Miércoles 17 DE Julio DE 2019
Oculta

Antonio Banderas: premio a la cinematografía

El Gobierno español otorgó ayer al actor el premio nacional al cine. Destacó su extensa trayectoria en el séptimo arte.

Fecha de publicación: 12-07-17
Por: Elena Box DPA

Ya sea como actor, director o productor, Antonio Banderas siempre ha demostrado un “compromiso tenaz” con el séptimo arte. Y eso, sumado a una “trayectoria extraordinaria” que abrió las puertas de Hollywood a generaciones posteriores, ha hecho que el Ministerio español de Cultura le rinda tributo entregándole ayer el Premio Nacional de Cinematografía. “Sé el privilegio y el honor que este premio representa solo siendo consciente de los nombres de aquellos profesionales que lo recibieron antes que yo”, dijo Banderas desde el Festival de Cine de Ischia (Italia), donde presenta Black Butterfly y Stoic. “Lo acepto lleno de gratitud, humildad y sentido de la responsabilidad”, añadió.

Igual que sucedió en 2015, cuando la Academia lo homenajeó con el Goya de Honor, el galardón contribuye en cierto modo a hacer justicia con un artista que ha acariciado muchos premios –entre ellos cuatro Goyas, tres Globos de Oro, un Emmy y un Tony–, pero la mayoría se le han escapado. Y eso que desde que debutó en el cine de la mano de Pedro Almodóvar con Laberinto de pasiones (1982), su nombre aparece en alrededor de 90 películas.

Convertido en el “chico Almodóvar” de los ochenta, Banderas filmó otros cuatro títulos más junto al director manchego (Matador, La ley del deseo, ¡Átame! y la nominada al Oscar Mujeres al borde de un ataque de nervios). Desde entonces, no volvieron a cruzarse hasta dos décadas más tarde, cuando el actor andaluz protagonizó el oscuro thriller psicológico La piel que habito, tras el que siguió un pequeño cameo en Los amantes pasajeros.

Mientras tanto, este andaluz de 56 años que dio sus primeros pasos en los teatros de su Málaga natal se abrió camino poco a poco en el cine estadounidense. Tras filmes como Réquiem por un campesino español o Bajarse al moro, y pese a no hablar apenas inglés, en 1992 debutó en esa lengua con Los reyes del mambo. Luego se dio a conocer como amante de Tom Hanks en Filadelfia y chupasangre junto a Brad Pitt y Tom Cruise en Entrevista con el vampiro, hasta que obtuvo su primer papel protagonista al lado de Jennifer Connelly en la adaptación de la novela de Isabel Allende De amor y de sombras.

Salvo excepciones como ¡Dispara! y la comedia Two Much, donde conoció a Melanie Griffith, en los noventa Banderas fue encadenando producciones en Hollywood, desde La casa de los espíritus a Desperado, que lo introdujo en el cine de acción y donde demostró sus dotes como cantante que luego lo llevarían a coprotagonizar junto a Madonna el musical Evita. Y en 1998 llegaba uno de sus filmes más recordados: La máscara del Zorro, junto a Catherine Zeta-Jones y Anthony Hopkins.

Mientras abría las puertas de Hollywood a compatriotas como Penélope Cruz y Javier Bardem, antes de terminar la década dio el salto a la dirección con Locos en Alabama, protagonizada por una Griffith que ya entonces era su segunda esposa y junto a la que tuvo su única hija, Stella del Carmen. En 2006 volvió a ponerse tras las cámaras con la intimista El camino de los ingleses, y antes de eso cosechó un rotundo éxito en Broadway con el musical Nine, basado en el clásico de Fellini Ocho y medio, y por el que fue nominado a un Tony.

De la mano de la saga Shrek prestó su voz al carismático Gato con Botas, que con el tiempo se convertiría en un personaje tan querido que llegó a protagonizar su propio spin-off. Trabajó a las órdenes de Brian de Palma en Femme Fatale, de Woody Allen en Conocerás al hombre de tus sueños o de Terrence Malick en Knight of Cups, derrochó testosterona en Los Mercenarios 3 y revivió el drama de los mineros chilenos en Los 33, y pese al ataque al corazón que sufrió el pasado enero, Banderas no para.

Actualmente tiene pendiente de estreno el thriller De Niro, junto a John Malkovich y Adrien Brody, o Salty, en la que da vida a una estrella de rock en apuros, y entre sus proyectos figuran los biopics de Versace, Lamborghini y Andrea Bocelli. Por eso, no extraña que además de la etiqueta de “actor español más internacional” tenga fama de ser un “guerrero de la interpretación”, como lo definió en su día la Academia. Aunque quizá, quien mejor lo definió fue Santiago Segura durante una gala de los Goya, donde lo calificó de “uno de los tíos más majos del cine español”.