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Economía

Biden vs. la Aritmética: Inflación


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El sector académico global ha expresado su preocupación por las políticas expansivas de EE. UU. que pretende llevar el déficit fiscal este año al 20 por ciento. Adicionalmente ha hecho una emisión del banco central (Reserva Federal-Fed) del 70 por ciento. Por ello correligionarios demócratas ya se unieron a las voces para prevenir estas políticas tan expansivas, tanto fiscales como monetarias. El motivo es la inflación que ha dado un salto importante en el gigante económico y a nivel global.

La Oficina de Presupuesto del Congreso de EE. UU. proyecta un 10 por ciento de déficit, moderando el déficit heredado por Trump de 14.5 por ciento. Es importante aclarar que esto NO es una política Keynesiana; ya que este padre de los neoclásicos se encontraba a favor de un Estado ahorrador, es decir, contar con un Estado con superávit y ahorros para afrontar los tiempos recesivos gastando y así suavizar los sube y baja de los ciclos económicos.

El desempleo en EE. UU. es de aproximadamente seis por ciento, lo cual es un desempleo “normal” o natural para una economía como la del gigante del Norte. Hoy está creciendo a un ritmo del cinco por ciento, lo cual es una recuperación que apunta a la normalidad económica. En otras palabras, las políticas fiscales y monetarias no tienen por qué ser expansivas más tiempo, de acuerdo a los libros de texto de economía y la propia realidad, ya que la economía americana está convergiendo a un crecimiento normal.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando los políticos escuchan cantos de hadas y creen que gastando e imprimiendo dinero van a transformar una economía? ¿Qué sucede cuando los tomadores de decisiones creen que están en un castillo encantado, pensando que una política expansiva puede transformar una economía para bien? La respuesta es: Inflación más allá de los niveles deseados. Vale la pena señalar que las políticas expansivas (gasto público e impresión monetaria) no producen inflación si hay desempleo, ya que nadie aumenta los precios o salarios cuando hay desempleo y las bodegas están llenas de productos aún sin vender. Esta no es la situación actual. Las ventas aumentaron a niveles mayores a los vistos en tiempos pre-COVID.

No hay justificación razonable para expandir el gasto y la impresión de billetes como lo está haciendo EE. UU. y Europa, tal y como lo señala Nouriel Rubini, economista de la Universidad de Columbia, podría conducir a una inflación mayor a las vividas en las últimas tres décadas. Parece ser que se da fin a los prolongados 30 años de baja inflación que hemos vivido, lo cual es una gran noticia, de momento para las exportaciones de Guatemala.

En un primer momento ha traído euforia el incremento de precios para el azúcar, aceite de palma, hule, café, entre otros, y un dinamismo económico en otros sectores en Guatemala, claramente por condiciones externas como los precios de exportación y remesas, no por políticas internas como bufonean algunos funcionarios públicos, de nuestra cada vez más bananera república, que solo están dejando de herencia desórdenes fiscales y deudas.

La Fed– (banco central encargado de introducir o sacar de circulación el dinero), en un primer momento se ha mostrado complaciente con las condiciones de incrementos de precios, afirmando que va a tomar medidas hasta en 2023, mencionando que esta subida de precios es temporal. Todo es temporal y es una discusión de semántica sobre la cual no vale la pena ahondar.

Cuando la inflación se hace presente, lo primero que sube son los commodities, como los productos de exportación de Guatemala mencionados, así como el petróleo, el hierro y sus derivados. Aún se encuentra la autoridad monetaria del gigante americano, a tiempo de tomar medidas para evitar que el fenómeno inflacionario se les salga de las manos (subir la tasa de interés y sacar de circulación dinero) para evitar los subsecuentes y más amargos efectos que trae consigo el incremento de precios: aumento de la pobreza urbana.

La inflación destruye la moneda de los países y daña a las personas que no pueden utilizar instrumentos financieros para defenderse, a las personas de menores ingresos.

Al final, altas inflaciones afectan la capacidad de crecimiento, empeora la equidad y agudiza la pobreza. La Fed ha señalado que tomará medidas hasta en 2023, según algunos muy tarde.

Si la administración Biden sigue con las políticas expansivas actuales, sabremos que se revertirán los resultados de reactivación y se agudizara el alza de precios, literalmente estará batallando contra la aritmética, una de la cual no se puede salir victorioso.

P.S. Nadie ha señalado el horror macroeconómico de Bukele utilizando US$1.5 millardos de reservas, El Salvador tiene sus días contados en términos de dinamismo económico.

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