Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Oculta

El gobernante bajo el ramón

El Museo Nacional exhibe un nuevo inquilino: un altar con información de un gobernante desconocido, encontrado en la selva de Petén.

Fecha de publicación: 13-09-18
Por: Jaime Moreno De León elPeriódico
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El 12 de mayo de 544 después de Cristo el gobernante de Sak Nikte’ llegó a Baaktuunil. Fue un evento importante; mitológico, quizá. Para conmemorarlo, las autoridades de la ciudad erigieron un monumento tallado en piedra. En él, Chak Took Ich’aak –el Señor de la Urbe–sostenía un cetro bicéfalo. Lo depositaron sobre el piso de una de las plazas y a su alrededor construyeron un pequeño templo para venerarlo. Le hicieron ceremonias, rituales. Con el tiempo, la ciudad cayó en el abandono, el recinto sucumbió bajo la selva espesa y ocultó el objeto sagrado que lo habitaba y el nombre del personaje representado en él.

Tuvieron que pasar más de mil años para que alguien volviera a verlo. El 13 de junio de 2017, el monumento de Sak Nikte’ volvió a ver la luz. Bajo un árbol de ramón, los arqueólogos que trabajan en el proyecto de investigación del sitio La Corona descubrieron el objeto. El hallazgo fue realizado por María Antonieta Cajas y Alejandro González. Bajo las raíces encontraron el pequeño edificio y la piedra tallada. El equipo de investigadores lo llamó Altar 5 y puede verse en el Museo Nacional de Arqueología (Munae, zona 13).

Según explica Tomás Barrientos, parte del grupo de investigación, no esperaban un hallazgo de esta magnitud debido al intenso saqueo que ha sufrido el sitio a lo largo de los años. Es “historia que sucedió en una fecha específica, contada en un monumento de piedra”, dice. El lugar del descubrimiento es el complejo Las Coronitas, frente a una de las cinco pirámides del espacio. “Se puso sobre el piso de la plaza y luego se construyó el edificio”, apunta. Además, el arqueólogo señala que se encontró en el mismo complejo una tumba asociada con la fecha que marca el monumento. Aunque no se aventura a formular una hipótesis, cree que con el análisis se podrán hacer las relaciones correspondientes.

El gobernante en cuestión es Chak Took Ich’aak, personaje desconocido en los linajes de la ciudad. La recuperación de su nombre fue posible gracias al trabajo epigráfico. David Stuart, uno de los epigrafistas más reconocidos del mundo maya, explica la importancia del hallazgo: “Es el monumento más temprano del corpus de todos los monumentos del sitio”, afirma. Además, alude a que tienen “una fecha muy precisa escrita en cuenta larga”. Se refiere al año 544 después de Cristo.

Sobre el nombre del gobernante, Stuart refiere que es un nombre conocido en otros sitios pero no en esa área. No obstante, la lectura del texto ha podido relacionarlo con un monumento de El Perú-Waka’, un sitio cercano. En ese lugar existe una estela de alrededor del 556 después de Cristo que habla de un Chak Took Ich’aak. “Creemos que tenemos a la misma persona”, puntualiza Stuart. Esta hipótesis aún está por confirmarse.

 

En el Altar 5, el gobernante aparece sosteniendo un símbolo ritual. De ambas aperturas bucales emergen dos cabezas más. Estas son deidades patronales, “conocidas por otros textos del sitio”, afirma el epigrafista.

Lo cierto es que estas conexiones también hablan del mapa geopolítico del Clásico maya. Según los expertos, La Corona fue parte de las áreas de influencia de la dinastía Kanuul. “Ya sabíamos que el reino Kanuul había establecido una alianza por medio de un matrimonio en el año 520”, explica Barrientos.

La idea era controlar los sitios que estaban en las periferias de Tikal y su zona de influencia para hacer un cerco alrededor de su territorio. “Están haciendo una estrategia”, dice el arqueólogo. Esto se respalda con datos obtenidos de otros sitios tanto en Petén como en Belice. La historia marca que, en efecto, la dinastía Kanuul logró su objetivo: venció a los señores de Tikal en 562 después de Cristo y estableció un poderoso Estado que se extendió por siglo y medio. Pero no todo es para siempre. Tikal logró sobreponerse y muchas décadas después venció de vuelta a los herederos de Kanuul. En conmemoración, la ciudad elevó uno de los edificios más emblemáticos del mundo maya: El Gran Jaguar. Fue en 695 después de Cristo.

De estas historias no queda más que vestigios arqueológicos, muchos de ellos en el extranjero o en colecciones privadas. No obstante, la selva aún guarda secretos y a veces los comparte. Es el caso del Altar 5, que después de un proceso de extracción y embalaje se movió más de 650 kilómetros hasta el Munae. Ya está disponible al público, listo para contar la historia de Chak Took Ich’aak.

 

La inscripción

En los glifos que acompañan al altar puede leerse la fecha 9.5.10.0.0 10 ajaw 8 zip. Está escrita en cuenta larga, un sistema calendárico que hace un recuento de días pasados desde una fecha mitológica iniciática. Al hacer las conversiones a los calendarios occidentales, la lectura da como resultado el 12 de mayo del 544 después de Cristo, evento que conmemora la llegada del gobernante a Baaktuunil, un concepto (o lugar) aún no del todo claro para los investigadores.

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