Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Oculta

“Parece mentira que en esta tierra haya prosperado la literatura” Ana María Rodas

Editorial Cultura publica Esta desnuda playa, nuevo poemario de Ana María Rodas. En esta entrevista habla sobre él. Disponible en la Filgua. 

Fecha de publicación: 18-07-15
Ana María Rodas Por: Jaime Moreno elPeriódico
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Se publica tu nuevo poemario, Esta desnuda playa, ¿a qué estímulos responde?

 

– En mi caso, aunque tenga un punto de partida del que soy responsable, la poesía es un ente sobre el que pareciera que no tengo gran autoridad. Después de los primeros poemas es ella la que pareciera hacerse cargo del trabajo. Claro que brota de una mente que ha estado haciendo su tarea arduamente. No es escritura automática. Es la culminación de un proceso interno serio; y te diría, hasta cuerdo. Pero en general las personas piensan que la poesía está más cerca de la locura que de la cordura. Se equivocan, por supuesto; pero como la poesía suele tocar lugares tan profundos en el lector, es preferible adjudicarle enajenación que admitir que te llega a lo más íntimo… Que posees una zona que siente.

 

¿Qué temas aborda el poemario?

 

– Siempre me interesa el tema de la libertad, de la igualdad. En todos sentidos: socialmente, personalmente. Eso se nota en los poemas, pero también en mis escritos periodísticos. Esta cuestión ha pasado un poco inadvertida en Guatemala, y no me parece raro porque aquí, la igualdad no ha sido un tema importante sino hasta muy recientemente.

 

La Luna, al parecer, adquiere cierto protagonismo en el texto. ¿A qué se debe?

 

– Desde pequeña me interesó el firmamento. Pasaba horas viendo el cielo y la miríada de estrellas que allí encontraba. Pero la Luna es fascinante. A simple vista podés verla cambiar de tamaño, de forma, de color. Depende de la estación del año… de si hay eclipses. De cómo cobra mayor tamaño en el horizonte cuando hay calor sofocante; y la Luna es importante para las grandes mareas. De los océanos, de las mujeres… La Luna nos pertenece a las mujeres. Los hombres lo que quieren es llegar a ella y parcelarla…

 

¿Es esta una nueva faceta en tu producción poética?

 

– Nueva, en el sentido de que se trata de otro libro. Pero hay autores que acarreamos adentro un daemon que nos hace escribir y dar vueltas sobre el mismo tema. Eso ha sucedido a lo largo de toda la historia de la literatura. Escribís sobre lo mismo, de una manera tal que es totalmente diferente a los ojos del lector. Y todos los escritos están fuertemente emparentados, ligados.

 

¿Cuánto queda de la Izquierda erótica en la Ana María de hoy?

 

– Todo. La esencia de las personas no cambia radicalmente con los años. Es visceral en partes, como casi todo lo que escribo, y no podés disipar las vísceras… ¿Qué harías sin hígado… sin estómago… sin corazón? Pero Esta desnuda playa tiene ternura, compasión, sarcasmo, ironía… Todo eso que te podés permitir cuando ya sos dueña de tu espacio…

 

¿Es Guatemala un país más abierto a la poesía?

 

– Ya lo creo. Parece mentira que en esta tierra haya prosperado la literatura. Aunque quienes hubieran podido hacerlo no celebraron a sus dioses y diosas literarios. De la Pepita García Granados no se hablaba más que de su sermón. Porque tenía palabras gruesas y se le sacaba como pendón para las huelgas de Dolores. Hubo que esperar a que Quique Noriega hiciera un trabajo ímprobo para editar su poesía completa. Mirá cómo tratamos a Asturias. Inmenso, creador de un lenguaje jamás pronunciado antes de él. Por poco lo desconocemos. En cuanto a las mujeres… pues se esperaba que habláramos en voz quedita sobre las puestas de sol, las florecitas del campo. Como si estuviéramos escribiendo esos horrendos libros para niños que no les dicen nada sobre la vida real, que les hacen creer en las princesas y en los príncipes y en la felicidad para siempre…

 

Después de Esta desnuda playa, ¿qué sigue?

 

– ¡Qué ha seguido, diría!.. Tengo terminado otro libro de poemas que aún no tiene nombre. Y la poesía ha sido tan generosa conmigo que, hace años, luego de haberla escrito, me permitió trabajar de manera positiva y diferente la narrativa. Antes de la poesía, mis cuentos no me satisfacían. Las cosas cambiaron, afortunadamente. Y hace un par de años comencé el nuevo libro de poesía, ese innominado, compartiendo el tiempo para escribir otra serie de cuentos que, también, forman otro libro inédito. Ahora descanso y leo. En el desorden fabuloso que siempre me ha caracterizado. Pero hay señales reconocibles de que pronto voy a empezar a compartir otra vez la lectura con la escritura.

 

Hoy, en Filgua

 

> Ana María Rodas leerá su poesía junto con poetas mexicanos y guatemaltecos. A partir de las 15:30 horas.

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