Lunes 12 DE Noviembre DE 2018
Oculta

Los motivos para escribir un libro provocador

Cisma Sangriento es la nueva novela histórica de Francisco Pérez de Antón. En este texto, el autor explica algunos de los pilares fundamentels del libro.

Fecha de publicación: 22-07-17
Por: Francisco Pérez de Antón
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Los niños suelen hacer preguntas que a los adultos nos cuesta responder. Por ejemplo, la de ese pequeño que antes de irse a dormir nos dice: papi, ¿por qué las personas mayores buscan siempre tener un amor de película, si las películas duran menos de dos horas? Al autor de un libro, por suerte, se le suelen hacer preguntas bastante más fáciles de responder. Como, por ejemplo, por qué un libro como Cisma sangriento, por qué un tema tan peliagudo como este, por qué publicarlo en un año como el actual y qué interés pude tener para Guatemala.

La primeras tres preguntas tienen que ver con el hecho de que el próximo 31 de octubre se cumplen 500 años de que un monje agustino, llamado Martín Lutero, clavó en la puerta de la capilla del castillo de Wittenberg, al norte de Alemania, un documento con 95 tesis que ponía en entredicho la autoridad del papa y de la Iglesia de Roma. Este acto en apariencia inocuo desataría una revolución de pavorosas proporciones que desgarraría para siempre el cristianismo en dos credos irreconciliables y hostiles. El continente europeo se vio arrasado por guerras religiosas que se prolongarían 140 años. Las masacres, los crímenes, las hambrunas y las epidemias fueron terribles. Y los muertos se contaron por millones.

La historia oficial, sin embargo, ya protestante, ya católica, suele ocultar esas atrocidades con un velo de silencio y decorar a sus protagonistas con aureolas de santidad. Nada más injusto y fariseo. Pues tanto clérigos como pastores sacralizaron el derramamiento de sangre humana con una fiereza y un fanatismo parecidos a los de los yihadistas y talibanes de nuestros días.

Se me ocurrió entonces que muchos lectores podrían estar interesados en conocer una versión menos santurrona y edulcorada que las que imparten los predicadores de ambos credos. Y esta fue la primera razón para escribir un libro como este, sin pretensión académica alguna y dirigido a un público que lee con gusto y curiosidad estos temas.

Toda América latina, de otra parte, se encuentra inmersa hoy día en el mismo cisma de ayer, si bien el desgarramiento cristiano se desarrolla en términos más pacíficos que entonces. Los porcentajes varían según el país, pero la ruptura es más acusada y palpable en Guatemala. Según datos del Pew Research Center, una reconocida entidad norteamericana dedicada a la investigación de las religiones, en 1910, el 99  por ciento de los guatemaltecos era católico y solo el uno por ciento protestante. A la fecha, sin embargo, una encuesta llevada a cabo por ProDatos para Prensa Libre, mostraba que en 2015, el 45 por ciento de los guatemaltecos era católico, el 42 por ciento protestante, y el 13 por ciento no creyente, agnóstico, ateo o indiferente a los credos.

El cisma, pues, continúa. El virtual monopolio católico de hace un siglo se ha roto. Y eso no solo está cambiando las creencias de los guatemaltecos. Con ellas se ha venido alterando también su cultura, su modo de ser y de entender la vida, su ética personal, la del trabajo, sus hábitos, sus actitudes, su conducta social. Y a la vista de tan importante transformación, pensé que al lector guatemalteco le podrían interesar las causas y las consecuencias de la trágica ruptura entre cristianos ocurrida en los siglos XVI y XVII.

Toda religión engendra un modo distinto de ser y de pensar, de vivir y de creer, de entender el mundo y la vida en común. Recuérdese el cambio cultural que causó en el Imperio romano la aparición del cristianismo. O el de los pueblos indígenas del continente al ser desplazado su politeísmo original por el monoteísmo cristiano. Supuse entonces que un libro como este podría ser de interés para Guatemala, uno de los países más afectados por la escisión de la cristiandad. Y esta fue la segunda razón para escribirlo.

Pero había un tercer motivo para hacerlo. Buen número de instituciones religiosas protestantes han venido anticipando la celebración de este V Centenario con toda clase de jubileos, festivales, conciertos, viajes turísticos. Y se me ocurrió que una cosa es que se cumplan 500 años de la ruptura cristiana, otra que se conmemoren y otra que se celebren. Y este fue el más importante de los motivos para escribir este libro que hoy ofrezco a los lectores: la indignación moral que me causó ver que se celebraba con pitos, flautas y gaitas aquella carnicería.       La Revolución Protestante fue una convulsión nacida de la corrupción de la Iglesia de Roma, del envilecimiento de la espiritualidad cristiana por parte de los clérigos y de la intolerancia de las diversas teologías implicadas en el conflicto. Quienquiera que se acerque a ella hoy día no puede sino sentirse turbado y perplejo por haber ocurrido en el seno de una religión fundada en los principios de la paz, la unidad y el amor al prójimo. En este sentido, si un libro vale por las inquietudes que provoca, Cisma sangriento habrá de crearle un buen puñado de ellas.

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