Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Oculta

A propósito de Jorge Montes y la Modernidad

Esta es una reacción al artículo Jorge Montes, el arquitecto mayor de la Modernidad, publicado el domingo.

Fecha de publicación: 16-09-17
Por: William Stewart Opinión
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Aprovecho para felicitarlos por el artículo sobre el arquitecto Jorge Montes Córdova, un personaje de una contribución invaluable a la arquitectura en Guatemala, junto a otros profesionales de la arquitectura a quien llamo la Generación del 58. Un grupo de arquitectos jóvenes con una madurez profesional que aún hoy muchos no logran igualar, que revitalizaron y humanizaron el modernismo sin caer en formalismos: arquitectos Jorge Montes Córdova, Roberto Aycinena Echeverría, Raúl Minondo Herrera, Carlos

Haeussler U., Pelayo Llarena M. que participaron en el diseño del Campus de la Usac; históricamente raíz del Centro Cívico o nuevo corazón de la ciudad (Core). A ellos quiero añadir a los arquitectos Max Holzheu y Jorge Molina S., que contribuyeron con obras de gran valor arquitectónico en diversos lugares de la ciudad.

El Centro Cívico nos permitió diferenciar entre un modernismo universal, de raíz y desarrollo internacional, y un modernismo específico que alcanza paulatinamente su valor de arte universal a partir de su síntesis entre modernismo y cultura del lugar. Quiero enfatizar que hay edificios construidos en 1950, que antecedieron al Centro Cívico, con características modernistas; como El Prado, situado en la 5a. avenida y 9a. calle esquina de la zona 1, obra de los arquitectos Carlos Asencio Wunderlich y Roberto Irigoyen, así como el Edificio Elma en la 8a. calle y 6a. avenida esquina, obra del arquitecto Carlos Asencio W., que constituyen el germen del modernismo en nuestro país, así como los arquitectos Jorge Pasarelli y Benjamín Cañas, salvadoreño autor de muchas obras avanzadas a su tiempo: el Gimnasio del Colegio Don Bosco y la Iglesia del Sagrado Corazón del mismo colegio, en colaboración con el arquitecto Pelayo Llarena, dignas de estar en ellas para disfrutar de esas experiencias.

Los edificios anteriores son el germen muy claro, sin embargo el Centro Cívico no solo trasciende el funcionalismo racionalista, ya en crisis, sino consolida un modernismo específico, un modernismo que no niega la influencia universal, pero que la concilia con lo local, para el hombre común.

El Centro Cívico original nos ofrece un ir más allá de lo común: definitivamente al trascender, logra conciliar funcionalidad con poesía, modernismo con nuestra tradición histórica que trasciende el simple funcionalismo, ya en crisis, para lograr conciliar funcionalidad con poesía. Concilia las dicotomías en las que se había dividido el arte del siglo XX.

Es importante mencionar dos características observables de muchas más: la integración y aplicación del arte urbano y el uso de plataformas como elemento integrador de edificios que tienen lenguajes no totalmente similares (obsérvese las plataformas de la arquitectura prehispánica).

Las publicaciones de arquitectura deberían usar imágenes, pero, más importante, explicar de manera clara y sencilla a manera de conciliar las consideraciones que se tomaron en el contenido espacial, la forma, donde existe una concepción concreta del tiempo y del sujeto que la creó y su relación con el espacio urbano. De esta manera estaremos contribuyendo a crear una cultura arquitectónica, artística y urbana que tanta falta nos hace. Está por publicarse el libro Teoría, Crítica e Historia del Arte, la arquitectura y el urbanismo en Guatemala, una contribución a la difusión y construcción de cultura.

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