Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Oculta

El erotismo cubano hecho poesía

Carilda Oliver murió el miércoles. Su obra es reconocida como pilar de la poesía erótica de la Isla.

Fecha de publicación: 31-08-18
Por: DPA
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La poeta cubana Carilda Oliver escandalizó y enamoró a los cubanos con sus poemas y por una vida transgresora que siempre rompió con los cánones sociales del momento.

Oliver, quien falleció el miércoles a los 96 años, tuvo una vida en la que primero transgredió la moral católica de la Cuba republicana y después del triunfo revolucionario de 1959 no quiso adaptarse a los cánones literarios del realismo socialista.

Carilda Oliver nació en la ciudad de Matanzas el 6 de julio de 1922 y a lo largo de su longeva carrera publicó 40 libros, muchos de ellos traducidos al inglés, francés y alemán.

Dentro de la poesía experimentó todos los registros, desde los sonetos a redondillas, cuartetas, décimas o silvas, con un verso libre que la hizo característica. Pero sobre todo rompió con los prejuicios sociales y los cánones morales.

Casi todos los cubanos en algún momento de su vida han recitado en alto sus versos más famosos: “Me desordeno, amor, me desordeno/ cuando voy en tu boca, demorada,/ y casi sin por qué, casi por nada,/te toco con la punta de mi seno”.

“Muy jovencita escribí el tal Me desordeno y la gente siguió desordenándose por su cuenta, pero me han echado la culpa a mí de todo”, recordaba riéndose cuando le preguntaban sobre su famoso poema.

Su actitud ante la vida le cerró puertas institucionales y durante años se aisló en el salón de su casa donde tenía un salón literario abierto a sus vecinos, en los que declamaban versos y escuchaban poemas musicalizados en directo.

Recibió el Premio Nacional de Poesía por su libro Al Sur de mi Garganta en 1950, pero no sería reconocida de nuevo hasta 1987 cuando le fue otorgada la Distinción por la Cultura Nacional y de nuevo el vacío hasta que recibió su segundo Premio Nacional de Literatura en 1997.

“A mí, casi siempre, los sonetos me suceden en los momentos menos oportunos. Estoy sentada en el cine viendo una película, y me viene un solo verso y me levanto y voy para mi casa a escribir, porque después se me olvida”, dijo Oliver sobre cómo era su técnica para escribir.

 

Sus poemas destacan por unos cierres que dejan al lector en un nivel alto de emoción. Para ello, Carilda Oliver comenzaba a escribir los sonetos por el último cuarteto y empezaba la rima de abajo hacia arriba.

“Aunque quiero besarte arrodillada,/ cuando voy en tu boca, demorada,/ me desordeno, amor, me desordeno.”, es uno de sus cierres más conocidos y que genera siempre la picardía de los comentarios.

En la década de 1940 coincidió con Fidel Castro en la Universidad de La Habana, cuando ambos eran unos jóvenes estudiantes de la carrera de Derecho. Años después, Oliver le escribió Canto a Fidel, cuando él ya era un guerrillero en la Sierra Maestra que luchaba contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Pero el triunfo revolucionario de 1959 le significó a Oliver perder su empleo de abogada del Ayuntamiento de Matanzas y para seguir trabajando tuvo que incorporarse a un despacho de abogados, mientras continuaba escribiendo versos que no se publicaban El triunfo de la Revolución cubana significó también un desgarro familiar cuando sus padres se marcharon del país. Carilda los acompañó al aeropuerto a despedirlos y fue tanta la emoción que sintió en aquel momento que años después reconocería que se quedó “sin hablar y sin oír” durante varias horas. “Ninguno de los dos era desafecto a la Revolución, pero se iban en pos de hijos y en pos de nietos”, señaló al recordar aquellos días. Ella prefirió quedarse sola a vivir en Cuba, siempre en su casa matancera de la calle Tirry, 81, que daría incluso nombre a uno de sus poemas. “Yo soy una palma que nací aquí y aquí tengo la raíz y no me podía, de ningún modo cortar las raíces, me quedé, eso fue todo”, dijo Oliver años después.

Conoció a un joven admirador de 20 años. La diferencia entre ellos, de más de 50 años, provocó comentarios malintencionados. Pero el amor entre ellos se mantuvo durante dos décadas, hasta su fallecimiento.

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