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Domingo

Propuesta: “Cazafantasmas”


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La disfuncional institucionalidad estatal, ostenta, además de todas las repugnancias ya obvias, una cantidad de plazas fantasmas sorprendente que podría implicar que, uno de cada cuatro o cinco “trabajadores” del Estado, jamás llegó a laborar, ni produjo valor agregado alguno; es decir pagamos –mediante impuestos y deuda– miles de plazas fantasmas. Se trata de “allegados” a los diferentes regímenes “democráticos”, cuyos rectores criminales –para darle continuidad a los atroces robos– disfrazados de “negocios”, continúan incluyendo, sin parar, en distintos Ministerios y otro tipo de dependencias públicas. El costo de los “fantasmas” podría oscilar entre Q500 millones y un millardo, o más; la podredumbre es tan espesa que apenas se atisba la superficie. 

Lo anterior hace mandatorio, no “generar una estrategia”, ni “hacer un plan”, para evitar que sigan aumentando, lo cual llevaría mucho tiempo o nunca se realizaría… por depender ello de los propios corruptos. Es menester implementar acciones directas y contundentes que las erradiquen o disminuyan de golpe y porrazo, provocando que “caiga quien caiga”. En este sentido, propongo un procedimiento fácil de implementar… siempre que se quiera. La acción se llevaría a cabo de inmediato y frente al pago del aguinaldo de los empleados públicos e instituciones descentralizadas. 

Procedimiento: 1- Ciento por ciento documental y presencial, ninguna transacción electrónica o remota. 2- Se convoca por escrito a los beneficiarios del aguinaldo público a los distintos Ministerios, direcciones o entidades descentralizadas. 3- Se les entrega su cheque, previa identificación plena, así como verificación de la dependencia para la cual trabajan, el desarrollo presencial de sus actividades y se registra: su fotografía, huellas dactilares y su documento de identidad; no es necesario comprar equipo electrónico alguno, las huellas se pueden tomar con simples almohadillas y digitalizarlas posteriormente. 4- El encargado de entregar cada cheque, es el ministro, viceministro, director, gerente, etcétera (el más alto rango de cada dependencia), dando fe de que el trabajador receptor de cada cheque, en efecto labora bajo su escrutinio. 5- Al acto de entrega, asisten también delegados de la Contraloría General de Cuentas, quienes también confirman y validan todo lo actuado, dejando constancia escrita de anomalías observadas. 

Consecuencias inmediatas: 1- Muchos “fantasmas” asustados con el procedimiento, no se presentarán, de tal suerte que se pedirá al Ministerio Público, mediante denuncia que investigue caso por caso, y el MP informará semanalmente, sobre los hallazgos e involucrados, de forma pública, en redes sociales y medios televisivos, radiales y escritos, definiendo líneas de investigación, involucrados, dando luces, sobre: cómo, quién y cuándo se gestó el robo al erario mediante cada plaza fantasma. 2- Los “fantasmas” que acudan por su cheque y lo reciban, tendrán –por medio de este simple acto– el respaldo tácito del viceministro, ministro, director o gerente que tiene bajo su responsabilidad la dependencia para la que “trabaja”, en cuyo caso, el alto funcionario público, se constituirá en cómplice de un delito y no podrá ya, fingir demencia. 3- El gasto público se reducirá, pesimistamente en Q300 millones. 4- Los sinvergüenzas “servidores” públicos, pondrán sus barbas en remojo, en virtud del desincentivo al fraude que se implementó. 5- Finalmente los ministros, viceministros, directores y gerentes que han sabido seguir órdenes de los impresentables presidentes y sus roscas amorales, asumirán la responsabilidad de sus actos, en cuanto administrar el erario, lo cual siempre debió ser así. En el peor de los casos, la gesta, frenará el abuso abruptamente.

He visto, en este proceso de acelerado deterioro, liderado por el Presidente, a los “nuevos” rostros de la política, haciendo patética alharaca, disfrazados de “los buenos”, arremetiendo contra el decoro y burlándose de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, es decir, delinquiendo, de maneras distintas a quienes critican que en efecto son criticables y aciagos. También he notado los llamados “al diálogo” de los “analistas” allegados a quienes han manejado, a su favor e insensatamente los hilos del poder. Me disculpo por la expresión, pero ya no hay tiempo para “hablar paja”, ni pretender generar consensos entre los malos y los peores; el país se está hundiendo y pronto no tendrá remedio, ni tendremos país. 

Guatemala está a punto de tomar cualquiera de los dos rumbos siguientes, ambos infaustos. El primero, un estallido social imparable azuzado desde las sombras que paralizará –más– el aparato productivo, generará mayor desempleo, violencia e inseguridad, al tiempo que empodera a oportunistas, a quienes no les importa un comino, ni la transparencia, ni el desarrollo humano, ni el decoro… solamente buscan llegar y constituirse en los “nuevos” jefes de la depredación nacional. El espectáculo político que ofrecen los azuzadores es de triste a patético, pero cuentan con el aplauso –creciente– de las masas, siempre maleables, en virtud de su propia ignorancia, extremo que a ninguno le ha importado paliar y cuya solución, empezaría por la nutrición de nuestros niños, control de talla y peso, educación a las madres y los pequeños… ¡No hay otra fórmula! 

El segundo camino que podría tomar el país es el arribo a la “paz” entre los grupos político-partidistas “confrontados”; lo cual implicaría repartición “más ecuánime” del asalto al erario, a través de distribución inmoral de obra pública y cuotas de poder… nada bueno para el país, pues supone más plazas fantasmas. Importante recordar que, no se avizoran “buenos y malos”, en el circo en el que se han convertido los tres poderes del Estado, sino solamente malos, peleando por intereses y rodeándose de parásitos, con traje de asesores, ujieres, consejeros y sirvientes. La mejor prueba para ofrecer es que, los grupos políticos, casi al unísono prendieron la mecha del descaro y latrocinio bulímico, al aprobar los reiterados “estados de calamidad” y los inmorales préstamos, todo ello, a iniciativa presidencial y con el respaldo tecnocrático que ha quedado en total descrédito. 

Estos políticos mercenarios, han sabido coludirse, a la vez que se “pelean” y deslegitiman hasta las expresiones cívicas en la Plaza, contratando tarimas y sonido, autodestruyendo propiedad pública y privada, mientras blanden el destructivo discurso de odio. Sus fachadas de “derechas” e “izquierdas”, son tan quebradizas como sus argumentos y moral. Ningún político partidista, dentro del hemiciclo, epicentro del descaro y cloaca de cloacas, se ha manifestado, a favor de confrontar –con hechos– la corrupción, dentro de la cual, las plazas fantasmas saltan a la vista ¡Piénselo!

 

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