Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Oculta

La combativa leyenda del rock

Roger Waters llegó a 75 años de vida. Alcanzó la cifra convertido en mito.

Fecha de publicación: 07-09-18
Por: Uli Hesse DPA
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Is this the life we really want? (¿Es ésta la vida  que realmente queremos?) tituló Roger Waters  su primer álbum en solitario después de  25 años. Desde su pelea con el cantante de Pink Floyd, David Gilmour, la pregunta flota en el aire como el legendario cerdo volador sobre su espectáculo. Y quizá Waters, que ayer cumplió 75 años, también se cuestione el rumbo de su vida cuando echa la vista atrás.

Su padre, a quien homenajeó con el disco The Final Cut (1983), murió en la Segunda Guerra Mundial cuando Waters solo tenía un par de meses. Su madre era profesora y estaba comprometida con los derechos humanos. “Crecí con Aldous Huxley, George Orwell y H. G. Wells”, recuerda el músico. No es de extrañar que ya durante su etapa escolar se declarara en contra de las armas nucleares, el comienzo de una conciencia política que le ha conducido a tantas controversias.

La legendaria banda Pink Floyd fue fundada por amigos de juventud: Waters fue al colegio en Cambridge con el cantante Syd Barrett. David Gilmour, que sustituyó a Barrett después de que este dejara el grupo, vivía en el mismo barrio. Con el baterista Nick Mason y el tecladista Richard Bright estudió arquitectura en Londres. Al principio, la música no estaba en primer plano. “Comencé con el rock and roll porque quería follar”, reveló Waters años más tarde a la revista musical  Rolling Stone.

La banda forma parte de la historia de la música, sobre todo, después de que Barrett fuera sustituido por Gilmour. Aunque sus inicios fueron casi punkis, pronto representaron todo lo que no era punk: musicalmente versados, conceptualmente ambiciosos y –con más de 250 millones de discos vendidos– muy ricos. El cantante de Sex Pistols, Johnny Rotten, ponía entonces un “Odio a” en su camiseta de Pink Floyd, pero en 2010 admitió a la revista cultural británica The Quietus: “Tienes que ser un tonto para decir que no te gusta Pink Floyd”.

Los héroes psicodélicos de los años sesenta se transformaron en maestros electrónicos y roqueros emocionales con The Dark Side of the Moon (1973) y Wish you were here (1975). Pero durante los siguientes álbumes Animals (1977), con la icónica central eléctrica de Battersea en la portada, y la obra maestra de Waters The Wall (1975) comenzó una pelea de décadas entre los dos egos de Gilmour y Waters.

“Roger está sentado sin hacer nada y excreta sus ideas sobre lo que ocurre en el mundo. A mí me gusta lo que decimos aunque no siempre pienso que él lo diga muy bien”, declaró Gilmour entonces a The Guardian. Waters le devolvió el golpe poco después en una legendaria entrevista con Rolling Stone: “Para Gilmour, Mason o Whright no tiene sentido escribir letras porque nunca serán tan buenas como las mías. Las letras de Gilmour son muy malas. Siempre lo serán”.

Tras The Final Cut, Waters abandonó el grupo a mediados de los años ochenta para seguir trabajando en solitario, partiendo de la base que Pink Floyd no podría seguir existiendo sin él. Pero la banda continuó de todas formas. Waters denunció a Gilmour sin éxito.

Por aquel entonces debió de ofenderle especialmente que su carrera en solitario estuviera muy por detrás del éxito de sus antiguos compañeros en términos comerciales: ellos llenaban estadios con su nuevo álbum A Momentary Lapse of Reason, mientras que él solo actuaba en pequeños teatros con Radio K.A.O.S.. En cambio, tras caer el muro de Berlín actuó en el gran espectáculo The Wall – Live in Berlin junto a destacados músicos invitados y ante cientos de miles de espectadores.

En 2005, tras más de 20 años de enemistad, Pink Floyd volvió a reunirse de nuevo por completo sobre el escenario una única vez. Fue en el concierto Live 8 De Bob Geldorf en el londinense Hyde Park. “Estoy tan contento de que lo hayamos hecho antes de que Rick (Wright) muriera. No sellamos realmente la paz pero fue una última actuación y la disfruté mucho”, dijo Waters a la plataforma neozelandesa Stuff.

Pero ni a los 75, Waters evita las controversias y las discusiones: desde hace años está tan comprometido con los palestinos y contra el Estado de Israel que a menudo es acusado de antisemitismo. El músico es un destacado activista del movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) a Israel, país al que acusó en 2012 de “limpieza étnica”, apartheid y “crimen internacional” en un discurso ante Naciones Unidas.  Después de su 75 cumpleaños, en otoño Waters continuará su gira por América Latina. Más viejo quizá, pero definitivamente no más callado.

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