[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Domingo

Afganistán, laberinto de Occidente


foto-articulo-Domingo

Hace 20 años, cuando leía El Choque de las Civilizaciones de S.P. Huntington, libro publicado en los 90, especialmente lo referente al Ocaso de Occidente, jamás pensé que el mundo occidental, abanderado por los EE. UU., pudiera ceder su papel protagónico a otra cultura. Tras la caída del bloque soviético, los EE. UU. se posicionaban como la hiperpotencia mundial, con sus valores filosóficos, políticos y económicos encabezaban el campo victorioso de la guerra fría, todo esto acompañado de un poderío militar al que nada ni nadie podía desafiar.

Sin embargo, el 11 de septiembre del 2001 el mundo quedó estupefacto al atestiguar el mayor ataque perpetrado contra EE. UU. desde Pearl Harbor; la “hiperpotencia mundial” estaba siendo víctima de cobardes ataques terroristas en las ciudades símbolo de su poder.

En respuesta, el presidente Bush ordenó el despliegue de tropas a Afganistán en el mes de octubre de ese año y fue acompañado por una larga coalición de más de 40 países comandada por la OTAN. Los objetivos de esa operación: localizar a Osama bin Laden, destruir Al Qaeda y sacar al Talibán con su régimen fundamentalista islámico irrespetuoso de los derechos humanos, antidemocrático e incompatible con nuestros valores occidentales. Kabul era por entonces el epicentro del “eje del mal”.

No obstante, hubo una época en que el Talibán era “amigo” de Occidente. En 1979 se estableció un gobierno comunista auspiciado por la URSS. Durante 10 años se desarrolló una guerra entre ese gobierno y las distintas tribus afganas (muyahidines), en lo que se conoció como el “Vietnam Soviético”. Occidente consideraba a los muyahidines, entre los que estaban los futuros talibanes, aliados para contener la expansión del comunismo y fueron tratados como “campeones de la democracia”, recibieron apoyo técnico y financiero de las agencias de seguridad americanas e incluso Hollywood los caracterizó como “guerreros de la libertad”. 

Sin embargo, ya en el poder se convirtieron en todo lo contrario a lo que se esperaba; se comportaron como bárbaros y, literalmente, retrocedieron a Afganistán al oscurantismo, manifestando un desprecio total por los valores occidentales e imponiendo un gobierno teocrático con la sharía como ley.  En su lucha por vencer a la URSS, Occidente aparentemente, de nuevo, se equivocaba de aliado o, siendo más benevolentes, era sorprendido o engañado.

Regresando a la invasión de la OTAN a Afganistán, los objetivos militares fueron alcanzados: el Talibán fue desalojado del poder y se instauró un gobierno prooccidental. A finales de 2001, una asamblea tribal nombró a Karzai como presidente interino e se inició así un prolongado periodo caracterizado por la corrupción generalizada, la incompetencia de sus funcionarios, fraudes electorales, narcotráfico, intromisión de actores extranjeros en la toma de decisiones y, sobre todo, a pesar del multimillonario apoyo internacional, jamás se pudo formar un ejército leal ni consolidar un Estado de derecho. Al punto que A. Ghani, el recién depuesto presidente, huyó de Kabul hace una semana, aparentemente cargado con un gran botín. Culmina así una ofensiva final talibán que podría llamarse la “Reconquista”; las imágenes de talibanes en el palacio presidencial decretando el fin de la guerra e imponiendo de nuevo la sharía, pero mostrándose conciliadores, nos han dejado en total estupor, pues sus antecedentes como gobierno son de barbarie.

Cabe resaltar que China y Rusia permanecen en Kabul entablando acercamientos con el nuevo gobierno y cuidando sus intereses geopolíticos y económicos. Creándose de momento un vacío de los intereses occidentales que tendrá que ser subsanado en el futuro por la vía diplomática. 

Hacer un análisis de cuáles fueron las causas de este fracaso, para no repetirlo, demandará madurez de los principales líderes y agencias de cooperación occidentales. La historia que, a pesar de cruel, es didáctica, nos enseña una vez más que la democracia y sus valores tal y como los concebimos en Occidente no pueden “imponerse” por la vía de las bombas y los tanques, sino deben consensuarse por medio de la educación, generando oportunidades para la población y con todos los sectores sociales, tomando en cuenta la cultura local. Esto, a través de la cooperación y traslado de capacidades en el marco del respeto mutuo, cuidando que la ayuda no degenere en Estados incapaces de subsistir cuando la tutela internacional cesa.

Es triste ver hoy a Occidente con todas sus virtudes, aparentemente, ceder ante el Talibán, situación que deja estas interrogantes: ¿serán sinceras las palabras de moderación del Talibán? ¿Podrá llevar estabilidad y desarrollo con un modelo distinto al occidental? ¿Encontrará la paz este atribulado pueblo que lucha desesperadamente por ella desde las épocas de Alejandro Magno?  O bien, ¿será este el inicio del Ocaso de Occidente? Lo que no deja lugar a interrogantes es la gran lección aprendida: idear nuevas estrategias para exportar los valores occidentales de democracia y libertad a países culturalmente distintos.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Alfonso Fernández | EFE
El FMI ve “grandes divergencias” en la recuperación y alza en la desigualdad

“La desigualdad entre los países y los efectos que esta pandemia está teniendo -subrayó- son unas de las grandes preocupaciones de cara al futuro”.

noticia AFP
Un artista serbio convierte las armas en instrumentos

“Las armas están a nuestro alrededor. Estamos tan rodeados de destrucción que ya no nos damos cuenta”, dijo el artista,

noticia AFP
Un luchador de sumo obligado a la retirada por temor al covid


Más en esta sección

PGN rescata a los hermanos de niño que falleció en la colonia El Milagro

otras-noticias

Guastatoya iguala con Alajuelense

otras-noticias

En el suelo

otras-noticias

Publicidad