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Economía

Guatemaltecos mantienen bajo consumo de frutas y verduras


Es necesario impulsar políticas que apoyen a los pequeños productores y estrategias que hagan accesibles estos alimentos.

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En Guatemala, a pesar de ser un productor y exportador de frutas y verduras, el consumo de estos alimentos es bajo. 

Según la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO), entre 2016 y 2018, Guatemala tuvo una baja disponibilidad de frutas y verduras: solo 234 gramos al día por cápita.

Ruth Charrondiere, oficial de nutrición de FAO, comentó que en la mayoría de los países y grupos de población, el consumo está por debajo de 400 gramos, ingesta diaria recomendada por la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por ello, en 2021 se declaró el Año Internacional de las Frutas y Verduras, como una oportunidad única para crear conciencia sobre la importancia de las frutas y verduras para la nutrición humana, la seguridad alimentaria y la salud, y para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Productor y exportador

Según el informe Agro en Cifras 2016, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), que incluye datos de la producción de los principales cultivos en el país, destacan frutas como aguacate, limón, mango, manzana, melocotón, melón, naranja, piña y plátano; así como, arveja china, brócoli, cebolla, chile pimiento, papa, repollo, tomate y zanahoria.

Como exportador, hasta noviembre de 2020 el país generó divisas por US$266.2 millones en frutas frescas, secas o congeladas y US$208.5 millones en legumbres y hortalizas, según estadísticas del Banco de Guatemala. 

Charrondiere dijo que en varios países, los productores de frutas y verduras para la exportación son bastante grandes en comparación con los pequeños agricultores que producen para el mercado local. “Es necesario equilibrar las necesidades del mercado local y de exportación y ayudar a ambos sectores a crecer”.

Mencionó que Chile es un país exportador de frutas y verduras, pero solo el 15 por ciento de su población adulta consume las cinco porciones recomendadas al día. Por ejemplo, en dicho país, las manzanas pueden costar US$1.39 el kilo en el mercado, probablemente US$1.81 en los supermercados, mientras que el productor solo obtiene US$0.10 por el kilo.

La experta de FAO considera que las políticas, leyes y reglamentaciones fiscales podrían influir en los precios al productor y minorista y, por lo tanto, aumentar los ingresos de los pequeños agricultores y hacer que las frutas y verduras sean más asequibles. 

Otra medida podría ser que se apoye a la creación de más cooperativas de pequeños agricultores, que luego podrían producir la cantidad y variedad necesarias para licitar para compras públicas o reducir los costos de transacción para el comercio electrónico y las ventas directas.

Jorge Pernillo, coordinador de la Escuela de Nutrición de la Universidad Panamericana, comentó que parte de lo que se ha mapeado, principalmente en el Corredor Seco, es la falta de recursos para la compra de estos alimentos. “En comunidades donde la principal fuente es la agricultura es contradictorio… Pero también es falta de acceso a tecnología, insumos y recursos, para que los agricultores puedan dedicarse a las frutas y verduras”, dijo.

Agregó que se sujetan al ciclo de maíz, frijol y algunas otras siembras como ayote que se da en la milpa. Para Pernillo, el otro tema es el hábito o costumbre de frutas y verduras, pero, como en todo el mundo, es una lucha contra la poderosa industria de alimentos procesados. 

Hallazgo

Según el informe El costo de la doble carga de la malnutrición. Impacto social y económico, en Guatemala en 2018 el costo de la doble carga de la malnutrición asciende a US$12.03 millardos, equivalentes al 16.3 por ciento del PIB. De estos, US$8.2 millardos son atribuibles a la desnutrición y US$3.8 millardos al sobrepeso y la obesidad.

Para Charrondiere, el consumo regular y adecuado de frutas y verduras son esenciales para combatir la desnutrición en todas sus formas y la prevención general de las enfermedades no transmisibles. Con una mejor dieta que incluya más frutas y verduras frescas, Guatemala podría disminuir sus tasas de retraso en el crecimiento, deficiencias de micronutrientes y sus tasas de morbilidad y mortalidad, lo que significa que menos personas necesitarían consultar al sistema de salud.

Algunos países incluyen en sus programas sociales frutas y verduras frescas y prohíben o minimizan los alimentos ultraprocesados; esto es importante porque son caras y los hogares pobres no pueden permitirse comprarlas.

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