Miércoles 26 DE Junio DE 2019
Oculta

El arte de lo no evidente

Igal y Mario Permuth presentan su nuevo trabajo, Mundos simultáneos. Una muestra en la que el espectador ve únicamente la capa final de un abanico de información superpuesta.

Fecha de publicación: 01-02-17
Por: Jaime Moreno elPeriódico

El mundo está conformado por distintas realidades… algunas evidentes; otras, no. En el mismo espacio pueden convivir sentimientos opuestos, ideas contrarias y dinámicas distantes una de la otra. Así funciona también la física cuántica, se mete en ese sitio en el que lo visible se hace difuso y, a pesar de compartir lugar con la física tradicional, se rige por sus propias reglas. Así también es la muestra Mundos simultáneos, que Mario e Igal Permuth (padre e hijo, respectivamente) presentan mañana por la noche en la Galería del Centro de la Fundación G&T Continental. Es una exposición en la que lo aparente esconde otros mundos ocultos a los ojos del público.

La familia Permuth es de artistas. Además de Mario e Igal, Jaime –su hermano– también se dedica a la investigación y creación artística. Este no es el primer trabajo conjunto que realizan, ya en 2007 presentaron una reinterpretación del mundo cirsense nacional por medio de la muestra Tarzán López. Mundos simultáneos recupera esa complicidad para la exploración grupal de un tema. Igal, quien posee 25 años de carrera en el mundo del arte, comenta acerca de los orígenes de la exposición: “Es un proyecto resultado de una investigación de los elementos de la física cuántica y su aplicación en el arte contemporáneo. Es un abanico de opciones de cómo ves la realidad. Esta está en diferentes planos: existe uno en el que hay límites, como el tiempo y el espacio; la física cuántica es otro. Es muy interesante cómo se tiene la idea de vivir en ese plano, el del aquí y el ahora, no pensar en el pasado, con las culpas del pasado, ni vivir en el futuro, que tiene sus miedos acerca del dinero, de la salud, de la soledad”, explica. Además, el artista comenta que en este caso particular, los temas a exponer se encontraron junto con los de su padre. “Nos gusta presentar propuestas sobre un tema similar, pero cada uno como artista independiente”, afirma.

La muestra se compone de diez piezas de Igal y 20 de Mario. Igal trabajó para esta exposición una serie de piezas basadas en la intervención y la reintervención de una misma imagen. Son varias capas, no evidentes en el resultado final. El resultado es un conjunto de piezas vegetales en tonalidades frías; “un viaje por un bosque en la noche”, como su autor comenta. Por su parte, Mario trabaja con base en dualidades, como la filosofía del ying–yang. Acerca de esta cualidad binaria de las obras expuestas, Alejandro Marré, quien aporta el texto de sala, explica: “Dentro de un mismo plano caben todos. Tenés todos los planos, todos los tiempos, en el mismo punto. Eso, adaptado a una forma poética, te permite analizar las realidades desde diferentes ángulos”.