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Economía

La amenaza de la desigualdad extrema


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Angus Deaton, economista de Princeton, ha ganado el Premio Nobel de Ciencias Económicas –lo cual es fantástico– por su tenaz y cuidadoso trabajo empírico a nivel microeconómico, que da seguimiento y un sentido a los hogares individuales, sus decisiones y por qué son importantes.

Y ahora las quejas de siempre de que no se trata de un “verdadero” Nobel. Vamos, es solo un premio otorgado por un montón de suecos, al contrario de los otros premios, que son conferidos por un montón de suecos.

De cualquier forma, Deaton también es un buen escritor que tiene cosas importantes que decir sobre economía política. Cardiff García, de The Financial Times, escribió en su blog parte de un párrafo del libro de Deaton, The Great Escape, donde Deaton explica por qué debería importarnos la concentración de la riqueza en la cima: “Existe el peligro de que el rápido crecimiento de los ingresos superiores pueda reforzarse a través del acceso político que el dinero puede traer consigo. Las reglas no se fijan teniendo en la mira el interés público sino en el interés de los ricos, quienes usan esas reglas para volverse aún más ricos y más influyentes… Preocuparse por estas consecuencias de la desigualdad extrema no tiene nada que ver con sentir envidia de los ricos y tiene todo que ver con el temor a que el rápido crecimiento de los ingresos superiores sea una amenaza para el bienestar de todos los demás”.

Como para ilustrar el argumento de Deaton, un notable reportaje reciente de Nicholas Confessore, Sarah Cohen y Karen Yourish en The New York Times (lea su artículo aquí: nyti.ms/1LcuEva) documenta el increíble hecho de que el financiamiento de campaña en estas elecciones está dominado por un número diminuto de personas extremadamente ricas en Estados Unidos: más de la mitad del financiamiento total proviene de solo 158 familias. Y este dinero está fluyendo abrumadoramente hacia los candidatos republicanos.

Algunos analistas han sugerido que esto está pasando porque hay más acción del lado republicano, pues la contienda por la nominación presidencial sigue estando muy abierta. Pero estoy muy seguro de que eso no lo explica todo ni remotamente. La parte más grande de la historia de los súper donadores súper ricos es dinero del sector financiero. Y ha habido una enorme oscilación del capital financiero de los demócratas hacia los republicanos, que empezó en el ciclo electoral de 2012; es decir, luego de la aprobación de la reforma financiera.

Básicamente, estamos viendo a la gente que nos llevó a la crisis financiera intentando comprar la oportunidad de volver a hacerlo.

Elogios para Angus Deaton

A principios de mes, Angus Deaton, economista de Princeton, recibió el Premio Nobel en Ciencias Económicas “por su análisis del consumo, la pobreza y el bienestar”, según un anuncio del comité del premio.

El trabajo de Deaton ha abarcado el campo de la economía desde la década de 1970, pero tal vez sea más famoso por haber creado métodos de investigación que revolucionaron el entendimiento de la profesión sobre la pobreza y el desarrollo.

Antes de su trabajo, gran parte de la economía enfocada en el desarrollo trabajaba con métricas amplias de la pobreza (como el ingreso) sin tomar mucho en consideración las variaciones específicas por países en el poder adquisitivo, los hábitos de consumo o las estructuras gubernamentales y económicas. En contraste con estas teorías de investigación generalizadas, Deaton fue pionero en el uso de sondeos familiares individuales para obtener un entendimiento más matizado del comportamiento de la gente y de los factores que afectan su bienestar general.

Al escribir para The New York Times, el profesor de economía Justin Wolfers explicó el profundo impacto de Deaton en el desarrollo mundial: “Hace una generación, la economía del desarrollo era un área poblada por “doctores en países”; macroeconomistas trotamundos dispuestos a hacer visitas a domicilio a cualquier país. …Los países variaban, pero las prescripciones rara vez lo hacían. Actualmente, la economía del desarrollo es un campo mucho más interesante y matizado, con profesionales enfocados en entender la vida de los pobres, y en descubrir las formas sutiles en que las instituciones económicas inmaduras obstaculizan su desarrollo”.

John Cassidy, redactor de planta de The New Yorker, también elogió el trabajo de Deaton. “Famoso por su meticulosidad”, escribió Cassidy a principios de mes, “(Deaton) cree que el mundo es un sitio complicado y que reducirlo a teorías simples casi siempre es peligroso. …En momentos en que los economistas a menudo se hacen de mala fama (a veces justificablemente), su trabajo transmite un mensaje importante: si uno es claro sobre las suposiciones teóricas que está haciendo, y si uno es cuidadoso –muy cuidadoso– respecto a cómo interpreta los datos, la economía puede aportar una herramienta poderosa con la cual analizar y mejorar el mundo”.

Paul Krugman es ganador del Premio Nobel de Economía en 2008.

© 2015 The New York Times.

“Distribuido por NYT Syndicate”.

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