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Internacionales

La izquierda salvadoreña encara nuevas batallas


Con sus cuatro curules, el FMLN será una fuerza residual en la Asamblea Legislativa, lo cual no significa que se quede sin voz.

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Aunque el misticismo guerrillero quiera verlo como una heroica caída en combate, la derrota electoral del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) plantea nuevos desafíos para la izquierda en El Salvador.

El cierre del escrutinio final confirmó el peor resultado de la formación salvadoreña de izquierda en unos comicios desde 1994, cuando consiguieron 21 curules en su primera participación en unas elecciones ya como partido político.

Esta vez, el Frente pasó de 23 diputados en la actual legislatura a solo cuatro para el período que comenzará el próximo 1 de mayo, durante el cual será un partido minoritario en lucha por no volverse irrelevante.

Oscar Ortiz, vicepresidente de la República entre 2014 y 2019 y secretario general del FMLN tras el fracaso de las presidenciales pasadas, asumió el revés y anunció un nuevo proceso de reflexión y replanteo interno.

“Hemos perdido una elección, pero nuestro proyecto político sigue vigente, va a continuar, va a seguir en marcha pensando siempre en el país”, afirmó Ortiz en rueda de prensa.

Al respecto, el analista político Dagoberto Gutiérrez aseguró que el principal problema de su antiguo partido es que “ni siquiera se percata de qué fue lo que le pasó”.

Para Gutiérrez, un excomandante guerrillero que rompió con el FMLN a finales del siglo XX por discrepancias con su dirigencia, el pasado 28 de febrero el pueblo protagonizó en las urnas una rebelión contra un régimen político basado en un sistema de partidos.

“Los partidos fueron enterrados por el pueblo”, sentenció Gutiérrez, un hombre para el que ser de izquierdas o derechas va más allá de filiaciones: es una actitud ante la vida.

ESTADO DE ÁNIMO

El conteo definitivo confirmó como gran ganador de estas elecciones al partido Nuevas Ideas, fundado por un joven publicista que entró a la política aupado por el FMLN, y cuya expulsión acabó catapultándolo a la Presidencia de la República: Nayib Bukele.

Gutiérrez estimó que Nuevas Ideas se impuso porque “no es un partido, es un estado de ánimo de la gente”, y Bukele capitalizó –y alimentó- esa repulsa popular hacia el Frente y su Némesis, la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena).

“Para la gente, en este momento, la izquierda y la derecha es la misma cosa”, recalcó Gutiérrez, firmante de los Acuerdos de Paz que pusieron fin al conflicto armado (1980-1992).

En su opinión, el partido FMLN dejó de ser la guerrilla brillante y heroica para convertirse en una figura política que usó esas siglas y se integró a una nueva clase gobernante que le quitó el poder a la Fuerza Armada, pero abrazó el neoliberalismo.

DIFÍCIL OPOSICIÓN

Con sus cuatro curules, el FMLN será una fuerza residual en la Asamblea Legislativa, lo cual no significa que se quede sin voz. La politóloga Nayda Acevedo opinó en diálogo con Sputnik que, si lo hace en serio, el partido rojo podría ejercer una oposición fructífera.

“Aunque el oficialismo tenga mayoría legislativa, la oposición podría realizar un trabajo sostenido en la base para recuperar credibilidad local, fortalecerse, legitimarse y no quedarse en algo nominal, en llevarle la contraria al Gobierno solo porque sí”, afirmó.

Acevedo estima que el Frente tiene una oportunidad de oro para volverse a los territorios y reconstruir un andamiaje desgastado y, hasta cierto punto, abandonado.

Sin embargo, las viejas rencillas internas y el intento de varios grupos por hacerse con las riendas del FMLN socavan el proyecto revolucionario, y dificultan su eventual redención ante la militancia y la población.

Los encontronazos internos eran un secreto a voces, y se remontan a 1980, cuando cinco fuerzas de izquierda se fusionaron estratégicamente en el FMLN, pero en los últimos días las discrepancias saltaron a la palestra pública, con el consiguiente costo político.

Por ejemplo, unas recientes declaraciones del excomandante guerrillero Ramiro Vázquez fueron rebatidas por el diputado de izquierda Eugenio Chicas, y este a su vez fue tildado de “desleal” por Jorge Hándal, hijo del líder histórico del FMLN, Shafick Handal.

Aún así, el FMLN insiste en que de peores momentos resurgió durante la guerra y en épocas de empeños renovadores, y confía en una redención que, según observadores locales, demandará algo más que historias y consignas.

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