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Economía

En duda impacto de déficit fiscal propuesto para 2018


La ausencia de una política económica que contribuya a reactivar la economía

 

foto-articulo-Economía

El Proyecto de Presupuesto para el próximo año, con una apuesta de elevar el déficit fiscal a 2.6 por ciento para destinar más recursos a la inversión en infraestructura, podría generar más deuda sin lograr reactivar la economía.

Para el analista Juan José Narciso, el incremento del déficit no solo rebasa el dos por ciento que se ha buscado para mantener la estabilidad macroeconómica, sino que genera dudas por el impacto que tendrá en el crédito bancario para el sector privado y el nivel de la inversión pública.

Narciso presenta un análisis del Presupuesto propuesto para 2018 en la publicación presentada ayer por el Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (Ipnusac), en el que advierte el acelerado crecimiento de los gastos de funcionamiento y el bajo nivel de los gastos de inversión.

La posibilidad de que exista una sobreestimación en los ingresos que recaudará la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) es otra de las preocupaciones.

El aumento del déficit fiscal señalado por Narciso coincide con la preocupación que los centros de investigación mostraron hace dos semanas en la Comisión de Finanzas del Congreso, de cerrar con una brecha en la recaudación que elevaría el nivel de déficit a casi el tres por ciento.

Efecto en la inversión

Julio Héctor Estrada, ministro de Finanzas, ha defendido el incremento del déficit como una medida que permitirá un shock en la inversión estatal. Sin embargo, para Narciso, el financiamiento del déficit con deuda bonificada podría repercutir en menor crédito para la inversión privada, lo que reduciría los esfuerzos de reactivar la economía.

Paulo de León, director del Central American Business Intelligence (CABI), destaca en la publicación del Ipnusac, que existe una “coyuntura difícil para la inversión en el país”.  Agrega que la inversión se ha reducido desde el 19 por ciento con respecto al Producto Interno Bruto (PIB), hasta 13 por ciento por la crisis internacional de 2008, baja calidad de políticas económicas, aumento de la conflictividad social y crisis política.

En el caso de la inversión pública, De León dice que el colapso se explica por falta de capacidad de formular proyectos de inversión. La caída en la inversión se inicia en 2015 y se agudizó en 2016 y se evidencia con las cifras negativas en la importación de bienes de capital y el crédito al sector privado.

Q63

Millardos se proponen de ingresos tributarios para 2018.

64%

Del presupuesto  se destina a funcionamiento. El 15.7 al servicio de la deuda y 20 por ciento a inversión.

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