Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Oculta

Jerry Lewis, el sobreviviente de Hollywood

El comediante murió el domingo por causas naturales. Su legado va más allá de la gran pantalla.

Fecha de publicación: 22-08-17
Por: Christy Lemire/AP
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Jerry Lewis personificó lo que significa ser un sobreviviente en Hollywood. A través de sus altibajos de popularidad, sus problemas de salud y sus fluctuaciones de peso, y a pesar de los cambios trascendentales en la industria del entretenimiento con el paso del tiempo, Lewis siempre encontró una manera de luchar, de reinventarse, de mantenerse relevante. Es algo que las estrellas perdurables saben hacer de una manera instintiva; quizás es esa misma energía lo que las lleva a ser estrellas en un principio.

Lewis fue un comediante consumado y su distintivo legado prevalecerá por décadas. El expresivo y frenético artista que saltó a la fama en el teatro, la radio, la TV y el cine en sociedad con Dean Martin, escribió, produjo y dirigió sus propias cintas de comedia y conquistó a un público aún más amplio como el incansable y sensible anfitrión de un teletón anual a beneficio de la distrofia muscular, falleció el domingo en su casa en Las Vegas rodeado por su familia. Tenía 91 años.

Lewis, que había batallado una fibrosis pulmonar, dolencias cardiacas, un debilitante problema de la espalda y una adicción a los analgésicos, murió de causas naturales, según su publicista.

Su carrera abarcó la historia de la industria del espectáculo del siglo XX, comenzando en el show de vodevil de sus padres a los cinco años. Tenía solo 20 cuando su dupla con Martin lo convirtió en un astro internacional. Más adelante hizo una serie de películas exitosas como The Bellboy (El botones) y The Nutty Professor (El profesor chiflado), apareció en The King of Comedy (El rey de la comedia) de Martin Scorsese e hizo de él mismo en Mr. Saturday Night (El cómico de la familia) de Billy Crystal. En la década de 1990 regresó al escenario como el diablo en una reposición de Damn Yankees en Broadway.

Como un octogenario siguió viajando por el mundo, planeando nuevas versiones de algunas de sus primeras películas y trabajando en una adaptación teatral de The Nutty Professor. Era tan activo que a veces olvidaba lo básico, como comer, según recuerdan sus asociados. En una entrevista con The Associated Press en el 2016 Lewis, que a sus 90 años estaba promocionando la película Max Rose, dijo que todavía se levantaba cada día a las 4:30 o cinco de la mañana para escribir, y que tenía un puñado de monólogos de comedia en su calendario.

Aunque fue una gran influencia para Jim Carrey y otros artistas bufonescos, las generaciones siguientes lo conocieron principalmente como el maestro de ceremonias del teletón del Día del Trabajo para la Asociación de Distrofia Muscular, donde bromeaba, recordaba y presentaba invitados, compartía historias sobre niños enfermos y concluía con su himno personal: la balada You’ll Never Walk Alone. Desde la década de 1960, los teletones recaudaron unos US$1.500 millones, incluyendo más de US$60 millones en el 2009. En 2011 anunció que dejaría de ser el anfitrión, pero que seguiría presidiendo la asociación a la que unió hace unos 60 años.

Sus esfuerzos para recaudar fondos le merecieron el Premio Humanitario Jean Hersholt en la ceremonia de los Oscar del 2009, un honor que dijo que le tocaba “el corazón y lo más profundo del alma”. Pero el teletón también fue criticado como sensiblero y explotador de niños, conocidos como “los niños de Jerry”. Un niño que fue imagen de la distrofia muscular en los 60, Mike Ervin, hizo años después un documental titulado The Kids Are All Alright, en el que alegó que Lewis y la Asociación de Distrofia Muscular lo trataban a él y a otros como objeto de lástima y no como una persona real.

“Él y su teletón simbolizan una mentalidad benéfica anticuada y destructiva de los años 50”, escribió Ervin en el 2009.

Lewis era el clásico comediante que añoraba con hacer de Hamlet, llorando tan fuerte como se reía. Irrespetó y les gruñó a críticos y entrevistadores que lo disgustaban. Compiló sus pensamientos en el libro de 1971 The Total Film-Maker.  “Yo creo, a mi manera, que digo algo en el cine. Les llego a quienes probablemente no tienen la mentalidad de entender de qué se trataba A Man for All Seasons, y a muchos que sí lo entendieron”, escribió. “No me avergüenza lo aparentemente trillado o azucarado que pueda sonar algo en mis películas. En realidad yo hago películas para mis tataranietos, no para mis colegas del Sindicato de Directores de Cine o los críticos”.

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