Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Oculta

Murió Giovanni Sartori, reconocido politólogo italiano

El intelectual italiano falleció hoy a los 92 años. Se le considera uno de los principales estudiosos de sistemas políticos a nivel mundial.

 

 

Fecha de publicación: 04-04-17
Por: Redacción/El País
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Giovanni Sartori murió hoy. Fue uno de los pensadores más lúcidos del siglo XX y dedicó su vida al estudio de los sistemas políticos del mundo. Tanta fue su influencia que llegó a considerársele el “teórico de la democracia”. Escribió numerosos ensayos, algunos de los cuales son referentes para entender los marcos políticos en occidente. También se le recuerda por su clara postura acerca de cómo el Islam era incompatible con la sociedad occidental en la actualidad.

Nacido en Florencia el 13 de mayo de 1924, fue uno de los intelectuales contemporáneos más relevantes en el análisis de las democracias y los sistemas de partidos políticos. Politólogo y sociólogo de mirada corrosiva e insobornable, fue capaz de aportar brillo, humor y, sobre todo, mucha claridad al embrollo legal, social y político de la sociedad italiana.

La labor del italiano se desarrolló principalmente en las aulas. Sartori fue profesor emérito en la Universidad de Florencia, y a partir de 1976 empezó a enseñar en universidades de Estados Unidos: primero en Stanford y luego en la de Columbia de Nueva York.

Sus obras, de una incansable mordacidad y siempre combativas con el poder, han encendido la hoguera mediática y política cada vez que se han publicado. Sucedió con referencias como ¿Qué es la democracia? (1997), con La sociedad multiétnica: pluralismo, multiculturalismo y extranjeros (2001) o con el referencial Homo videns: la sociedad teledirigida (1998). En junio de 2015 publicó su último libro, La carrera hacia ninguna parte. Diez lecciones sobre nuestra sociedad en peligro (Taurus).

Su pensamiento siempre discurrió fuera de los esquemas o convenciones teóricas del establishment intelectual. Laico y crítico con la Iglesia, especialmente por su falta de control en la expansión de la población en los países pobres, fue acercando su mirada y sus tesis al conflicto generado por los crecientes fenómenos migratorios y el Islam, dos de sus últimas obsesiones políticas: muy a menudo polémicas por su pretendido distanciamiento del amable discurso multicultural. “La civilización occidental y el Islam actual son fundamentalmente incompatibles”, sostuvo en una entrevista con ‘El País’ en 2001.

Los medios de comunicación, la información sobre lo público y la confusión generada en el mundo de las pantallas formaron parte de su cuerpo teórico. Pero la capacidad para aportar algún orden al ruido mediático, constituyó la parte más valiosa de su dedicación como sociólogo. Anticipó tanto, que incluso serviría una reflexión que sobre sí mismo aplicable al imperio de la todología y la tertulia global a la que, a menudo, tiende hoy cierto periodismo: “Soy un superviviente de otro tiempo, uno de los últimos dinosaurios que aún creen que lo importante es intentar conseguir que se entienda un problema, y no sólo aportar nuevos comentarios y análisis”.

 

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