Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Oculta

El amor según Silvio

El cantautor cubano vuelve a los estudios de grabación. Esta vez le canta al amor arropado por un reluciente grupo acústico con maneras de jazz. Podría decirse que estamos frente a un joven Silvio Rodríguez.

Fecha de publicación: 15-10-16
Por: Jorge Sierra
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En los últimos años Silvio Rodríguez se ha negado a dar entrevistas y apenas llega a responder cuando se le escribe. Ahora este cantautor (69), de barba canosa y hablar suave con acento cubano ingresó de nuevo al estudio de grabación después de siete años para grabar su nuevo disco Amoríos, donde deposita canciones de amor, incluidos los temas colaterales como la soledad, la esperanza y la reflexión con crítica liviana, pespunteados esta vez por un grupo que suena más a jazz que a folk.

La idea original

Quién iba a pensar hace 40 años que sus discos iban a ser distribuidos por una transnacional y que sus canciones se vestirían de ese estilo que pergeño el país que embargó a Cuba en 1960. Sea como sea, a la luz de estos nuevos tiempos aparece el cantautor con 14 piezas que hablan del amor en diferentes registros, una placa que según dijo en una entrevista, se le ocurrió producir en los años setenta en un viaje a Nueva York, después de ver un disco de Los Beatles titulado Love songs.

Los títulos que esta vez incluye son: Una canción de amor esta noche, Con melodía de adolescente, Tu soledad me abriga la garganta, Día de agua, Qué distracción, Qué poco es conocerte, Se cuenta de ti, acompañado de un quinteto integrado por el pianista Jorge Aragón; el contrabajista acústico Jorge Reyes; el batería y percusión Oliver Valdés; el vibrafonista y percusionista Emilio Vega; y la flautista y clarinetista Niurka González. Con invitados especiales como la violinista Tanmy López, el tres de Maykel Elizarde y la Orquesta Sinfónica del ISA, dirigida por José Antonio Méndez.

Una aventura

El cantautor no hace diferencia entre una canción de amor y una canción de política. “Posiblemente todas las canciones sean de amor y también todas sean políticas. Pero, hablen de lo que hablen, deberá haber un nivel de realización y un equilibrio en ellas. Eso es lo que yo encuentro de interesante en las canciones: que las ideas, tanto musicales como textuales estén bien expuestas, con belleza, y que dentro de lo posible haya sorpresas y hallazgos, como si fuera una aventura. Eso es lo que a mí siempre me ha animado de mi oficio”.

Por supuesto las letras muestran el tejido poético y delicado, por ratos críptico de la casa. Sigue “jugando a la trascendencia” como él dice. Así, en Día de agua, escribe: “A la ventana le han salido dientes/ dientes de agua de lluvia en blanca red./ Más para allá se está mojando el lunes/ para aliviarle al año su vieja sed”, mientras que en Qué distracción, dedicada a Julio Cortázar, canta: “Qué distancia mi amor, de mí a la vida/ qué cansada canción me llama, vencida/ Soy un viejo que duerme entre sus losas/ soy un niño que sueña tantas cosas”. Un juego atractivo de ideas reposan también en su cuadríptico Exposición de mujer con sombrero (mujer universo, mujer madre, mujer amante).

Expresión original

Aunque en el disco se percibe como un hombre esperanzado, fuera de la música resulta ser un pesimista que evita no cargarle negrura ni pesimismo a sus comentarios para no aguarle la fiesta al personal. “Yo tengo más sentido de la piedad”. Lo cierto es que después de más de 20 álbumes y cerca de 200 canciones, sus piezas de amor y de desamor parecen conducir al oyente a un Silvio Rodríguez joven (si se considera que algunas las escribió en el 67 y en el 80), siempre con un gusto especial por la palabra y por la música. Y como es habitual, sin caer en lugares comunes sino que construye nuevos modos de expresión, maneras singulares que muestran su sensibilidad humana hacia las distintas manifestaciones del amor. La placa ya está disponible en las tiendas de Guatemala.

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