Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Oculta

30 años de arte

La galería y centro de documentación elAttico cumple tres décadas esta semana.

Fecha de publicación: 11-04-18
Por: Jaime Moreno elPeriódico
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Si Guillermo Monsanto y José Humberto Escobar volvieran la vista y se vieran hace más de treinta años, probablemente no se reconocerían. Verían a un par de jóvenes con sueños que iban más allá de las cuatro paredes de su oficina en una institución bancaria, con las ganas de emprender y de meterse de lleno en el mundo que los apasionaba: el arte. Por esos años ambos decidieron unir esfuerzos y convertir en realidad esas aspiraciones. Pusieron manos a la obra y lanzaron un proyecto que sería parte galería, parte venta de antigüedades. ¿Cómo nombrarlo? El nombre elegido fue elAttico y abrió con una exposición colectiva el 13 de abril de 1988. Mañana el proyecto cumple 30 años y el camino a recorrer aún es largo.

La historia de la galería está ligada directamente con la figura de Dagoberto Vásquez. Él, sin saberlo, fue el origen de ambos proyectos. Según recuerda Monsanto, “fue el primero que aceptó exponer en la exposición de inauguración”. Además, como forma de contextualizar a un coleccionista extranjero que quería, al momento de jubilarse, contar en su país quién era realmente Vásquez, ambos galeristas se dieron cuenta de que en Guatemala hacía falta una documentación sistemática sobre el arte nacional. Realizaron la documentación necesaria para el cliente, al tiempo que guardaron para sí parte el material recopilado. Fue el inicio de un proceso de documentación que acumula ya cientos de archivos y que es el pilar de la colección Monesco, un fondo creado en conjunto entre ambos dueños con miras a convertirse en museo alguna vez.

 

En elAttico pueden encontrarse piezas y exposiciones que abarcan todos los espectros del arte en el país. En sus muros se ven por igual tanto piezas antiguas como contemporáneas, pasando por el arte medular del siglo XX. En estos 30 años, el número de exposiciones ha resultado incontable. Al principio, explica Monsanto, “se hacían exposiciones cada 15 días”. Luego, el ritmo varió y pasaron a ser mensuales. Con los años, la galería pudo abrir un espacio más y comenzó a hacer muestras simultáneas; “hasta cuatro” al mismo tiempo. Monsanto recuerda como especial una de Mérida, pero por sus salas ha pasado un buen número de artistas tanto reconocidos como emergentes.

Sobre el futuro, Monsanto prefiere ser cauto. Por ahora, 30 años han pasado y solo se dice fácil; llegar a esa edad en un medio como el local requiere esfuerzo. Al lado de elAttico solo siguen en pie El Túnel y Sol Del Río. Parte de la mecánica para mantener a flote un proyecto como este está en evolucionar de servicios. En el caso de elAttico, estos van más allá de vender arte: “valuaciones, documentación de colecciones privadas, etcétera”, puntualiza Monsanto. El artista, galerista y docente sabe que él y su socio (Escobar) no van a durar para siempre, por eso esperan que el proyecto se mantenga y pueda pasar a manos más jóvenes, siempre con el respaldo del público. Eso, por ahora, parece estar garantizado: “La gente nos quiere”, finaliza Monsanto, orgulloso de la galería que junto con Escobar han sabido construir.

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