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Domingo

Importancia de la vacunación como prioridad nacional


Sociedad de plumas

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Gracias a la ciencia, innovación y tecnología a poco más de un año del inicio de la pandemia, la humanidad puede contar con vacunas contra el COVID, algo poco imaginable en marzo del año anterior. El escenario a nivel mundial parece ser bastante esperanzador, ejemplos como Israel y Estados Unidos están marcando el estándar de procesos de vacunación a los cuales todos los países deberíamos aspirar. Por supuesto que no podemos compararnos con dichas naciones, pero sí podemos aprender de ellos. 

La pronta vacunación de nuestra población debe ser, sin duda alguna, el tema de interés nacional que nos compete a todos. El ritmo de personas inoculadas al día de hoy, casi 2 meses después del inicio, no es alentador. Muy pocas personas se están vacunando en los grupos etarios de edad más avanzada, las estadísticas muestran que algo no está funcionando bien. Esto puede obedecer a muchos factores, desde pocas campañas de información para vacunarse, centros de vacunación mal posicionados y por supuesto, también existen muchas personas que no creen en las vacunas. Sea cual sea el motivo, como nación debemos ocuparnos en mejorar y hacerlo pronto. 

Los datos oficiales inquietan, según la página oficial “tablero COVID” al 23 de mayo, del grupo etario de mayores de 70 años compuesto por 618 mil 686 personas, únicamente 142 mil 63 han recibido la primera dosis. Es decir, hasta el momento un escaso 23 por ciento de las personas más vulnerables han recibido su primera inyección y aún les falta la segunda. Respecto a la población de 60 a 69 años de las 698 mil 751 personas identificadas únicamente se han vacunado con primera dosis a 47 mil 929 es decir, un siete por ciento de este grupo. Por supuesto que estos porcentajes son mejor que nada, pero también evidencia que estamos muy lejos de lograr proteger a los ciudadanos más sabios de nuestra sociedad.

Nuestra nación debería tener millones de vacunas disponibles, pero también los datos anteriores demuestran que lamentablemente la gente no está acudiendo a vacunarse, aún y cuando hay centros de vacunación y vacunas disponibles. Urge cambiar esta apatía por la vacuna y al mismo tiempo, dotar el país con millones de vacunas. 

Haciendo un recuento de las vacunas que han ingresado al país –ya sea por compra directa, donación o mecanismo COVAX– hemos recibido poco más de 700 mil vacunas al día de hoy. Según el portal “tablero COVID” al 23 de mayo, el MSPAS había aplicado cerca de 363 mil inyecciones correspondiendo 360 mil a primeras dosis. Es decir, que si del total ingresado, restamos las ya aplicadas, contamos con aproximadamente 340 mil vacunas disponibles. Respecto a las personas vacunadas por día, desde el 5 de mayo se puede apreciar un incremento importante, superando por varios días la meta de 10 mil vacunados diarios que el MSPAS se impuso en marzo y abril, incluso hay días donde alcanzamos las 15 mil dosis diarias. Avance positivo, pero aún lejos del número ideal para vacunar –dos veces– a casi los 10.5 millones de personas mayores de edad que deben recibir la vacuna.  

Guatemala ha sido “afortunada” con las estadísticas de COVID al compararla con otros países. Desde los puntos de vista sanitario y económico, nuestro país no arroja cifras tan alarmantes. Sin embargo, como bien dice el dicho “no debemos dormirnos en nuestros laureles”, ya que, si algo ha demostrado la pandemia es que la situación puede cambiar de un día para otro. En cualquier momento puede ocurrir una nueva ola de contagios y tomarnos desprevenidos. Al decir que hemos sido “afortunados” no deseo escuchar insensible, ya que no podemos evitar la cifra de casi 8 mil fallecidos que dejaron atrás seres queridos. Sus casos no los podemos ver como una estadística más, y en cambio, debemos verlos como un recordatorio de los aspectos que como país debemos mejorar. A los familiares y amigos de las víctimas, mis más sinceras muestras de aprecio. 

Las vacunas son importantes por temas médicos, pero también para mantener la convivencia social. A más de un año de la pandemia, y al ver noticias internacionales de países que están vacunando a ritmos importantes, la gente que desea ser vacunada y no ha tenido oportunidad ya está experimentado ansiedad, desesperación y enojo ante un sistema que no los satisface. La gente necesita sentirse segura de regresar a la normalidad y eso solo se hace, por el momento, a través de la vacunación. Lo último que necesita cualquier país, es inestabilidad política o social en pandemia. La vacunación es una tarea de toda la población. Por ejemplo, todos deberíamos estar al pendiente y apoyar en lo que sea necesario a nuestros conocidos mayores de 60 años y poder asistirles a llenar el formulario o llevarlos a su centro de vacunación, estas pueden ser pequeñas acciones con grandes beneficios. Si bien es cierto el Ejecutivo tiene un papel protagónico, al final del día es un tema de nación. Más allá de preocuparnos, este es un momento para ocuparnos en vacunar al mayor número de guatemaltecos posibles. 

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