Viernes 25 DE Septiembre DE 2020
Oculta

La fotografía, esa luz que pasa a través de un agujero

El fotógrafo español Manuel Morillo experimenta con una técnica antigua: la fotografía estenopéica.

Fecha de publicación: 30-10-17
Por: Jaime Moreno elPeriódico

Parece un ataché pero no lo es. Huele como uno, se ve como uno y se siente como uno… pero es algo más: es una cámara fotográfica. Las manos que lo sostienen son las de Manuel Morillo, español, llegado a Guatemala hace más de diez años para trabajar en proyectos de fotografía con niños. Se estableció en La Antigua y ya no quiso salir de la ciudad que lo acogió. En respuesta, el fotógrafo fundó Casa del Mango, un proyecto cultural que ha sabido deambular por el medio artístico nacional y desde el cual Morillo monta talleres y exposiciones relacionadas con las artes visuales. Tan solo en los últimos meses ha acogido muestras tan varias como fotografías de Muybridge y pinturas de Álvaro Sánchez.

Lo único extraño que tiene el ataché de Morillo son dos tapas azules en un costado. Si se retira una, lo que queda es un agujero mínimo (de menos de un milímetro) por el que pasa la luz. En realidad, el objeto es una cámara oscura, que permite que en el interior se refleje la luz que llega desde el exterior convertida en imagen. Ahí se captura, se inmoviliza, se vuelve eterna gracias al material fotosensible en su interior.

Lo que Morillo hace es fotografía estenopéica, una técnica que “consiste en hacer fotos sin lente”, explica el fotógrafo. “Es una cámara oscura y la luz pasa por un agujero y no por una lente y forma una imagen. La capto con material sensible y funciona gracias a las propiedades de la luz”, afirma. El minúsculo agujero se llama estenopo y proviene de una raíz griega que significa “agujero estrecho”.

El concepto base para esta técnica es la cámara oscura, procedimiento desarrollado hace mil años por Alhacén, nacido en Iraq y muerto en El Cairo en 1040. “Él es el primero que explica científicamente por qué ocurre ese efecto”, dice Morillo. Se refiere al fenómeno por el cual, si se cierra completamente un cuarto (o un objeto, en su defecto) y se abre un agujero mínimo para dejar pasar un pequeño rayo de luz, la imagen del exterior se reflejará en el interior del espacio –Manuel lo vio por primera vez en Tánger, Marruecos, allá por 1993. Esto también cambió la percepción científica acerca de la imagen, que creía que los objetos emitían luz. Morillo explica que la sistematización de la cámara oscura también permitió demostrar lo contrario: los objetos reflejan la luz y es el ojo humano el que la capta. “Los ojos son cámaras oscuras, solo que tienen lente en vez de agujero”, indica.

Morillo comenzó a trabajar con esta técnica como un experimento y un vehículo didáctico. “Comencé a enseñar fotografía estenopéica con FotoKids. Montamos una escuela de fotografía para el público y comencé a ofrecer talleres”, recuerda. No obstante, con el paso de los años –y a propósito de una recopilación de trabajo estenopéico latinoamericano a la que lo invitaron– se dio cuenta de que no había hecho fotos para él. “Lo primero que hice fue salir a fotografiar La Antigua”, comenta. “También trabajé con una modelo de dibujo. Nunca había hecho desnudo y nunca me había planteado trabajar la figura humana”. Las fotografías que Morillo trabaja tienen entre dos y cuatro minutos de exposición, lo cual permite un efecto brumoso en el producto. Las posibilidades estéticas son infinitas. “Viendo los resultados me sorprendí mucho. Hay muy poco trabajo serio de estenopéica en el mundo. La mayoría de lo que se encuentra es resultado de talleres, experimentos, muy poca gente lo toma como técnica formal”, puntualiza.

 

Para Morillo cualquier cosa puede ser una cámara… y cualquier momento o personaje un objetivo de captura. A través de sus estenopos ha pasado la luz que reflejan las ruinas de la ciudad, las personas que participan en la Semana Santa o la de objetos cotidianos. Este mes expuso su trabajo en la galería del Mesón Panza Verde, con una serie de desnudos llamada Nudopéicas. En los primeros días de noviembre hará demostraciones de cámara oscura en la ciudad de Guatemala. Según las cámaras artesanales de Manuel, el mundo cabe en un pequeño agujero, uno con el cual logra eternizar los objetos y las personas que se mueven a su alrededor.