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Domingo

Por el derecho a pensar en contra, sin miedo, sin rencor y sin ira


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A Jose Rubén Zamora, por el Premio Rey de España
de periodismo, y a todos los periodistas guatemaltecos
maltratados, golpeados y humillados en el ejercicio
de esta difícil profesión.

 

Una vez más, la libertad de expresión está siendo intimidada en Guatemala. Y no deja de ser penoso que haya sido un poder supranacional, como el representado por Kamala Harris, quien lo haya denunciado en México estos días. Quizá por ello no sobra volver a este delicado asunto para subrayar lo que la libertad de expresión supone en nuestras vidas, como un derecho que atañe no solo a los periodistas sino de manera especial a los ciudadanos.   

La democracia es un sistema de libertades donde unas se sostienen a las otras: he aquí el eje de todo el asunto. Las libertades son piezas inseparables de un mecanismo general engranadas de tal forma que, si alguna de ellas se debilita, todo el sistema se resiente y desajusta. Sin embargo, las personas y los grupos solemos percibir la libertad de manera parcial, jerarquizando la nuestra respecto a las libertades de los demás y colocando en primer lugar aquella que mejor se ajusta a nuestras preferencias e intereses. De ahí que escuchemos a diario que, sin libertad de prensa, política, económica o de credos, las otras no existirían. 

Situar las libertades en un mismo plano es, pues, una tarea indispensable. Entre otras razones porque, cuando alguien trata de situar su libertad por encima de la de los demás, deja de ser libertad y se convierte en poder. La historia está llena de casos así y no seré yo quien afirme que la libertad de expresión es la primera en jerarquía. Pero si diré que, si no es la primera, sí es en cambio la más elocuente, y que lo que la caracteriza y distingue es su carácter indicativo o de guía para detectar el estado de las otras. Desde esta perspectiva, la función de la prensa en una sociedad democrática es la de ser vigilante y guardián del sistema, como habría refunfuñado Churchill apretando el puro entre los dientes.

No negaré que en los medios informativos aparezcan a menudo opiniones sesgadas. Hablo por supuesto aquí de la información responsable, no esa otra, insidiosa y sin contrastar que se transmite por las redes. Pero, ¿qué es una opinión sesgada sino aquella que no se aviene a nuestros intereses y gustos? Si los medios publican opiniones con matices de esa índole, es porque esos mismos matices subyacen en el seno de la sociedad. De manera que no se les puede descalificar por reflejar tal o cual tendencia sin dañar el derecho de los ciudadanos a elegir aquellas opiniones que consideren más próximas a su personal escala de valores o su inclinación política. 

Ahora bien, ¿representa la prensa nacional a todos los ciudadanos? ¿Recoge todo el arco de opiniones que la sociedad ofrece o solo aquellas que se avienen a su propio beneficio? Si planteo aquí estas preguntas es porque no es raro escuchar que los medios son grupos minoritarios o afectos a grupos de interés que, sin haber sido elegidos por el pueblo, pretenden imponer sus puntos de vista al resto de la sociedad. Un argumento que alcanza su ápice cuando se descalifica el derecho de informar, basándose en que si el gobierno es democrático, los medios, en cambio, no lo son. 

De acuerdo: un gobierno democrático funda su legitimidad en el mecanismo del voto. Es decir, ante la imposibilidad de que todos seamos gobernantes, cedemos ese derecho a una minoría. Pues bien, a los medios de información les sucede lo mismo: ante la imposibilidad de que todos seamos periodistas, la sociedad cede ese derecho a otra minoría. Y ese derecho que los ciudadanos depositan en un medio informativo no es menor en categoría que el derecho que depositan en el poder político. Y si este último ha recibido el mandato de gobernar, el medio ha sido investido con el derecho constitucional de vigilar y criticar al gobierno. 

La prueba ácida de esta aseveración es muy sencilla. En una sociedad libre, basta que un medio empiece a alabar la gestión pública para que su audiencia lo abandone. Pues lo que desea el ciudadano es que la prensa vigile el poder, al contrario de lo que sucede en una tiranía, donde es el poder quien vigila a los ciudadanos. De ahí que, adversando el concepto errado y caduco de antaño, según el cual la prensa es un cuarto poder, a los medios de nuestros días se les asigne el importante rol de contrapoderes del poder político.  

La segunda diferencia, respecto a la legitimidad con que la prensa representa las opiniones de los ciudadanos, no es menos importante que la primera. Y ese distingo consiste en que, mientras un gobierno es elegido cada cuatro años, un medio de información tiene que refrendar esa preferencia cada mes, cada semana, cada día. Los medios ostentan un mandato social tácito, o por mejor decir, un pacto no escrito,  que el ciudadano renueva con cada periódico que lee, sea impreso o digital, cada emisora que escucha o cada canal de televisión que sintoniza. E invierte tiempo en información y opinión no solo para solazarse con ellas, sino también para comprobar que el derecho a criticar al poder se plasma sistemáticamente en su medio favorito. 

Con otras palabras, si el poder democrático funda su legitimidad contando votos, los medios fundan la suya contando audiencia. Y es este referéndum diario el que legitima su titularidad como representantes y depositarios del derecho de los gobernados a informarse y criticar a sus gobernantes, de la misma forma que el voto legitima a los hombres públicos para llevar a cabo las tareas de gobierno.

Una prensa libre es una sociedad hablándose a sí misma. Y una sociedad libre debe defender a capa y espada su derecho a pensar en contra, sin rencor, sin miedo y sin ira, a criticar lo oficial por oficio, a desvelar tabúes, a desmitificar poderes, a denunciar corrupciones y a desacralizar santurronerías. El progreso de la sociedad civil y democrática depende en gran medida de ello. Pues nada sería menos deseable que volviera a instalarse en Guatemala el miedo a pensar por miedo a decir lo que se piensa. 

 

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