Martes 17 DE Septiembre DE 2019
Oculta

“La realidad es un delirio consensuado” Juan José Millás

El escritor acaba de publicar su más reciente novela,  La vida a ratos (Alfaguara, 2019).

Fecha de publicación: 06-05-19
Por: Jorge París Especial

Juan José Millás vive en conflicto con la realidad. A su modo de ver, el ser humano habita en una fantasía con la que todos sus semejantes están de acuerdo. Esto lo escribe en su más reciente libro La vida a ratos (Alfaguara, 2019), una novela en forma de diario personal en donde relata fragmentos de su cotidianeidad, como las visitas a la psicoanalista, el taller de escritura, los paseos por la ciudad, la familia o los amigos que le sirven para expresarse de una forma libre e irónica con un humor que, dice, no busca y “es un efecto colateral indeseado”.

¿En La vida a ratos entramos en la habitación privada de Juan José Millás?

-En cierto modo, sí. Hay lectores que tienen la impresión de leer este libro como si vieran por el ojo de la cerradura. Es decir, observan a Juan José Millás como lo haría un mirón, sin que él sepa que están ahí. Por un lado, hay un ejercicio de voyerismo en la lectura de esta novela y, por otro, de exhibición por parte de la persona observada.

¿Qué hay de verdad?

-Hay la misma cantidad de verdad que en un mapa de una ciudad. Porque el Juan José Millás del libro no soy yo, es mi representación. El mapa intenta hacer la vida más fácil a quien lo lee; yo he intentado hacer la vida fácil al lector y, a veces, para eso hay que alejarse de la verdad. Por eso, los libros más autobiográficos, con frecuencia, son aquellos en los que tú apareces más distante. Escribir consiste en metamorfosear la propia experiencia. A lo mejor en una novela en la que en apariencia el personaje está muy alejado de mí puede ser el personaje que más tiene que ver conmigo.

Ha bautizado al protagonista con su propio nombre. ¿Es pretendida la autobiografía?

-Sí, porque es un diario. Pero añado una característica que no suelen tener estos: no solo hablo de lo que me ocurre sino también de lo que se me ocurre. La frontera entre una cosa y otra está muy borrada, de manera que el lector se encuentra en la zona de ensueño, semejante a la que tiene al despertarse por la mañana.

A su personaje le gusta leer y escribir novelas con fiebre. ¿Es La vida a ratos producto de un delirio?

– Aludo a la fiebre porque de pequeño padecía mucho de anginas y solía tener décimas. Recuerdo aquellos instantes de fiebre fantásticos, porque veía la realidad de otro modo: me gustaba esa extrañeza. Hay libros cuya lectura me produce una especie de fiebre que evoca la de aquellos años. Me gusta mucho cuando no soy yo quien tiene fiebre, sino cuando la realidad la tiene. Este es un libro que tiene febrícula.

Una novela compuesta por minirrelatos. ¿Busca como la pintura impresionista un efecto estético más que uno periodístico?

-El objetivo era constituir una suma de relatos cortos con unidad entre sí, pero no me disgustan estos fogonazos que dices.

Para novelar, ¿cómo consigue tomar distancias con la realidad?

-Tienes que tomar distancias pero también zambullirte en ella. Mi modo de relación con la realidad es en la extrañeza. La gente a la que todo le parece normal no puede escribir más allá del Código Civil.
Para escribir sobre la realidad tienes que estar en conflicto con ella, se escribe desde la confusión. También se lee desde el conflicto y la confusión.

¿Qué le asusta más, vivir en la realidad o nunca diferenciarla de la fantasía?

-La realidad es un delirio consensuado y convivimos con ese delirio como si fuera normal. Hay gente a lo que esto le da tranquilidad porque las reglas del juego están claras. A mí, sin embargo, el delirio consensuado me da pánico.

A la periodista Janet Cooke le retiraron el Pullitzer por publicar un reportaje falso. Ella se defendió alegando que el niño de la historia era mentira pero que su mundo no. ¿Está en contra de que le retirasen el premio?

-No, porque creo que hay normas. Si trabajas en un medio donde el pacto que tienes con el lector es que lo que vas a contar ha sucedido, tienes que respetarlo.

García Márquez hizo del periodismo literatura, ¿es su modelo a seguir?

-No hay frontera entre el periodismo y la literatura. Un texto periodístico, si es bueno, será literatura.