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Economía

Presupuesto de Biden revive al gran gobierno con impuestos más altos


Los democrátas tendrán dificultades para convertirlo en ley.

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El presidente Joe Biden emitió su primera propuesta de presupuesto completo, detallando sus ambiciones de expandir dramáticamente el tamaño y alcance del gobierno federal con más de US$6 billones en gastos durante el próximo año fiscal.

El nuevo enorme gasto se combinaría con aumentos de impuestos significativos para las corporaciones y los más ricos. Pero con el Congreso controlando las finanzas del gobierno, y con los republicanos casi uniformemente opuestos a la mayor parte del gasto de Biden y a todos los aumentos de impuestos, él y los demócratas aliados enfrentan dificultades para convertirlo en ley.

En más de 1,700 páginas, el presupuesto ilustra la visión intransigente de Biden para restaurar la infraestructura de la nación, expandir la red de seguridad social y combatir la desigualdad de ingresos con algunos de los niveles más altos de gasto federal de la era de la posguerra.

El Presidente prevé aumentos dramáticos de fondos para enfrentar el cambio climático y mejorar la atención médica, junto con amplios planes de trabajo y para familias. La Casa Blanca sostiene que, si bien esas inversiones podrían acumularse en la deuda federal en los primeros años, los cambios permanentes en el código tributario y el crecimiento económico compensarán los costos a largo plazo.

“Es un presupuesto que refleja el hecho de que la economía de goteo hacia abajo nunca ha funcionado, y que la mejor manera de hacer crecer nuestra economía no es de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba y del medio hacia afuera”, dijo Biden en un discurso presidencial. 

Al igual que sus predecesores, el Presidente utiliza supuestos convenientes, pero políticamente improbables sobre cambios en el código tributario para reducir los déficits proyectados y al mismo tiempo proyecta una inflación modesta y un repunte amplio en el empleo estadounidense.

La Casa Blanca omitió algunas de las ambiciones políticas más complicadas y costosas del Presidente, como ofrecer un plan administrado por el gobierno para los estadounidenses que compran cobertura de atención médica. E incluso teniendo en cuenta sus suposiciones menos probables, el presupuesto de Biden nunca se equilibra, proyectando déficits anuales superiores a US$1.3 millardos durante los próximos 10 años y una deuda nacional que alcanza los US$39 millardos, o el 117 por ciento de la producción económica anual, para 2031.

“No puedo imaginar algo peor para la economía que tasas de interés más altas, inflación más alta e impuestos más altos”, dijo el senador Kevin Cramer, un republicano de Dakota del Norte, sobre la propuesta de Biden.

La propuesta de presupuesto también proporciona más detalles sobre cómo se implementarían los planes de trabajo y familias previamente anunciados por Biden, y cómo la administración prevé que funcionarán nuevos cambios en el código tributario. 

Estas son algunas de las conclusiones clave:

Cambio climático

Biden busca elevar el gasto en cambio climático en todas las agencias federales, como parte de un enfoque que representa un cambio dramático desde la administración Trump. Eso incluye pedirle al Congreso que inyecte dinero en los programas climáticos del gobierno, así como en iniciativas para ayudar a contrarrestar la amenaza con tecnología de energía limpia, vehículos de cero emisiones y una mayor eficiencia energética. Se prevé más de US$36 millardos en gastos para abordar el cambio climático.

Aumento retroactivo de impuestos 

En el frente fiscal, la mayor sorpresa en la propuesta de Biden es que asume que un aumento en la tasa de ganancias de capital sería retroactivo a abril de 2021. Esto evitaría que las personas adineradas vendan rápidamente sus activos antes de fin de año para evitar el alza. La mayoría de los otros aumentos, si el Congreso los aprueba, comenzarían el 1 de enero de 2022, según un alto funcionario de la administración.

El presupuesto de Biden propone revertir la mayoría de los recortes de Trump en el lado corporativo e internacional del código tributario, incluida la reducción de la tasa corporativa al 28 por ciento y la tasa individual máxima al 39.6 por ciento.

La propuesta permite que muchos recortes de impuestos temporales de Trump para individuos y familias simplemente expiren, como ya está programado para después del año 2025. 

El presupuesto no aborda la deducción de impuestos estatales y locales, lo que puede decepcionar a los demócratas moderados de los estados con impuestos altos que han presionado a la Casa Blanca para ampliar la deducción que la reforma fiscal de 2017 de Trump restringió a US$10 mil.

Gastos de atención médica

Biden fortalecería la ayuda para los programas de seguro médico existentes, expandiría el financiamiento de la salud pública y promovería políticas como un plan de seguro administrado por el gobierno para las personas que compran su propia cobertura, la llamada “opción pública”, a la que se oponen los republicanos y algunos demócratas moderados.

Incluye propuestas para permitir que las personas se inscriban en Medicare, el programa de salud para ancianos y discapacitados, a los 60 años en lugar de los 65 y para permitir que Medicare negocie los precios de los medicamentos recetados. Esas políticas, favorecidas por los demócratas progresistas, carecen del apoyo de los moderados del partido en el Congreso.

Su presupuesto tampoco contiene un plan concreto para abordar el déficit de fondos a largo plazo para el Seguro Social o un fondo fiduciario para Medicare a pesar de las promesas de campaña para garantizar que estos programas sigan siendo solventes.

