Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Oculta

“No veo el arte como algo alegórico sino como instrumento de cambio” Marvin García

Inicia la edición 12 del Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango y Marvin García, su director, habla en esta charla de las raíces y objetivos del evento. Son 40 actividades en ocho departamentos. Más información en www.fipq.org.

Fecha de publicación: 03-08-16
Marvin García Por: Jaime Moreno elPeriódico
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¿Cuál es la historia detrás del Festival?

– El Festival cumple 12 años de realizarse. Lo iniciamos siete años después de la firma de los Acuerdos de Paz. Si bien  Xela tiene esa tradición de ser artística, había una ausencia de espacios para la difusión del arte en ese momento. Nació como una necesidad de un grupo de amigos a los que nos gusta la poesía. El objetivo desde sus inicios es crear espacios para la reflexión a partir de la poesía, no únicamente como actividad artística. Tomamos como idea el Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia, una ciudad cooptada por el narco y la guerra. Allí iniciaron un festival como forma de crear cultura de paz. 

¿Cuál ha sido el camino para llegar al 12 Festival?

– En Guatemala pensar en arte y en gestión cultural es difícil por cuestión de presupuestos. El diseño mismo del Estado no permite esa actividad constante. A diferencia de otros países, como Colombia, que tienen presupuestos altos para cultura, Guatemala no lo tiene. No vimos ese escenario desde lo negativo ni desde el conformismo, lo vimos como una posibilidad y como una propuesta desde la sociedad civil. Con el tiempo hemos tenido dificultades, como el presupuesto, pero hemos logrado vínculos con organizaciones del Estado, privadas, agencias de Cooperación, a las que les vendemos este proyecto en el que pueden existir bastantes beneficios, no solo en la poesía, sino en lo económico, lo turístico. Así es como ha ido creciendo a lo largo de los años.

¿Cuáles han sido grandes nombres que han estado en el Festival?

– La idea de traer poetas de otros países es que la gente de forma gratuita y libre pueda tener acceso a la literatura de escritores que no conocería por las formas de distribución editorial normal. Así, la gente puede conocer poetas de Asia, de Europa, de los cinco continentes. Los elegimos por su calidad literaria y por el compromiso que tienen en sus países para construir paz. También le damos espacio a jóvenes emergentes que están trabajando cosas interesantes. De los importantes está Yevgueni Yevtushenko (edición de 2007), quien es el poeta ruso más importante en este momento o como Satoko Tamura, quien es la primera poeta que se trae de Asia. En total, se cuentan más de 500 poetas internacionales en la historia del Festival.

Este Festival gira en torno a la memoria. ¿Por qué tomar este tema ahora?

– Han sido 11 años de camino en el que el proceso de aprendizaje ha sido en temas de gestión cultural, teóricos y de pensamiento. La poesía es una forma de reflexionar sobre los problemas y las virtudes del mundo y este camino nos ha llevado a encontrar la necesidad de no ver el arte como algo alegórico sino como un instrumento de cambio. Todos los años se le dedica a un escritor guatemalteco. Este decidimos dedicarlo a Alaíde Foppa y eso nos llevó a encontrarnos con este amplio tema.

Hablemos de Metáfora. ¿Cuál ha sido la experiencia de ser una editorial literaria en Quetzaltenango?

– El Festival nos obligó a mantener una dinámica anual, pero vimos el problema de que los canales de difusión son pocos. Publicar un libro en Guatemala es difícil y las editoriales se concentran en la capital. Comenzó como un proceso de exploración, pero a la fecha tenemos ya 26 libros publicados.

¿Cómo ves el panorama de la poesía en Guatemala?

– Creo que ha tenido dos momentos a partir de la firma de los Acuerdos de Paz. De 1996 a la primera década del siglo XXI hubo un ‘boom’. Mucha gente escribía. En este momento hay escritores que entonces eran jóvenes y se han consagrado. Pero también creo que tenemos que ponerle atención a la poesía que se está haciendo en el interior. Gente que desde la marginalidad está escribiendo y por la falta de canales de difusión no se tiene acceso a ellos. Para mí, lo mejor de la poesía guatemalteca se escribe en el interior.

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