Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Oculta

Vargas Llosa estrena libro

La llamada de la tribu se presentó ayer en Madrid. El peruano habló sobre política y arte.

Fecha de publicación: 01-03-18
Por: Elena Box DPA
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Aunque afirma que no quiere “llevar un cartelito” que lo defina ideológicamente, Mario Vargas Llosa se ha declarado en  numerosas ocasiones como adalid del liberalismo, una doctrina que el Nobel de Literatura peruano reivindica ahora en su autobiografía La llamada de la tribu.

El libro, que llega a las librerías este mes de marzo de la mano de Alfaguara, no son unas memorias al uso –como ya hiciera en El pez en el agua–, sino que se trata de una autobiografía intelectual y política. En ella, el octogenario escritor rinde homenaje a los siete pensadores liberales que más lo influyeron tras su desencanto con el comunismo y el existencialismo de Jean-Paul Sartre. “El triunfo de la Revolución Cubana tuvo un efecto gigantesco en mi generación”, contó ayer un locuaz Vargas Llosa en Madrid. “Vimos lo que creo que todos buscábamos: un socialismo abierto, sin una estética dogmática, que permitiría la discrepancia y la diversidad”. Sin embargo, tras el entusiasmo e incluso militancia inicial, acabó sintiéndose “como los curas que cuelgan los hábitos”.

“Descubrí que la democracia no era esa máscara del imperialismo que nos decía la izquierda comunista, sino que en realidad era lo que permitía que se viviera en una sociedad donde se podía discrepar del poder y criticarlo”, explicó. Y fue en los setenta, durante su estancia en la Inglaterra de Margaret Thatcher, cuando descubrió el libro que políticamente más lo ha marcado: La sociedad abierta y sus
enemigos
, de Karl Popper.

El autor de La ciudad y los perros o Conversación en La Catedral define el liberalismo como una doctrina –y no ideología– que parte de convicciones compartidas como que el peligro para la libertad viene principalmente del Estado o el principio de la igualdad de  oportunidades, presente ya en Adam Smith. “Todas las grandes reformas sociales que se han hecho en democracia tienen un perfil  liberal”, reivindicó.

 

Puestos a hablar de conflictos políticos, no evitó pronunciarse sobre la situación en Cataluña, reiterando sus críticas al independentismo. “Espero que Cataluña vuelva a ser la vanguardia ideológica, cultural y social de España”, declaró. El nacionalismo catalán es un “anacronismo” que no tiene razón de ser, un “monstruo” y una “ideología tóxica” creada “artificialmente, subrayó.

Respecto de la reciente polémica en la feria de arte contemporáneo ARCO Madrid tras la retirada de la obra Presos políticos (Santiago Sierra), relacionada con la crisis catalana, o la prohibición del libro sobre narcotráfico Fariñas, no dudó en defender la libertad de expresión. “La cultura debe manifestarse con libertad, nos guste o no”. Incluido el  “pseudoarte”.

Siempre cortés con la prensa, el literato respondió por último a la pregunta sobre el artículo publicado recientemente por The New York Times, en el que su actual pareja, Isabel Preysler, no sale muy bien parada. Según dijo, es “muy justo” en lo que se refiere a sus actitudes políticas y “muy generoso” en la parte literaria. “Pero desgraciadamente hay mucha chismografía”, lamentó. “Hay que resignarse”.

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