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Domingo

Luz María, una víctima del femicidio


La investigación sobre el asesinato de Luz María del Rocío López se encuentra bajo reserva. Sin embargo, para la socióloga Silvia Trujillo, este caso atraviesa la situación de violencia que han vivido las mujeres. Es por eso que una de sus amigas y la madre recorren todos los signos de violencia que enfrentó Luz con su pareja antes de ser asesinada.

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Sentada en la sala de su casa junto a su esposo, mientras su pequeña nieta marca sus manos con acuarela azul en una hoja en blanco, Ada Morales muestra la foto de su hija mayor cuando tenía ocho años. Dice que le tomaron la foto para un periódico, porque ella era de las niñas que alimentaba a los animales en el Hipódromo del Norte. En ese instante, Ada reflexiona que por ese rumbo es donde su hija iba trabajar y que en ese mismo lugar la encontraron muerta el 22 de enero.

Su hija, Luz María del Rocío López Morales, de 25 años, fue asesinada y encontrada en un drenaje ubicado al final de la avenida Simeón Cañas, en la zona 2 de la Ciudad de Guatemala. 

Ese mismo día también encontraron en un vehículo el cadáver de Nora Lemus Martínez y, en un costal, a orillas del río Icán, Suchitepéquez, hallaron el cuerpo sin identificar de otra mujer. En el kilómetro 31, en San Lucas, Sacatepéquez, fue lanzada al fondo de un barranco una mujer asesinada. Y en Tiquisate, Escuintla, asesinaron a Cindy Laurena Chacón López. Ese día sumaban 28 femicidios en lo que iba de 2021. Más femicidios que días en el año. 

“Todos las mujeres encontradas muertas ese día podían ser Luz María”, dicen sus amigas para narrar la angustia e indignación que vivieron ese viernes, en el que su gran deseo era que su amiga apareciera viva después de dos días de estar desaparecida. De las cinco mujeres asesinadas ese día, solo en dos casos las autoridades han identificado al posible homicida. En los crímenes de Luz María y Cindy Laurena, la sospecha principal recae en sus esposos. 

Luz María trabajaba desde octubre de 2020 como técnica criminalística en la Fiscalía de la Niñez y Adolescencia. Era la encargada de tomar las fotografías de toda la evidencia en una escena del crimen. Luz María decía que su trabajo era una forma de darle voz a todas las personas que ya no podían hablar, porque les habían arrebatado la vida. 

Luz María era la hija dedicada, aplicada con sus estudios y amorosa que describen sus padres, Byron López y Ada Morales. Era la hermana mayor, considerada como un ejemplo a seguir. Era la amiga que no se metía en problemas y a la que molestaban por ser muy ingenua. Por confiar muy fácil en las personas. Era la madre de Alice Alejandra Elizabeth, una niña de un año y 10 meses con problemas cardiacos, a quien los doctores le habían pronosticado solo seis meses de vida.

Para el sistema de justicia, Luz María era una de las empleadas que quería estudiar una maestría enfocada en investigación forense. Quería ser la que leyera y reconstruyera todas las pruebas para resolver y encontrar a los culpables de un crimen. 

Ada Morales ha reunido durante estos días las fotografías de cuando Luz María era una niña. Al centro se observa una imagen donde Luz María aparece junto a su hija. Ese día se graduó de la universidad.

El silencio de Luz 

Pamela Pisque conoció a Luz María en la universidad en 2013, cuando ella ingresó a estudiar la licenciatura de Criminalística y Ciencias Forenses. Después de su asesinato, ella y varias amigas de la universidad se han unido y formado un movimiento llamado “Justicia por Luz”. Dicen que no quieren que Luz sea un expediente más en los archivos del sistema de justicia del país y que quieren ayudar a otras víctimas de femicidio. 

Las amigas quieren visibilizar la violencia contra las mujeres y este domingo realizarán su primera marcha, desde la Plaza de la Constitución hasta el lugar donde se encontró su cadáver, al final de la avenida Simeón Cañas. Las integrantes de Justicia por Luz quieren que esa ruta se llame “La calle de la Luz”. 

Pamela era una de las amigas más cercanas a Luz María y conoce más a detalle la violencia que ella sufrió. Asegura que lo que vivió su amiga lo vivió su hermana, una sobreviviente de violencia intrafamiliar. Para Pamela, recorrer las conversaciones que sostuvo con su amiga sobre su relación matrimonial, es también recorrer la historia de las mujeres que vivieron o que aún viven abusos de parte de sus parejas o esposos. 

Recuerda que, el 7 de mayo de 2020, Luz María redactó una denuncia, que nunca interpuso, en contra de su esposo, Jorge Rafael Zea Mejía, quien ahora es el principal sospechoso de su asesinato. Se encuentra en prisión preventiva mientras la Fiscalía de la Mujer del Ministerio Público (MP) investiga el caso. En esa denuncia, Luz María indicaba los abusos verbales y físicos de los cuales era víctima. Para Pamela es muy doloroso enfrentarse a estos recuerdos, porque fueron las causas de algunas discusiones con Luz María. Pamela prefiere no decir las causas del porqué su amiga prefirió no denunciar a su agresor, pero sí reflexiona y cuestiona sobre la vergüenza que una mujer siente de aceptar que se encuentra en la situación que vivió Luz María. 