Reorientación de las agencias de inmigración

El presupuesto de Biden exige mantener el gasto en el Departamento de Seguridad Nacional al mismo nivel que se promulgó en 2021, US$54.9 millardos, pero tiene la intención de usar ese dinero en parte para “implementar un sistema de inmigración justo, ordenado y humano”. Eso incluye US$345 millones para que los Servicios de Ciudadanía e Inmigración aborden los casos acumulados de naturalización y asilo. El presupuesto también sigue el compromiso de Biden de aumentar la ayuda exterior que fue recortada por Trump. Incluye US$10 millardos en asistencia humanitaria para refugiados, víctimas de conflictos y otras personas vulnerables en el extranjero, más US$861 millones para abordar las causas de la migración de Centroamérica a EE. UU.

Leyes antimonopolio

Los organismos de control de la competencia obtendrían fondos adicionales para aumento de personal a medida que procesan dos importantes casos de monopolio contra empresas de tecnología estadounidenses. El presupuesto de la división antimonopolio del Departamento de Justicia aumentaría un nueve por ciento a US$201 millones y el presupuesto de la Comisión Federal de Comercio aumentaría un 11 por ciento a US$390 millones. 

Fondos para Amtrak

El operador estadounidense de trenes de pasajeros Amtrak, en el que Biden solía viajar a su casa de Delaware cuando era senador, obtendría un aumento del 35 por ciento, a US$2.7 millardos, para mejorar las vías y las estaciones, y actualizar el mantenimiento, como parte del ambicioso plan de gastos para transporte e infraestructura.

El considerable aumento de Amtrak sería para modernizar los corredores ferroviarios, y además del trabajo tradicional en carreteras y puentes, el plan de la administración incluye grandes gastos para una amplia variedad de programas que llaman “transformacionales”, para hacer que las comunidades sean más habitables.

Rentabilidad a largo plazo

La Casa Blanca ha enmarcado el presupuesto como un documento de varios años, minimizando cualquier instantánea de un año y, en cambio, enfatizando el impacto a largo plazo.

En 2030, o el noveno año de su pronóstico, cuando Biden estará fuera de la oficina, el presupuesto proyecta que los cambios propuestos al código tributario comenzarán a controlar los déficits de referencia. Antes de eso, su nuevo gasto aumenta los déficits mientras aumentan los nuevos ingresos. Para 2030, los nuevos ingresos comienzan a superar los nuevos gastos propuestos.

“El Presidente ha propuesto un plan fiscal integral para compensar estas inversiones pidiendo a las corporaciones y personas adineradas que carguen con su parte justa de la carga fiscal”, dijo Cecilia Rouse, presidenta del Consejo de Asesores Económicos. “Es imperativo que este país recupere décadas de subinversión”.

Wall Street pasa por alto la inflación y cierra en alza

Las acciones estadounidenses subieron ayer, porque los inversores ignoraron una lectura de la inflación más alta de lo esperado y los índices Dow y S&P 500 consiguieron su primera ganancia semanal de las últimas tres semanas.

Los precios al consumo, medidos por el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), que excluye los alimentos y la energía, subieron un 0.7 por ciento en abril, superando la estimación del 0.6 por ciento de los analistas y tras un aumento del 0.4 por ciento en marzo.

En los 12 meses transcurridos hasta abril, el índice PCE básico se disparó un 3.1 por ciento, superando el objetivo del dos por ciento de la Reserva Federal, ya que la reapertura de la economía liberó la demanda acumulada.

Los inversores han seguido de cerca los datos económicos y los comentarios de los funcionarios de la Reserva Federal en busca de señales de inflación galopante y de la posibilidad de que el banco central comience a retirar sus medidas de estímulo.

Precios de la gasolina estables

La Casa Blanca defendió ayer que los precios de la gasolina se han “estabilizado” en el país y sostuvo que “están en línea” con los de las últimas décadas, pese a que han aumentado a niveles no vistos desde 2014.

Así lo expresó la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, en un comunicado emitido justo cuando el país se prepara para celebrar un puente vacacional por la festividad del Día de los Caídos, el próximo lunes.

La portavoz aseguró que los precios de la gasolina son menores ahora “en términos reales” que la media de los últimos 15 años, e iguales que los registrados en mayo de 2018 y 2019.

“Mientras que los precios se han incrementado respecto a las bajadas del último año –conforme la demanda cayó drásticamente–, el precio de US$3 el galón está todavía en línea con lo que han sido en las décadas recientes”, dijo Psaki.

Agregó que los precios se han “estabilizado” tras subir en el último mes y afirmó que el suministro de combustible ha vuelto a la normalidad después de la suspensión temporal de las operaciones en la mayor red de oleoductos del país debido a un ciberataque.

“Esto es debido en parte a la respuesta agresiva y global de la Administración ante un cierre sin precedentes del oleoducto”, aseguró Psaki.

El precio de la gasolina alcanzó su máximo desde 2014 llegando a una media nacional de US$3.04 el galón, según datos de la American Automobile Association (AAA).

Aun así, de acuerdo a esta organización, los precios son menores que los alcanzados en el puente del Día de los Caídos de 2014, cuando se llegó a los US$3.65 el galón.

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