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Domingo

Volver a empezar


Sociedad de Plumas

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Decía un sabio profesor universitario que volver no es “estar de vuelta”, como aquellos que presumen haberlo visto todo y que ya nada les impresiona. Volver es ponerse nuevamente en camino, con la actitud prudente del caminante que ha sabido parar para recobrar fuerzas, aprovisionarse de recursos necesarios y estar manos a la obra cuando la ocasión lo amerite.

Cuando nos toque volver a esta “nueva normalidad” como le llaman algunos, ya no seremos iguales que antes. Nos habremos transformado. Seremos más receptivos, más determinados y, ante todo, más proactivos. Porque este virus que nos ha confinado en casa por varias semanas, impactado duramente en la salud y la economía, y generado tanta incertidumbre personal y familiar, nos ha permitido descubrir facetas desconocidas y aprender lecciones valiosas para la vida.

En primer lugar, hemos contado con un tiempo valioso para reflexionar y bajar revoluciones. Lo cual ha permitido silenciar el ruido externo y crecer en vida interior, para brotar luego con más fuerza. Porque vivimos en un mundo lleno de imágenes, ruidos y datos que desbordan nuestros sentidos. Y sin duda, esta crispación y negatividad, generan un estado de alarma e intranquilidad. Es verdad que las aflicciones hacen perder la paz, pero ha sido de gran provecho poder leer y meditar, desconectar por un rato de los dispositivos y contemplar a Dios con los ojos del corazón. ¡La oración siempre es un alimento para el alma!

De igual modo, la crisis nos ha hecho más recios y determinados. Porque sería una pena que nos hubiéramos hundido en la pereza y la pasividad. Aunque hemos estado en casa de modo prolongado, no han sido vacaciones. Siempre es importante cuidar la salud, la alimentación y el descanso, pero también es esencial disponer de un esquema diario para estudiar, ejercitarse y hacer el trabajo con orden y dedicación. Quizá tuvimos que trabajar más en línea, preparar informes en solitario o participar en videoconferencias, pero fue clave no quedarse de brazos cruzados.

Y, especialmente, ha sido un período fructífero para hacer lo que está en nuestras manos. No quedarse en el pasado o paralizado por las circunstancias, sino más bien siendo muy productivos con los recursos disponibles. Viviendo el presente a tope, con creatividad e ingenio, haciendo el “pequeño bien posible” en medio de las limitaciones. Sé de algunos que aprovecharon el tiempo para ordenar su habitación y espacio de trabajo, hubo quienes cocinaron postres y diversas recetas, otros se inspiraron para volver a escribir o retomar un anhelado proyecto, y tantas cosas más.

Ciertamente, nadie en su sano juicio quiere estar confinado por tantas semanas, alejado de la gente que quiere y sin poder generar ingresos para la subsistencia familiar. Es condición natural del ser humano ser sociable, compartir el buen hacer en donde se nos requiera y multiplicar los talentos que cada uno dispone, pero ya se acerca el momento de regresar a nuestra rutina y que podamos poner en juego nuestra fortaleza de carácter y espíritu de emprendimiento.

Posiblemente no volveremos a enfrentar una prueba como esta en nuestra vida o quizás sí, lo cierto es que hemos ganado una experiencia muy valiosa que marcará un antes y un después para muchos. Porque ahora regresaremos al mundo con un enfoque diferente de ver las cosas, con muchas ganas de estar cerca de las personas que forman parte de nuestra vida y con nuevos aprendizajes que jamás imaginábamos tener. Y como bien dice mi esposa: “toca reinventarse”, pues francamente no estábamos preparados para enfrentar esta crisis, pero ha tocado actuar con lucidez y tenacidad para adaptarse a las nuevas circunstancias.

Comprendo que muchas personas tengan un panorama incierto para los próximos meses, pero tengo la confianza que vendrá un resurgir de la actividad económica y saldrá mucho fruto de este período de encerramiento. Ojalá que en esta dura prueba hayamos podido crecer por dentro, robustecer nuestro carácter y, especialmente, fortalecer nuestras relaciones personales y familiares, porque eso es lo que nos mantiene más felices, unidos y saludables a pesar de las dificultades que enfrentemos.

(*) Doctor en Comunicación Pública


Sociedad de Plumas es una red de colaboradores comprometidos con promover en las páginas editoriales el balance, el contraste y la propuesta constructiva.

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