viernes 17 febrero 2017
Oculta

Sobre los Grammy

MondoSonoro

Por: Jorge Sierra

Siempre aparecen los anti-Grammy Awards. Y existen porque en unos persiste la idea de estar contra la hegemonía norteamericana y otros porque consideran que se premia lo vacuo, lo comercial. Debo admitir que hubo años en los que en general la música decayó con notoriedad. Pero yo diría que desde hace nueve años el premio ha mejorado y ha puesto en evidencia su apuesta no solo a lo mejor sino también a lo nuevo. No importa si se trata de un sello multinacional y poderoso u otro pequeño o personal.

Este año de nuevo volvió a demostrarlo. ¿Por qué Adele por ejemplo y no Beyoncé? Beyoncé había mostrado un pop depurado, rítmico, urbano, dedicado a las mujeres. Pero, ¿qué sucedió? Adele tenía un disco pop rico que se acaricia fácil, con una voz poderosa y arreglos originales. En suma, no se premió lo machacón sino lo musical, lo diferente. Ni tampoco a la voluptuosa ni coqueta, sino a la blanca de eterno vestido largo (algo que también podría pensarse). En todo caso se reconoció un estilo, un sonido y una función en plenos días de streaming.

Otro punto es que se puso en relieve a tres artistas emergentes. Primero BJ The Chicago Kid, un chico de 32 años que es parte de una vanguardia que moderniza el hip hop y el R&B. Luego, también Nineteen85, compositor y productor, de hecho fue nominado por eso último, y es que ha metido su mano en obra de Drake. Esa herencia caribeña en el pop le ha valido para estar al lado de los productores de Adele, Katy Perry, Justin Timberlake y otros. Y por último Gallant, de 25 años. Escribe acrobáticas melodías para lucir su delgado y cremoso falsetto, y ponerse a cantar al lado de Seal o Beyoncé. Por cierto compitió con su disco Ology, en la categoría de Mejor álbum urbano contemporáneo, que no tiene nada que ver con lo urbano que se difunde en este país, un eufemismo usado para referirse al reguetón.

Pero hubo otras sorpresas, como reconocer por primera vez con un Grammy a William Bell, después de 60 años de carrera, por Mejor álbum Americano. Este cantante de Memphis nunca había sido nominado y ya había tocado con Jimi Hendrix, Carole King y Brian Eno. Puede que los Grammy Awards no sean perfectos ni representen la verdad absoluta sobre la música popular, pero ya no es lo que Sinnead O’Connor llamó en 1991 “en extremo comercial”, molesta por no llevarse el premio mayor.