[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Domingo

#BastaYa


Sociedad de plumas

foto-articulo-Domingo

¡#BastaYa de quedarnos con los brazos cruzados! Cuando pienso en Guatemala, veo a un país de ciudadanos valientes que a pesar de las dificultades diarias, se ha superado a sí mismo con esfuerzo y perseverancia. Para nadie es un secreto nuestra historia como país, la cual ha traído verdaderos retos para construir la democracia con la que contamos en la actualidad. Estoy seguro que algunos pensarán “Aún no tenemos democracia”, pero es de valientes reconocer, que a pesar de las falencias en el sistema y que aún tenemos camino por recorrer, la única manera para que dicha situación cambie en nuestro país es a través del camino de la propuesta y de la buena voluntad de todos. 

Que nuestra democracia tenga algunas limitaciones, no quiere decir que debamos ir contra el Estado mismo. En las “tormentas” de la democracia es cuando más debemos resguardar que los derechos constitucionales estén garantizados para todos. No olvidemos que el mejor combate a la corrupción es prevenirla, por ello debemos fortalecer y proteger nuestras instituciones. 

La libertad que nos da la democracia es justamente para construir una sociedad en la que todos podamos participar y defender el espacio de nuestra voz y el poder de nuestro voto. Retrocedemos y contradecimos esa libertad cuando la usamos para minar las instituciones que nos brindan las garantías ciudadanas. 

Ante las dificultades actuales que se viven en nuestra sociedad, nos pueden surgir las siguientes dudas: ¿Debemos opinar? Absolutamente. ¿Podemos disentir? Por supuesto. ¿Debemos participar?, es claro que sí. 

Nuestra participación ciudadana puede tener muchos rostros. Pero sin duda, un aspecto que no puede faltar es que la participación debe estar acompañada siempre de la propuesta. De lo contrario, haremos eco del dicho “Mucho ruido y pocas nueces”. Si pensamos en el aporte como una escala, podríamos decir que la crítica sin propuestas, tiene el valor más bajo. 

Es cierto, la crítica puede ayudarnos a tener una perspectiva más amplia de un problema además de ser un excelente ejercicio de fiscalización, pero si nos quedamos solo en este punto, difícilmente seremos parte de la resolución de los conflictos presentes. Manifestar es dar un paso más en la escala del aporte ciudadano pues es un ejercicio valiente y comprometido, mismo que de ser acompañado de propuestas concretas, pueden resultar en el país que todos queremos. 

En el año 2015 Guatemala fue un ejemplo a nivel mundial. Los ciudadanos dejamos a un lado la indiferencia y unidos luchamos por un fin común, que nos permitió ser artífices de un momento trascendental en la historia de nuestro país. Las manifestaciones ciudadanas pacíficas, que se dieron cita en la Plaza de la Constitución, impulsaron cambios que nadie creía posible. Sin embargo, ¿Por qué a cinco años seguimos inconformes con los políticos y sus acciones?

La respuesta es sencilla: porque debemos involucrarnos más. Si no nos gusta la clase política, entonces entremos nosotros a participar. Hagámoslo postulándonos a cargos, sumándonos a los espacios de incidencia que ya existen y que tienen propuestas concretas para cambiar el rumbo de Guatemala. Hagámoslo cuidando nuestro voto como una moneda de cambio valiosísima, que todos los políticos quieren pero que nosotros podemos darla solo al mejor. 

Este último punto será posible únicamente promoviendo reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, pero estos cambios deben ser de fondo y no de forma. Uno de los esfuerzos en los que debemos centrarnos es en que podamos votar nominalmente y no por listados que nos obligan a votar por quien no queremos, con la esperanza de que el número 10 de la lista (el que sí nos convence) alcance los votos necesarios para ser incluido. 

El camino no es sencillo ni expedito. Conlleva diálogo, esfuerzo, consenso y conciliación. Pero, es posible. Si no lo fuera, la democracia sería una especie de país de las maravillas que solo existe en la imaginación de Lewis Carroll. La buena noticia es que hoy, ahora, en el 2020 hay naciones a las que podemos voltear a ver y palpar su democracia, su estado fuerte y el compromiso de los ciudadanos que trabajan unidos por el país que quieren. 

¿Qué nos falta entonces en Guatemala? Lo diré con cinco palabras: Unidad, propuestas accionables, esperanza y paz. No olvidemos que cuando nos unimos por Guate podemos ser más fuertes.

Sociedad de Plumas es una red de colaboradores comprometidos con promover en las páginas editoriales el balance, el contraste y la propuesta constructiva.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Fernando González Davison
Acta de Defunción de Jacobo Árbenz prueba su asesinato

Hasta nuestros volcanes retumban contra la dictadura del Pacto de Corruptos.

noticia EFE
India detecta un aumento de infecciones por un hongo letal en casos de COVID

La India detectó un ligero aumento de la presencia de mucormicosis, una infección extraña y en ocasiones letal que se conoce popularmente como “hongo negro”, en pacientes con patologías muy específicas que han contraído el coronavirus.

noticia
Un caso para el Consejo de la Enseñanza Privada Superior


Más en esta sección

Sandoval: “Me inspiran, estremecen, alientan y comprometen”

otras-noticias

El cachorro nació sin signos vitales, pero este hombre hizo todo lo posible por resucitarlo

otras-noticias

Estudiantes de Postgrado solicitan a la Facultad de Economía la destitución de Porras

otras-noticias

Publicidad