moreno De León/elPeriódico

Las redes sociales se han convertido en el nuevo escenario. Cantantes, escritores, artistas escénicos y demás artistas y entidades del medio cultural se apresuraron desde el inicio de la emergencia sanitaria a ofrecer su trabajo por las vías digitales. Lo cierto es que el público no se ha quedado sin opciones de entretenimiento a lo largo de estas semanas. No obstante, la mayoría de contenidos son gratuitos. Eso es un inconveniente grave en un sector como el cultural; el seguir a pesar de todo no funciona. La pandemia ha puesto a la cultura al borde de un abismo y el sector intenta encontrar el mapa hacia la sostenibilidad en plena crisis.

El cierre de los espacios culturales golpea a todas las personas involucradas. Así lo constata Brenda Santizo, de la compañía teatral La Maleta Producciones, que ha visto sus ingresos reducidos casi en su totalidad. “Es complicado. Es cerrar la puerta al trabajo. Los teatros están cerrados. Teníamos programadas varias temporadas, escolar, fin de semana, festivales, un viaje. Esto quiebra la economía de la productora”, comenta. La situación es similar para otras áreas, como museos, que en conjunto conforman un sector que según Unesco Guatemala aporta el siete por ciento del PIB.

Ante la situación, diversas agrupaciones se han acercado al Gobierno para solicitar apoyo. Entre estas está la Asociación de Artistas Teatrales de Guatemala (Arteatro), que incluso planteó alternativas a las autoridades. Buscó que el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) incluyera a sus miembros dentro las listas de beneficiarios. “La gente no nos reconoce como trabajadores. En el Mides no sabían cómo incluirnos en las listas”, explica Julio Araujo, miembro de la entidad. Esta semana el Mides recibió los listados y está a la espera de respuesta. Arteatro también se acercó al MCD, propuso la compra de obras para que la entidad gubernamental las difundiera en sus medios o que las comprara con plazo de entrega válido para cuando la pandemia termine. “Es el ente al que supuestamente nos debemos; fue al primero que nos acercamos. Resultó que en el ministerio no tenían ni idea de qué hacer con nosotros”, puntualiza. Sobre la venta de obras, Araujo manifestó que en el área de Deporte tienen fondos que no utilizarán en este momento y podrían servir para hacer frente a la emergencia.

Postura oficial

Consultado acerca de las solicitudes de apoyo, el MCD respondió por medio de un comunicado que se han reunido con varias asociaciones, pero que solo pueden canalizar los datos al Mides. Además, expuso que no tienen figura legal para dar donaciones y que no se han presentado propuestas por escrito. No obstante, también apuntó que busca ser más flexible ante la situación.

Del lado del Mides, el panorama es más claro pero poco alentador. En conversación telefónica, Raúl Romero, titular de la cartera, confirmó que se han reunido con diversas instituciones. El problema, afirma, pasa por lo legal. “Me he dado cuenta de que no están todos agremiados en una misa. Vino una de músicos que no tenía personería jurídica”. También habló sobre el alcance del ministerio: “Lo que entregamos son bonos”. En cuanto a la construcción de listados, mencionó que estos provienen de bases de familias aportadas por distribuidoras de energía y bases de economía informal hechas por alcaldías. “Les hemos contado del programa de cesantía laboral, pero muchos nos dicen que no tienen contrato formal”, finaliza.

Innovación y solidaridad, claves

Lo cierto es que el sector no se detiene. Ante la circunstancia, desde todo el abanico han surgido acciones para paliar la crisis. El teatro Lux, por ejemplo, comenzó a vender entradas para sus funciones venideras. Del lado de la música, algunas bandas han logrado concretar ‘lives’ patrocinados. El cine mantiene en alquiler sus productos en plataformas como ‘Vimeo’ y las editoriales independientes y las librerías han adoptado la modalidad de servicio a domicilio. Son los rostros de un sector en transformación, obligado a adaptarse para mantenerse vivo. “Hemos tratado de reinventarnos, permanecer vigentes en imagen por medio de foros. Lo que estamos haciendo es tratar de hacer estrategias para, por medio de plataformas, lograr acuerdos con patrocinadores. Tenemos cursos en línea, de locución y teatro. Es un efecto dominó que nos afecta a todos como industria”, finaliza Santizo.

Por su parte, las artes visuales tampoco están exentas de la crisis. Ante el cierre de galerías, los artistas buscan otros caminos. Es el caso de Camilo Almaraz, quien también siente preocupación por el medio. “Los artistas estamos limitados. Vivo de esto y tengo que pensar en mis gastos y en mis posibilidades de poder vender y seguir creando”, dice. Aunque no ha buscado apoyo del Gobierno aún, reconoce que ha habido esfuerzos infructuosos hasta el momento: “Se han hecho peticiones y no se ha logrado mucho”. Busca, en cambio, el camino solidario: “Incentivo a otros artistas a que sigan trabajando. A través de lo que se consigue, dono a otros artistas”.