Miércoles 26 DE Junio DE 2019
Oculta

David Bowie, el “mil caras”

Con su muerte, Bowie deja tras de sí un legado que trasciende las fronteras de la música y se convierte en referente indiscutible de la cultura contemporánea.

Fecha de publicación: 12-01-16
Por: Jacques Klopp AFP

Camaleón del rock, David Bowie construyó su carrera en sucesivas reencarnaciones, a través de los personajes de Ziggy Stardust, Aladdin Sane o Thin White Duke, aunando música popular y experimentación para seducir a un público muy amplio. Tan en su salsa con Beckett y Nietzsche como con sus amigos Lou Reed o Iggy Pop, pasó su vida experimentando numerosos géneros musicales, con frecuentes incursiones en el mundo del cine, el teatro, la moda o la pintura.

Bowie acababa de publicar el pasado 8 de enero, día de su 69 cumpleaños, su 25 álbum de estudio, Blackstar, muy aplaudido por la crítica. Dos días más tarde falleció víctima de un cáncer contra el que llevaba luchando 18 meses. Su último álbum queda como un testamento sombrío, que corona una prolífica carrera, en la que inspiró desde amas de casa a jóvenes rebeldes que imitan su look andrógino y perturbador de los años setenta. La ambivalencia sexual fue uno de los temas recurrentes en sus canciones, junto al miedo y la alienación.

Más de 140 millones de discos vendidos, la influencia ejercida en colegas de profesión como Lady Gaga, Placebo o Blur, o aun el millón de visitantes que logró su exposición itinerante, David Bowie Is, lanzada en 2013 en Londres, avalan el alcance de su éxito.

Rebelde, siempre rechazó los honores oficiales. La reina Isabel II quiso ennoblecerlo en 2003 pero, contrariamente a varios de sus pares como Paul McCartney, Mick Jagger y Elton John, entre otros, declinó esta distinción, según los medios británicos. Pero, Bowie fue también un hombre de negocios avispado y, en 1997, fue el primer cantante que convirtió sus derechos de autor en acciones, los “Bowie Bonds”, que apostaban por su música, con estos derechos como garantía, un mecanismo corrientemente más utilizado para los créditos para comprar automóviles o las hipotecas inmobiliarias.

El hombre de los mil rostros

David Robert Jones nació en el 8 de enero de 1947 en el seno de una familia humilde de Brixton, un barrio popular del sur de Londres. Una pelea a los 16 años dejó la pupila de su ojo izquierdo permanentemente dilatada, confiriéndole la extraña mirada que se convirtió en una de sus señas de identidad. Fue en ese momento cuando dejó los estudios y comenzó su carrera musical. Su primer éxito llegaría en 1969 con Space Oddity, una balada mítica que narraba la historia de Major Tom, un astronauta que se pierde en el espacio. Paralelamente, siguió cursos de mimo que, junto a su gusto por los disfraces, la moda o el teatro japonés kabuki, lo ayudarían a transformarse en el hombre de los mil rostros.

A partir de 1972 comenzó el vals de personajes: primero, Ziggy Stardust, la estrella andrógina que lanzó su periodo glam rock, y después, personajes de locura decadente, del nazi cínico al rebelde de aire turbado. Tras esas máscaras, David provocaba, multiplicaba las declaraciones contradictorias, especialmente sobre su orientación sexual, alimentaba crónicas mundanas, grababa discos sin igual, irritaba y fascinaba al mismo tiempo.

En 1975 hizo su primera incursión en el mercado estadounidense con Fame, un tema coescrito con John Lennon, que llegó al número uno de las listas de éxitos, así como el álbum Young Americans. Su álbum Let’s dance, en 1983, conquistó a un público más joven en las pistas de baile.

En el cine, Bowie actuó en Feliz Navidad, Mr. Laurence de Nagisa Oshima, El ansia de Tony Scott o La última tentación de Cristo de Martin Scorsese. En 1992 se casó con la modelo somalí Iman, con quien tuvo una hija, Alexandria. Después, Bowie retomó su carrera en solitario y en 1999 desveló su álbum Hours en Internet, autorizando la descarga previo pago. Hasta principios de los años 2000, encadenó discos y giras, pero un accidente cardiovascular en junio de 2004, en el escenario de un festival alemán, terminó ese periodo. Obligado a un largo reposo forzado, sus apariciones pasaron a ser raras, con apenas alguna actuación estelar junto a The Arcade Fire, Alicia Keys o el exguitarrista de Pink Floyd, David Gilmour.

Cuando crecían los rumores alarmantes sobre su estado de salud, en 2013 sorprendió con un álbum lleno de vida, The Next Day. “Aquí estoy, no precisamente muriéndome”, lanzó, rabioso, aludiendo a la letra de la canción que daba nombre al disco.

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Millones de discos vendió a lo largo de su carrera.