Viernes 19 DE Abril DE 2019
Oculta

Jayro Bustamante vuelve al ruedo

La edición 69 de la Berlinale comienza hoy. El festival de cine de Berlín es uno de los más importantes del mundo y este año tiene presencia nacional. Jayro Bustamante presenta la película Temblores, como parte de la sección Panorama. Antes de viajar a Alemania, conversó con Oculta acerca de la cinta, el método y sus expectativas.

Fecha de publicación: 07-02-19

¿Por qué elegir la historia de Temblores para llevarla a la pantalla por sobre otras? Imagino que tendrás bastantes historias más.

– Es una pregunta que también me hago. Nunca sé exactamente por qué una historia me interpela tanto. Lo único que hago es dejarle libertad a la curiosidad. Siempre que una historia llega a mí y me interpela empiezo una investigación; y, si la investigación me aburre, la abandono. Una película significa mínimo cinco años de tu vida realmente focalizado en ese proyecto. Mi filtro es esa investigación, que hago con las técnicas antropológicas de investigación, para entender si soy capaz de llegar al final y si todavía me sigue interpelando, me sigue interesando, me lanzo. Es la manera en la que me llegó esa historia. A mí lo que me pasó con Pablo cuando lo conocí es que me contó, la película no cuenta exactamente eso porque Pablo evolucionó también, que él defendía la prisión en la que estaba. El miedo de ser libre era tal que él defendía la prisión. Creo que eso ya no es solamente algo cultural guatemalteco; es humano. A nosotros los cambios nos cuestan mucho; nuestro cerebro está hecho para que no cambiemos tanto, para que sobrevivamos el mayor tiempo posible cómodamente. Entonces, luchar contra nuestro cerebro con esos cambios es bastante duro. Creo que la película tiene eso de universal, nos saca del tema del lugar de Guatemala y nos lleva más a algo del sentimiento humano.

¿Sobre qué ejes gira la trama?

– Temblores habla de un hombre guatemalteco, clase alta, conservador, que trata de probar vivir su vida como su esencia se lo exige. Eso causa muchos temblores a su alrededor y toda su familia va a poner en marcha un sistema para que él entienda que se está yendo por el mal camino. En ese momento va a comenzar a hacerle daño por su bien.

La ciudad. ¿Cómo la retratas?

– Lo que utilicé de los años 1950 o 1970 fue la arquitectura guatemalteca urbana. Es tan rica y no la vemos regularmente. Traté de ir hacia esos lugares y contar esa Guatemala que me gusta tanto. También contar esas dos Guatemala: una que es aburguesada, que vive en burbujas y que no sale de sus burbujas; y otra que es una Guatemala urbana realmente, que camina una ciudad, que vive una ciudad, que se parece mucho más a Nueva York. Es como bien raro, al final esa sociedad clase media baja que de verdad la vive, o algunos liberales por decirlo así que dijeron “yo quiero vivir una ciudad como es”, se parece mucho más a los neoyorquinos que la clase alta trata de imitar y que realmente vive encerrada en suburbios.

¿Cuántos países intervienen en la película?

– En el desarrollo, Guatemala. Luego, en la producción entra Francia a trabajar conmigo y después tuve la suerte de asociarme con uno de los canales más importantes en Europa, uno alemanofrancés, Arte, que también entró como coproductor. Al final, en la posproducción entró Luxemburgo. Es una película que está hecha gracias al apoyo de Francia, Alemania, Luxemburgo y con talento de Guatemala.

¿Cuánta gente vio Ixcanul en salas? ¿Esperan llegar a la misma cantidad o más con Temblores?

– Esperamos que sí. No hemos contabilizado cuánta gente la vio en salas mundiales, pero hicimos una fiesta cuando llegamos al primer millón. Luego, dejás un poco de contar porque las plataformas empiezan a intervenir. Ixcanul se vendió en Netflix para América del Norte, se vendió en HBO y Cinemax para Latinoamérica, se vendió en iTunes para Europa y en Amazon. Entonces ahí se diversifica la audiencia. Esperamos que Temblores sea igual o más vista. Al final nuestro trabajo de ganar espectadores es una cosa y nuestro trabajo de hacer que nuestra voz sea escuchada también es algo importante y esa es la lucha que tenemos con esta película.

En la conferencia de prensa los actores mencionaron el método de Stanislavski. ¿Es el que más te gusta? ¿Es el más sencillo para trabajar con actores de cierta forma incipientes?

– Creo que es el más complejo, lejos de ser sencillo. Requiere de una entrega muy grande. Es el método que estudié en la universidad cuando estudiaba cine, pero lo hice desde el punto de vista del director. Es un método que conozco, que sé cómo funciona. He visto a la gente trabajarlo. En Temblores decidí hacer el método con los actores. Decidí entrar al método y es realmente devastador. Hay que ser muy fuerte sicológicamente. No hay manera de cerrarlo, una vez abriste la caja de Pandora se abrió la caja. Para mí fue una experiencia bien dura. Cada uno de los actores se metió al método con un personaje a desarrollar; yo me metí al método con todos los personajes a desarrollar en mi mente. Lo quería hacer porque sabía lo duro y lo complejo que era y no quería llevar a los actores a un camino y abandonarlos en ese camino. Quería acompañarlos por si en algún momento se volvía contra ellos.

Llegan a la sección Panorama de Berlín. ¿Qué representa estar en esta sección en específico?

– Es muy importante. Panorama es una selección que es socialmente muy implicada, que de verdad apoya las voces que quieren crear cambio. Creo que no pudimos caer en mejor selección. La prensa que viene es una prensa muy militante del cambio humano y defensora de los derechos. Entonces, creo que vamos a estar bien tratados.

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