Sábado 8 DE Agosto DE 2020
Oculta

Un escritor accidental

Kazuo Ishiguro ganó el Nobel de Literatura. Aquí su camino, forjado casi por azar.

Fecha de publicación: 06-10-17
Por: Martine Pauwels/AFP

Su idioma materno era el japonés, pero domina como poco el de Shakespeare. Kazuo Ishiguro llegó casi por casualidad a la literatura, con la que obtuvo el Nobel, como el año pasado lo hiciera su “héroe” Bob Dylan. Nada parecía predestinar al autor de siete novelas, traducidas a numerosos idiomas, a convertirse en un maestro de las letras inglesas, a las que llegó por azar.

Nacido en 1954 en Japón, en Nagasaki, ciudad devastada por una bomba atómica lanzada por Estados Unidos en 1945, Kazuo Ishiguro llegó a Inglaterra a los 5 años, cuando su padre, oceanógrafo, había sido contratado para trabajar temporalmente. Pero Kazuo no regresó al Oriente y se casó con una escocesa con la que tuvo una hija. Este extrabajador social de 62 años afirma que la literatura llegó por azar a su vida, tras realizar un curso de escritura creativa en la universidad de East Anglia (en Norwich, este de Inglaterra). “Esto puede sonar como algo muy aburrido, pero (la escritura) no era necesariamente lo que quería hacer”, había confiado al Financial Times en 1995.

Graduado en Filosofía y Literatura en la  universidad de Kent, él soñaba más bien con convertirse en un cantante pop (con letras poéticas) como Bob Dylan. “Incluso, toqué la guitarra en los  pasillos del metro parisino en 1975”, comentó al  suplemento literario del diario Le Figaro, en 2001.

El escritor

Ishiguro publicó su primer libro, Pálida luz sobre las colinas, en 1982. El último apareció en 2015, El gigante enterrado. Su obra refleja su doble cultura, aunque él se reivindica como un autor occidental. Su obra está marcada por temas como la memoria, el tiempo y la ilusión. Es más, le irrita que algunos de sus libros, entre los cuales los dos primeros recreados en Japón, hayan sido percibidos más como reconstrucciones históricas que como ficciones universales. “Ha revelado, en novelas de una poderosa fuerza emocional, el abismo que hay bajo nuestro ilusorio sentimiento de confort en el mundo”, comentó la secretaria vitalicia de la Academia Sueca, Sara Danius, en el momento del solemne anuncio del Nobel. “Si mezclamos a Jane Austen con Kafka, obtenemos a Kazuo Ishiguro”, señaló.

En cuanto a sus obras, la Academia Sueca calificó como obra maestra a Los restos del día (1989), novela llevada al cine en 1993 por James Ivory. Fue laureada con el prestigioso Man Booker Prize. La escribió en apenas cuatro semanas, tras imponerse una estricta disciplina de trabajo. “No hacía otra cosa que escribir desde las 9:00 hasta las 22:30, de lunes a sábado”, contaba. No se trataba solamente de trabajar más, sino también de alcanzar “un estado mental en el cual mi mundo ficcional se volviera para mí más real que el mundo actual”.

A pesar de una carrera recompensada con numerosos premios literarios, Kazuo cultiva la discreción y la modestia. “De cierta manera me siento molesto por haber recibido esta distinción, en tanto muchos grandes escritores vivos aún no lo han recibido”, dijo a la prensa desde su domicilio londinense. “Es increíble y totalmente inesperado”, agregó, afirmando que al principio creyó que se trataba de “una broma”.