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Domingo

Las estrategias para apropiarse de forma irregular de terrenos del extinto Banvi


En Nimajuyú lo lotes no están en venta, aseguran los vecinos, quienes desde hace siete meses han investigado sobre la apropiación irregular de dos fincas, cuyo traspaso y escrituras pudo ser ejecutado desde Udevipo y el Registro de la Propiedad.

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Los enfrentamientos entre vecinos de Nimajuyú y algunas personas de los asentamientos tuvieron su punto más álgido la semana pasada, debido a un intento de invasión. Sin embargo, el conflicto por apropiarse de varios terrenos que dejó el extinto Banco Nacional de la Vivienda (Banvi) no empezó en los últimos días, ni a mediados de febrero de 2021. Empezó en julio de 2020, lo cual lleva al conflicto a una zona más profunda de la corrupción que existe en las instituciones del Estado. 

Para Carolina y Saraí, dos mujeres que han vivido siempre en Nimajuyú, se les hace difícil imaginar el canopy que instalaron entre la parte alta y baja de esos condominios. Era la diversión de los niños que vivían en esa serie de módulos de edificios de cuatro niveles, construidos entre y sobre pequeños cerros durante los primeros cinco años de la década de 1980. Pero les es difícil imaginarlo, no porque no lo recuerden, sino porque ahora sería imposible instalarlo. Esa área de la ciudad de Guatemala ha tenido en los últimos 35 años un crecimiento descontrolado y desordenado. La falta de acceso a una vivienda digna ha hecho crecer los asentamientos en la zona 21. 

Esta situación y necesidad es aprovechada por personas que buscan apropiarse de manera ilegal de los terrenos que dejó el Banvi, en los cuales según el diseño inicial, se construirían escuelas, canchas deportivas y áreas forestales para la gente que viviera en los edificios. 

Eso ha hecho que moverse en Nimajuyú recuerde a una estrecha zona de guerra. Pequeñas barricadas colocadas en las calles desaceleran y reducen el tránsito de vehículos. Para controlar a los que caminan entre los módulos de edificios, los vecinos han adquirido radios y se han armado con cachiporras y bates. Todo para defenderse de las invasiones de los terrenos, que después de la liquidación del Banvi, quedaron bajo el resguardo de la Unidad para el Desarrollo de Vivienda Popular (Udevipo) del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV). 

La cancha de fútbol se ha convertido en la zona en donde hacen guardia las personas que se encuentran atentas a cualquier disrupción en Nimajuyú I.

Las Higueras 

En un memorial dirigido al Consejo de la Municipalidad de Guatemala, los vecinos de Nimajuyú I, que son las personas que viven en los módulos ubicados en la parte baja, relatan la primera estrategia a la que han recurrido para apropiarse, lotificar y vender de manera irregular estos terrenos. Se trata de dos fincas, a las cuales los vecinos han llamado Las Higueras. Estas tierras se encuentran a casi medio kilómetro de distancia de los terrenos que un grupo de personas intentaron invadir la semana pasada y que debido al enfrentamiento violento captó la atención mediática. 

Durante la primera semana de julio de 2020 una movilización de personas que se identificaban como trabajadores municipales y otras fuertemente armadas fueron la primera alerta. Talaron los árboles y botaron el muro que los vecinos habían construido para prevenir invasiones. Una escritura de los terrenos a nombre de Juana Francisca Molina Gallardo de Rosal, extendida el 3 de agosto de 2018, hizo detener a los vecinos de cualquier enfrentamiento, pero también fue el punto de lanza para una investigación. Los residentes averiguaron en Udevipo, que los supuestos propietarios de esos terrenos no habían seguido el procedimiento establecido para adueñarse de esas dos fincas.

Debido a la presencia de las personas armadas, los vecinos manifestaron su indignación y expusieron este hallazgo por medio de Facebook. El 22 de julio, el exdirector de Udevipo (2016-2019), Edgar Estuardo Javier Domínguez, interpuso una denuncia ante el Ministerio Público (MP) en la que indica que durante su gestión no se hizo ningún traspaso de esas fincas y que su firma, que aparece en las escrituras, es falsa. 

Después de darse a conocer la denuncia del exfuncionario, el siguiente paso lo dio la Municipalidad de Guatemala, aunque los nuevos y supuestos propietarios ya tenían a la venta lotes de 120 metros cuadrados a Q246 mil, hasta de 184 metros cuadrados a Q377 mil 222. Por medio del Juzgado municipal, la comuna capitalina ordenó el 3 de agosto de 2020 la suspensión del proceso de lotificación por no contar con las autorizaciones municipales. 

Pero, pese a que todo el trabajo para lotificar se encuentra “suspendido”, los terrenos continúan usurpados. En Udevipo, que tiene bajo su resguardo esos terrenos estatales, informó a elPeriódico que, después de seis meses, aún desarrollan las averiguaciones administrativas en torno a la denuncia de la falsificación de la firma del exdirector, además de otras irregularidades que llevaron a la emisión de las escrituras de esos terrenos en el Registro de la Propiedad. 

En su denuncia, Javier Domínguez, resalta al MP que se investigue la temporalidad de la emisión de los documentos que registran la propiedad a nombre de Juana Francisca, ya que llama la atención que la ocupación se realice dos años después de la supuesta adjudicación de los terrenos. 

El MP no ha reportado ningún avance en esta investigación. Los hallazgos de los vecinos continúan sin tener un efecto en la liberación de las dos fincas. Mientras tanto, los usurpadores de estas fincas aprovechan el actual conflicto para circular con láminas todo el perímetro de los terrenos. Dicen que es para protegerse de invasiones. Hombres con armas de grueso calibre también resguardan los terrenos. 

