Miércoles 17 DE Julio DE 2019
Oculta

Jeanne Moreau, el rostro de la nouvelle vague

Ayer se conoció la muerte de la actriz, ícono del cine francés. Fue hallada sin vida en su apartamento parisino.

Fecha de publicación: 01-08-17
Por: AFP

La emblemática actriz francesa Jeanne Moreau, musa de la Nouvelle Vague y protagonista de algunas de las películas más aclamadas por la crítica del siglo XX, murió a los 89 años, informó su agente ayer. Esta artista conocida por su voz grave fue uno de los íconos femeninos de la década del sesenta, llevando osadía y profundidad a una serie de otras maestras cinematográficas, incluyendo Ascensor para el cadalso de Louis Malle, con la que saltó a la fama, y La bahía de los Ángeles de Jacques Demy.

La que fue según el director estadounidense Orson Welles “la mejor actriz del mundo”, fue hallada muerta el lunes en su domicilio parisino. “Se ha ido una parte de la leyenda del cine”, declaró el presidente francés Emmanuel Macron en un comunicado en el que describió a Moreau como una mujer “libre”, “rebelde” y “al servicio de las causas en las que creía”. La ministra de la Cultura, Françoise Nyssen,  agregó: “Ella se ha ido, pero su voz, su genialidad, su visión del mundo prevalecerán”.

Rostro de la Nouvelle Vague

Moreau, que actuó en más de un centenar de películas en sus 65 años de carrera, fue una de las musas del movimiento cinematográfico de la Nouvelle Vague, que revolucionó al cine francés a finales de los años cincuenta. Trabajó con gigantes del cine como François Truffaut (Jules y Jim), Luis Buñuel (Diario de una camarera), Jean-Luc Godard (Una mujer es una mujer), Michelangelo Antonioni (La noche), entre otros. Pasó además detrás de la cámara en dos ocasiones. En 1976 dirigió el filme Lumière y en 1979 El adolescente, con Simone Signoret. A esto se suma una gran experiencia en el teatro, su primer amor, en el que dio vida a textos de

Jean Cocteau, Frank Wedekind o Heiner Müller, bajo la dirección de los más grandes directores (Brook, Vitez, Régy, Grüber).

Con su voz inimitable, incursionó también en el mundo de la canción, como lo demuestra su interpretación de Le Tourbillon, el tema de la película Jules et Jim, o la canción del filme India Song de su amiga Marguerite Duras. “Tengo dentro una especie de energía que no controlo”, explicaba esta artista para quien el cine “no era una carrera sino una vida”.

Gran seductora

Jeanne Moreau se casó dos veces, la primera muy joven en 1949 con el cineasta Jean-Louis Richard, con quien tuvo un hijo, Jérôme, y en segundas nupcias con el director de cine estadounidense William Friedkin, de quien se separó al cabo de dos años. Pese a sus dos divorcios no dejó de buscar a lo largo de su vida un “amor profundo” en numerosas relaciones sentimentales, incluyendo con el cineasta Louis Malle y el diseñador Pierre Cardin. “Mi vida estuvo llena de experiencias para aprender lo que es amar”, decía. “Es muy difícil decir sé lo que es el amor. Es como un paraíso perdido del que fuimos expulsados”. Repetía a menudo que era ella quien ponía fin a sus relaciones, ya que prefería abandonar que ser abandonada.

Rebelde e inconformista

Jeanne Moreau, que en 2001 se convirtió en la primera mujer nombrada en la Academia de Bellas Artes de París, interpretó en la pantalla grande a varias mujeres rebeldes, anticonformistas y marginales. En Moderato cantabile de Peter Brook, que le valió el premio de interpretación femenina en el Festival de Cannes en 1960, dio vida a una mujer de la burguesía insatisfecha, atormentada y disconforme. En Jules y Jim (1962), uno de los filmes más emblemáticos de la Nouvelle Vague, encarnó a una mujer libre y moderna; y en La novia vestía de negro (1967) mató fríamente a cinco hombres por venganza.

Su labor fue recompensada en las dos últimas décadas de su vida con importantes premios. En 1998 recibió un Oscar honorífico al conjunto de su carrera de manos de Sharon Stone y diez años después un “Súper César” de honor de la Academia francesa.

“Para mí el cine nunca ha sido una industria”, dijo en una ocasión. “No me importa mi valor” en la taquilla.

Moreau, quien se retiró a los 87 años, pensaba que con el tiempo y el éxito, hacer su trabajo se estaba volviendo “cada vez más difícil” sobre todo ante la “tentación (…) de hacer cualquier cosa para agradar al público en lugar de hacer aquello con lo que estamos profundamente de acuerdo”.