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Economía

“Somos una empresa que nació con la facturación electrónica”


Marco Antonio Cancino, gerente general de Digifact S. A.

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Digifact es una empresa de origen chileno que nació en 2003 con la facturación electrónica en ese país. En 2004, decide llevar su experiencia a México y en 2013 inicia sus operaciones en Guatemala como certificadora autorizada por la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT). “Llegamos a Guatemala en 2007 con MySuite para la cual desarrollamos una solución y rentamos nuestra plataforma”, recuerda Marco Antonio Cancino, gerente general de Digifact S. A.

Desde sus inicios, Digifact tiene la meta de expandir una cultura de facturación electrónica simple, segura y rápida para los contribuyentes de Centroamérica. En los próximos meses prestarán sus servicios en Panamá y República Dominicana. Actualmente en el país, tiene acreditados alrededor de 10 mil clientes, de los cuales el 80 por ciento son medianas y grandes empresas. Y el resto está distribuido entre pequeños contribuyentes.

En Latinoamérica Chile fue pionero en la introducción de la factura electrónica. ¿Qué resultados ha tenido?

– La facturación electrónica nació en Chile en 2003, el segundo país fue México (2004) y luego Brasil, Argentina y Guatemala. En la región de Centroamérica y América del Norte, Guatemala es el segundo después de México. Hoy por hoy en Latinoamérica solo existen dos países: México y Brasil en donde todos los contribuyentes ya están incorporados en la factura electrónica. Le sigue muy de cerca Chile en donde existen dos modelos de cómo un contribuyente emite un comprobante: la factura y la boleta electrónica. En Guatemala seguimos muy de cerca la situación.

Hoy en día existen alrededor de 280 mil contribuyentes que están en el modelo de factura electrónica, según datos de la SAT. De esos el 80 a 85 por ciento son pequeños contribuyentes. Si lo comparamos con el padrón de contribuyentes dados por la SAT que son 1.5 millones de contribuyentes, entonces quiere decir que debemos subir (la cantidad de) los contribuyentes. El horizonte en Guatemala debería ser diciembre de 2022, eso quiere decir que en enero de 2023 no debiese existir otra cosa en Guatemala que no sea factura electrónica. 

 ¿Cómo se posicionan los otros países centroamericanos?

– El más cercano a Guatemala es Costa Rica, quienes en 2013 comenzaron a obligar a ciertos sectores a adoptar el modelo. El Salvador todavía no tiene un modelo claro o maduro de facturación electrónica. El otro más cercano a Guatemala es Panamá, en donde entró en vigencia este año y ya tienen un modelo de certificadores autorizados. Mientras, República Dominicana también ya posee un modelo.

En países con esquemas avanzados y maduros. ¿Se han digitalizado otros tributos?

Una vez que se consolide el mercado y el aumento de contribuyentes al modelo de factura electrónica, lo que hace la administración tributaria es comparar otros documentos que ayudan a un mayor control y administración  de los ingresos y egresos de las personas, y de empresas como está pasando en Chile, México y Brasil con los recibos de nómina. En fin, todo aquel documento que hoy es papel debiera pasar a ser parte de este modelo de documento tributario electrónico. La experiencia de estos países es muy buena. Nuestro compromiso es aportar nuestro conocimiento, nuestra experiencia en la región y estar en todos los países con nuestras soluciones.

¿Cuáles son las soluciones que ofrece Digifact?

– Tenemos dos líneas de negocio: una es para todos los pequeños contribuyentes (Digifact autogestión) que históricamente hacían las facturas en papel. Para ellos tenemos soluciones vía web, que son formularios muy sencillos en donde pueden facturar. Además, tiene catálogo de clientes, catálogo de productos que hacen que tenga una mayor gestión de su negocio. También tenemos una ‘app’ para que puedan facturar desde su teléfonos. Después están las medianas y grandes empresas para quienes tenemos Digifact Business. Ahí esos clientes integran su sistema con nuestra plataforma que es muy simple, segura, eficiente y rápida que nos permite tener clientes de todos tamaños emitiendo desde miles hasta millones de transacciones mensuales. 

¿Visualizan algún problema por la no adopción de la FEL en las empresas?

– Hay una problemática en la empresa y una mayor en el proveedor. Hoy en día en el modelo de factura de papel, los proveedores les entregan a las empresas su factura por los servicios prestados, pero hay procesos administrativos para validar esas facturas. Esto provoca atrasos en los pagos de hasta 60 a 90 días. Con el modelo tradicional, gran parte del tiempo por el que las empresas se demoran en pagar es por la revisión. Con el proceso de automatización, gana la empresa y gana el proveedor porque el tiempo para el pago se puede ver reducido. El modelo es beneficioso cuando ya está maduro. Cuando ya exista un 70 u 80 por ciento de factura electrónica va a ser más beneficioso que hoy en día para todos. 

¿Qué innovaciones visualizan?

– Nuestra diferencia, respecto a nuestra posible competencia en los países en los que tenemos presencia, es que somos una empresa que nacimos con la facturación electrónica. Por lo tanto, toda nuestra gente, acá en Guatemala tenemos entre más de 20 colaboradores, en su distintas áreas brindan el mejor servicio a nuestros clientes. Creemos fielmente que tarde o temprano el servicio de certificación de la factura electrónica se transformará en un ‘commodity’. Nuestro beneficio es tomar el impulso de la factura electrónica para brindar a nuestros clientes aplicaciones, herramientas de gestión, control y administración que le permitan llevar un mayor control de su negocio y ser más eficiente.

Modelos de Facturación electrónica

Cancino explicó que en la región existen dos modelos de facturación electrónica. Uno se basa en que la administración tributaria autoriza a certificadores para encargarse de la certificación de los Documentos Tributarios Electrónicos de los emisores. Este modelo lo adoptó México, Guatemala y Panamá. Y el otro, la administración tributaria certifica al ‘software’, que es como opera Chile, Costa Rica y República Dominicana.

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