En guardia 

Lo ocurrido en Las Higueros alertó a los vecinos de Nimajuyú y montaron una guardia. El 11 de febrero pasado les llegó un rumor que el 14 un grupo de personas, que viven en los asentamientos y colonias de la zona, pretendían invadir terrenos aledaños a los módulos ubicados en la parte baja de Nimajuyú. El enfrentamiento esa vez fue leve. 15 días después volvieron e ingresaron por el portón de los módulos de la parte alta con la excusa de que iban a entregar tareas a la escuela. Ese día dos personas fueron gravemente heridas. 

Un día después del enfrentamiento, Saraí y Carolina se unieron a un grupo de 20 personas que estaban de guardia. Desde el punto más alto de los terrenos que se pretenden invadir, Saraí explica por qué defiende ese territorio. Ella tiene claro que están bajo resguardo de Udevipo, ya que pasaron a ser parte del Estado de Guatemala una vez se liquidó el Banvi. Sin embargo, indica que esos terrenos deben ser parte de la asociación de vecinos de Nimajuyú, ya que conforman el diseño inicial del complejo habitacional. 

Esos terrenos servirían para construir escuelas, iglesias y áreas forestales, por lo que debe cumplirse, añadió Saraí. “En Las Higueras recurrieron a la corrupción y falsificaron documentos para adueñarse de la propiedad. Aquí están utilizando a los vecinos para que invadan y después empezar a lotificar”, describe Saraí, mientras en una mano sostiene su celular y en la otra su radio intercomunicador. De su cintura cuelga una cachiporra y de sus hombros una maleta, a la que se adhiere un pedazo de tela que la identifica como parte de los vecinos de Nimajuyú. 

Actualmente, se observan alrededor de cinco patrullas y decenas de agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) resguardando el vecindario y los terrenos que debería cuidar Udevipo, ya que legalmente se encuentran bajo su resguardo. 

Desde el 1 de marzo la PNC ha instalado puesto de vigilancia y patrullaje entre los módulos que conforman todo Nimajuyú.

Los otros problemas de Nimajuyú 

Mientras se camina entre los edificios que caracterizan a la zona 21, el nombre de Jorge Mario García Rodríguez se escucha con frecuencia. Hasta el 24 de febrero era el alcalde auxiliar, cargo que ocupaba desde 2012, mientras a la vez cobraba un salario de Q22 mil 400 mensuales como asesor del Fideicomiso del Transporte de la Ciudad de Guatemala (Fidemuni). En medio de una situación crítica, el alcalde Ricardo Quiñonez lo trasladó a la Dirección de Bienestar Animal. 

Jorge Mario García Rodríguez, también conocido como ‘Gilligan’, es un vecino conocido de la zona 21, no solo por ser alcalde auxiliar. Fue secretario general de la AEU del 2000 a 2002. En mayo de 2001 algunas asociaciones estudiantiles desconocieron su representación por haber recibido un “bono” de Q30 mil por parte del expresidente Alfonso Portillo para financiar la Huelga de Dolores de ese año. A cambio, Portillo fue nombrado “huelguero honorable”.

Los vecinos de Nimajuyú aseguran que García Rodríguez ha trabajado para dividirlos. Lo acusan de señalar de “forma irresponsable”, en julio de 2020, que la apropiación de los terrenos en La Higueras se hacía “con legalidad”. Este señalamiento que le hacen los vecinos se pudo confirmar en una transmisión en vivo que hizo el exalcalde auxiliar. Pero, más allá de eso, se dio una división entre módulos por la “lucha del agua”, que hasta ahora la municipalidad no ha solucionado.

“Primero, la parte de arriba de Nimajuyú tuvo cortes de agua, mientras la parte baja tenía agua las 24 horas… después resolvieron que ambas áreas iban a tener horarios. Ahora la parte baja solo tiene agua de las 14 a las 22 horas, mientras la parte alta, a veces tiene 24 horas. Eso nos dividió y ahora creemos que quitar y poner el agua es una decisión arbitraria”, explica uno de los vecinos durante su turno de guardia. El sospechoso de hacer esto es Jorge Mario, pero no tienen pruebas que comprueben ese hecho. 

Autoridades de la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala aseguran que este problema surgió después de que los tres pozos de Nimajuyú se secaron y, en el proceso de crear otros, las personas que habitan estos edificios han tenido que enfrentar esta escasez de agua. Los vecinos han pedido verificar esa situación, pero, no se les ha permitido hacerlo, aseguran. 

Este año, la Municipalidad de Guatemala decidió fragmentar más las alcaldías auxiliares. Ahora, en la zona 21 hay un alcalde para La Venezuela, otro para Guajitos y otro para Nimajuyú. El nuevo alcalde auxiliar de esa área es Juan Carlos Gamez, quien busca un acercamiento y tratar de reparar ese descontento que un grupo de residentes tiene hacia la comuna capitalina.

¿Dónde está el plan de ordenamiento territorial que evite el crecimiento descontrolado de asentamientos? ¿Cuándo nos van a resolver el problema del agua? son unas de las preguntas de los habitantes de Nimajuyú, quienes ahora buscan elegir finalmente a la Asociación de Vecinos, trámite pendiente desde 2017. Por lo establecido en la liquidación del Banvi, una asociación podría evitar cualquier traspaso de los terrenos que ahora se encuentran en peligro de ser invadidos. 

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