— A veces a uno de mujer le da vergüenza decir “mi esposo me pega, me domina, me controla”, porque sería vergonzoso aceptarlo. 

— ¿Por qué cree que da vergüenza denunciar y hacer pública toda esta violencia?

— Porque estamos en el siglo XXI, cuando eso no debería pasar. 

La socióloga e investigadora social en derechos de las mujeres, Silvia Trujillo, explica que la razón por la que las mujeres que son víctimas de violencia de parte de sus parejas sienten vergüenza de denunciar está vinculada a la construcción social que establece que las mujeres deben sostener ese andamiaje de servicio y sumisión. Es por eso que cuando una mujer denuncia a su agresor, esa cadena se rompe y la mirada se pone sobre las mujeres y no sobre el hombre golpeador, controlador o celoso, dice la investigadora. 

Al final de la avenida Simeón Cañas, colectivos de mujeres han hecho un altar en honor a Luz María. Sus amigas han organizado un movimiento para nombrar ese espacio como: “la calle de la Luz”.

Las señales 

La relación entre Jorge y Luz fue muy corta. “Mientras organizaban la boda, empezaban el noviazgo y Alice, su hija, nació año y medio después de casarse”, agrega una de las mejores amigas de Luz para resumir cómo surgió el matrimonio.

Pamela solía calificar como “intenso” y “controlador” a Jorge. Dice que lo sospechó desde que una vez, durante una fiesta, él nunca se separó de Luz para evitar que conversaran en privado. “Esa vez, Luz me dijo que me tenía que contar algo, pero que no podía decírmelo porque allí estaba su esposo”, cuenta Pamela mientras muestra la fotografía del carro que hace mes y medio Luz había comprado. A pesar de ser la propietaria del vehículo, era Jorge el que lo usaba y él la iba a dejar y a traer al trabajo. 

Por esa dinámica de “control” que él tenía, Pamela cuenta que Luz le cancelaba muchas veces reuniones para desayunar o cenar juntas. El papá de Luz, Byron López, también fue parte de los encuentros cancelados por su hija. A un costado de la mesa de pintar de su nieta, Byron dice que ella siempre le prometía que llegaría después de salir de su trabajo, pero que al final no llegaba porque su esposo no se lo permitía. 

Ada Morales, quien habla muy rápido sin tomarse un respiro para descansar, asegura que supo del tormento de su hija el 16 de diciembre 2020. Ese día Luz María dejó la casa en donde vivía con Jorge y se fue a la casa donde viven su mamá y su papá. Estaba dispuesta a dejarlo. Ese día me enteré que en octubre de 2020, él le había fracturado la mano por apretarla muy fuerte durante una discusión. 

Pamela también supo que el 16 de diciembre su amiga estaba decidida a dejar a Jorge. Debido a una discusión que tuvo con él, le canceló nuevamente un desayuno juntas. Su amiga pensó que ese día Luz María dejaría la vida de controles y abusos de parte de Jorge. Sin embargo, ella regresó con él a su casa.

Para Silvia Trujillo en las mujeres se ha construido toda la idea de amor de los cuentos infantiles. Esos que dicen que con amor se cambian actos de violencia para controlar las decisiones de las mujeres, añade. 

El papá de Luz María dice que hubiera deseado que su hija le contara todo lo que pasaba. Que le hubiera tenido más confianza. Su mamá dice que hubiera querido saber que se podían hacer denuncias anónimas para proteger a las víctimas de violencia intrafamiliar. Su amiga dice que hubiera querido insistir más, para ayudarla a salir de esa relación. Para que sobreviviera. 

Trujillo señala que la sociedad tiene normalizada e invisibilizada la violencia contra las mujeres. Esto no permite ver con claridad las señales de auxilio que emite una víctima que sufre de violencia. Silvia lamenta que no han sido suficientes las campañas de información que se han hecho para que se denuncie la violencia contra las mujeres. 

Para la investigadora social, el combate a esta violencia normalizada e invisibilizada en contra de las mujeres es un asunto que se debe trabajar en conjunto, como sociedad. Silvia Trujillo da como ejemplo lo dicho por la mamá de Luz María hace una semana, en el lugar donde encontraron el cadáver de su hija y que ahora es un altar en memoria a las víctimas del femicidio. Ada Morales dijo que le habían mandado audios en donde se escuchan los gritos de su hija y nieta. La socióloga indica que se debe terminar con la cadena de silencio y hacer lo correcto: denunciar. En 2020 el promedio fue de 209 denuncias al mes. En este primer mes de 2021 el promedio ha sido de 205 denuncias. 

“Esta semana, después de días violentos en contra de las mujeres, muchos en redes sociales me han preguntado cómo pueden identificar si en realidad son femicidios. Yo resalté que el factor determinante es la misoginia expresada en los crímenes. La saña y el odio que muestran al asesinarlas”, explica la socióloga. 

El cuerpo de Luz María fue quemado, sus uñas y su cabello fueron mutilados y tiene signos de haber sido estrangulada. Después de eso, su cadáver fue envuelto en una bolsa plástica y lanzado a un drenaje.

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