Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Oculta

Los límites de la no ficción

Emmanuel Carrère recibió el sábado el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances

Fecha de publicación: 27-11-17
Por: Gabriela Mayer / DPA
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“Empecé como autor de ficción y a medio camino me dediqué a escribir eso que a falta de un mejor término se llama no ficción”, reflexionó el escritor francés Emmanuel Carrère al recibir el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, durante la inauguración de la 31 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el sábado pasado.

El narrador y periodista, autor de cinco celebradas novelas de no ficción, se refirió a las fronteras difusas de ese género en auge y también a los riesgos que puede entrañar cultivarlo.

“No se sabe muy bien qué es la no ficción. Dónde comienza, dónde termina, dónde se sitúa la frontera con la ficción”, evaluó. A diferencia del cine, donde se distingue entre películas de ficción y documentales, es más difícil dar con ese límite en la literatura, indicó durante su discurso, que leyó en francés.

Carrère, autor de El adversario -novela en la que indaga en la historia real de Jean-Claude Romand, quien asesinó a su familia-, propuso uno muy simple: los nombres propios.

“Los personajes que tienen nombres imaginarios, inventados por el autor, sin correspondencia con la realidad, son personajes ficticios. Es posible hacer que digan o piensen lo que uno quiera”.

En cambio, si el escritor “pinta un personaje real y elige utilizar su nombre verdadero, corre el riesgo de que ese personaje proteste si algo no le gusta y si fuera el caso, hasta podría demandar al autor judicialmente”.

Por lo tanto quien incursiona en no ficción “arriesga a someterse a lo que la realidad exterior implica en términos de imprevisibilidad y de potencialidad peligrosa. Por mi parte, he escrito cinco libros corriendo ese riesgo”, expresó. Y dijo haber tenido suerte: “Nadie me ha demandado, nadie ha querido golpearme, o en todo caso nadie lo ha hecho”.

Autoficción

Carrère (París, 1957) también refirió que a menudo le preguntan si practicar lo que antes se llamaba “autobiografía” y actualmente se denomina preferentemente “autoficción” no le acarrea problemas.

El autor de Limónov respondió contundentemente que no. “Por una razón muy simple: porque soy yo quien decide qué revelar y qué callar. Soy yo quien decide en qué punto colocar la línea divisoria entre el autoelogio y la autodenigración, que son desde siempre los dos polos entre los que oscila la autobiografía”.

En su discurso de recepción del galardón dotado con US$150 mil, también se refirió al estadounidense Truman Capote, considerado padre de la “non fiction novel”, y a su obra maestra A sangre fría (“un libro que admiro al punto de haber pasado varios años de mi vida intentando imitarlo”, dijo), así como a una generosa decisión de Charles Dickens.

El inglés recibió una carta de una lectora en la que le decía que la gente que la rodeaba la identificaba con Miss Mowcher, un malvado personaje de su novela por entregas David Copperfield, por lo que su vida se había convertido en un infierno.

Dickens no dudó y volvió amable a Miss Mowcher en la entrega siguiente. “Pienso que modificar la realidad soberana de su libro para no lastimar a una mujer pequeña de provincia no fue sólo el mayor gesto de generosidad sino también de la mayor libertad que puede ejercer un escritor. ¿En el fondo, la generosidad y la libertad no son lo mismo?”, concluyó Carrère su aplaudido discurso.

El autor también manifestó estar “un poco triste porque este magnífico premio ya no lleva el nombre de Juan Rulfo. Porque Pedro Páramo y El llano en llamas, que descubrí cuando tenía unos 20 años, han sido de las experiencias más fuertes en mi vida de lector”.

El escritor presentará en la feria Conviene tener un sitio adonde ir, que reúne una treintena de textos periodísticos y ensayos literarios escritos entre 1990 y 2015.

Carrère (París, 1957) es el segundo francés en adjudicarse el Premio FIL después de Yves Bonnefoy en 2013. El galardón reconoció con anterioridad entre otros al español Enrique Vila-Matas, al italiano Claudio Magris, al colombiano Fernando Vallejo y a la mexicana Margo Glantz.

La FIL

La Feria del Libro de Guadalajara (FIL) es el mayor escaparate editorial en español y la segunda feria del mundo detrás de Fráncfort. Durante nueve días, 700 autores de 41 países se repartirán por las mesas de debate, conferencias, presentaciones y eventos de un caserón de 34 mil metros cuadrados que espera a más de 800 mil visitantes.

A diferencia de la cita alemana, público y negocio se reparten los focos en el certamen. El año pasado, la venta de libros y de derechos superó los US$40 millones. En esta edición se espera la asistencia de más de 20 mil profesionales del libro, más de 2 mil editoriales y 400 mil títulos. Como novedad este año, se inaugura un salón integro para el cómic y la novela gráfica latinoamericana, que concentrará la actividad editorial de Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, España y México.

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