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Domingo

Dejar de robar = Salud Económica


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Guatemala afronta una amenaza sin par; el desbordamiento social, azuzado desde el oportunismo; la inviabilidad como nación, desde los cerebros marchitos por la desnutrición de la mitad de nuestros niños, cuyo impacto avasalla a la misma proporción de adultos… y la pérdida de la ya agonizante estabilidad económica. Todo ello por la corrupción e incompetencia, más que obvia de los “servidores” públicos. Es su responsabilidad y más aún, de quienes los pusieron allí (no fueron los votantes), pero lo importante ahora es convencernos de que el modelo funesto del Estado como botín, es insostenible y evitar el hundimiento irremediable del triste barco llamado Guatemala. No hay tiempo de chapuces, parches, demagogia o circo; la corrección presupuestaria debe venir –obligadamente– en los egresos, reduciendo los gastos administrativos del Gobierno, en un mínimo del 25 por ciento, equivalente a Q15 millardos. Para todos los que tuvimos que lidiar con este complejo año, en lo privado, esto es fácil de entender, ahora nos toca hacer valer las razones y no descansar hasta lograrlo, o en su defecto, prepararnos para el colapso. 

Una persona, con la que trabajé, quise mucho y murió hace algunos años, contaba la historia de un finquero de éxito que, contratando a los administradores de sus prósperas fincas, les ofrecía, quizá hace unos treinta años, Q1,200 al mes, por ejercer el puesto. Es muy poco –solían decir los candidatos– a lo que el finquero, un hombre entrado en años y muy trabajador replicaba – Más lo que te vas a “hueviar” … y entonces surgía la “magia” – Me quedo –decía casi siempre– el candidato. También escuché a un docente serio, de negocios, en los ochentas –hablando de empresas minoristas– decir: “la empresa que no da para que le roben, no es realmente rentable”. He visto, en mi vida, demasiados pícaros enriquecerse… a ninguno de ellos feliz, ni con familias integradas, pero todos esgrimiendo, en silencio, la infortunada máxima: “la vergüenza pasa y el pisto queda en casa”. 

En el ámbito privado, dada la proliferación de malvivientes, las empresas invierten cada vez más en gestionar los riesgos asociados, tanto a no ser utilizadas por delincuentes, como a no ser dañadas en sus finanzas, a extremos tales de romper la sostenibilidad del negocio; los hurtos internos, se pueden minimizar, pero no erradicar por completo, porque el relativismo moral prevaleciente, parece sugerir a muchos que tienen derechos a sustraer bienes de su trabajo, desde útiles de oficina, hasta sacar fotocopias gratis, etcétera. En todo caso, las empresas se las arreglan para luchar –diariamente– contra los robos internos y externos, procurando mantener sus cuentas por cobrar, también bajo control. 

En la administración pública, los abusos, son “lo natural”. De esa cuenta, vemos a candidatos a la Presidencia, pactando con criminales y timando al votante, porque –según ellos– “el fin justifica los medios”. Observamos a diputados –sin ninguna calidad– que no llegan allí, en su mayoría, ni siquiera por los emolumentos que les “corresponden” y nadie les pagaría en lo privado, sino “invierten” en una curul, a cambio de lograr riqueza espuria y desfalcar. De ese esquema surgen los “asesores” inservibles, los gastos superfluos en alimentación, bebidas y la repugnante burocracia legislativa, con derechos adquiridos de aumentos anuales, de tal suerte que, cualquier empleado de ese organismo, puede llegar a ganar decenas de miles de quetzales al mes, sin que la plaza que desempeña, ni se justifique, ni sea equiparable, en salarios y prestaciones, al promedio del mercado. Además, corren a cargo del erario, los apetitos lujuriosos de muchos de los mequetrefes que, sin pudor, agregan –como asesores– a sus sexo servidores. 

Los sindicatos públicos, constituyen otra fuerza maligna y criminal. Bonificaciones extraordinarias, varias veces al año, aumentos “de cajón”, no supeditados a desempeño y exceso de burocracia. Guatemala lidia, con estos horrores burocráticos, superados por el mundo desarrollado… hace un siglo. Los corruptos en el poder cierran filas, con corruptos dirigentes sindicales y son capaces de infundir terror y colapsar la actividad productiva, si así lo quieren, siendo ésta, paradójicamente, la que les permite todos sus lujos y excesos. 

El Presupuesto 2021 que ha creado tanto revuelo, es más de lo mismo… y mucho peor. Note usted para qué sirve el dinero de los contribuyentes y los absurdos préstamos que el Gobierno actual ha contratado y contratará, todo con la “bendición” vergonzosa de la tecnocracia, encabezada –increíblemente– por el presidente del Banguat, quien parece haber olvidado los rudimentos de “introducción a la economía” y justifica lo injustificable. El 16 por ciento del gasto de Gobierno, se usará, para “servicio de deuda”, haga usted de caso que esa proporción de sus ingresos personales lo destinara al pago mínimo de sus tarjetas de crédito; exactamente esa es la situación. El 63 por ciento se lo gastarán en “funcionamiento” que sería más honrado decir en “disfuncionalidad”, porque ¿Qué institución gubernamental funciona correctamente? Los pícaros “servidores” públicos, no importa si se visten de “derecha” o “izquierda”, han sido constantemente ladrones, pretendiendo “solucionar” el desperdicio con mayor burocracia. Cito ejemplos de entidades redundantes que no tienen porque existir: Centro de Gobierno, Comisión contra la Corrupción, Coprecovid y Ministerio de Desarrollo; el deporte es otro centro de estafa y a la selección nacional de fútbol, por ejemplo, no debiera dedicársele un solo centavo más. La Presidencia, de acuerdo con el Presupuesto, nos cuesta Q616 mil diarios ¿Qué le parece?

La distribución citada, deja el Presupuesto con Q20 millardos para “inversión”, pero al analizarlo, es fácil percatarse que incluye una proporción importante de funcionamiento, disfrazado de inversión y la poca inversión resultante, estará destinada al clientelismo y enriquecimiento de allegados y amigos –realmente cómplices– del triste desfalco. La calidad de la obra pública, habla por sí misma. 

Llamar al “diálogo” teatral, en medio de las presiones, hartazgo de la población y manipulación de politiqueros que buscan el poder a ultranza, tal y como lo hicieron –en sus respectivas manifestaciones de “oposición”, en su día– el propio Giammattei, los Torres Colom y los Perezdetti, es básicamente un circo hediondo que no debiera ser permitido por el inoperante TSE, por constituir campaña anticipada. 

Guatemala tiene dos caminos: 1- Permitir que siga el circo, eliminen algunos préstamos y los corruptos diputados, negocien con el corrupto presidente, una “salida” conveniente, en cuyo caso nada se arreglará. 2- Reducir drásticamente el Presupuesto de gastos, en no menos del 25 por ciento y dar con ello una pálida muestra de vergüenza. La oportunidad para destituir a ominosos de la talla de Joviel es ahora; la ocasión de eliminar todas las plazas fantasmas es mediante el pago –con cheque y en forma personal– de cada aguinaldo, responsabilizando de su entrega a cada director, viceministro y ministro, a fin de que éstos den fe que todos los receptores de los cheques están plenamente identificados y ejercen un puesto real. ¿Querrán tomar estas decisiones serias los políticos empoderados? No lo creo… la Contraloría continúa de adorno, por lo que debiera afrontar responsabilidad penal. ¡Piénselo!

 

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