Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Oculta

Berg, el compositor controversial

Este jueves 24, se conmemoran los 80 años de la muerte de Alban Berg. Un compositor incomprendido y criticado en su momento, pero el tiempo le dio la razón. Su obra es escasa aunque contundente y apasionante.

Fecha de publicación: 23-12-15
Por: Jorge Sierra elPeriódico
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los 18 años de edad, Alban Berg se deprimió tanto por la ruptura de un amor y por el fracaso escolar que le causaron un ataque nervioso y lo arrastró a un intento de suicidio. Pero no era la hora. Porque al año siguiente descubriría el gran placer que significaba estudiar en forma gratuita composición con Arnold Schönberg, que se convirtió no solo en su profesor sino también en protector y casi padre. Los seis años que estudió con el pionero de la atonalidad, fueron suficientes para hacer de Berg, uno de los compositores más influyentes y más importantes del siglo XX. Y si no murió cuando cumplió la mayoría de edad, si ocurrió 32 años después, es decir, el 24 de diciembre de 1935. Sí, este año se conmemoran los 80 de su muerte.

El trío atonal

Como Schönberg y como su amigo y condiscípulo Anton Webern, Alban María Johannes Berg abrazó el nuevo mundo de la música atonal con intenciones mucho más expresivas y espirituales como técnicas. En efecto, el compositor vienés escribió obras más apasionadas cercanas al romanticismo del pasado. Fue también, de alguna forma, el más cabalista de los tres, el más obsesionado por las estructuras formales, por la numerología y el simbolismo de los arcanos.

Justamente el lado espiritual aludido, se refiere a las influencias que tuvo de la teosofía, vía La doctrina secreta, de Madame Blavastky. De hecho, fue un extremo estudioso de la numerología como también de la astrología. Tan así era su afición a lo oculto que buscó codificar estas materias en la expresión de su obra. Este aspecto fue una parte secreta de su vida, como también la de haber sido padre a temprana edad (17 años) y negar a su hija, a lo que se suma la larga relación extramarital que tuvo con una mujer casada (Hanna Fuchs-Robettin, el amor de su vida).

La sensualidad es clave

Es dable aquí recordar que Berg guardaba ideas muy cercanas al tantrismo. En una carta a su amiga Frida Semler Seabury escribió: “Declaro firmemente y con total convicción que la sensualidad tiene mucha importancia en todo aquello que sea espiritual. Tan solo si entendemos la sensualidad, tan solo mediante una comprensión profunda de las ‘bajezas humanas’ (¿o mejor deberíamos decir ‘altezas humanas’) conseguiremos llegar al verdadero concepto de la psique humana”.

Volviendo a su lado artístico. Berg fue un compositor con poco gas. De hecho, solo concibió 13 maduras composiciones. De las cuales se enfatizan sus dos óperas Wozzeck y Lulú; su primer obra maestra Altenberg Lieder Op. 4 (cinco canciones orquestales); la Suite Lírica (obra dodecafónica para cuarteto de cuerdas) y el Concierto para Violín, su última obra, pero está claro que ningún otro compositor ha construido una envidiable reputación como él, con tan pocos trabajos. Este es un hecho incuestionable que refleja su grandeza y testimonian el impacto de sus pocos trabajos en la música.

Fuertes críticas

Esa grandeza no fue fácil. En su momento fue incomprendido y duramente criticado. Cuando presentó el Altenberg Lieder, Op. 4, obra para soprano y orquesta bajo la dirección de Schönberg, el mismo causó altercados entre el público y la Policía tuvo que detener el concierto. Un crítico escribió: “Creíamos saber todas las discordias que podrían derivar de la ingenuidad humana pero estos artistas han sido capaces de provocar tormentas con su ‘nuevo arte’. Lo suyo son expresiones zoológicas que muestran una verdadera colección de animales salvajes de los que hay que ponerse a salvo”. Aún con esa hostilidad, la creatividad del vienés sobrevivió. El mismo Berg se defendía en el New York Times diciendo: “La mejor música surge siempre de los éxtasis de la lógica”. El compositor no murió de amor, sino de septicemia causada por una picadura de abeja.

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