[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Domingo

Entre las huellas emocionales y el temor de que no haya suficientes camas


La reapertura económica del país y la liberación de restricciones en los horarios de movilidad generó que miles de guatemaltecos se aglomeraran en carreteras, mercados y playas. Las autoridades de Salud esperan un inevitable repunte de contagios, mientras el Presidente dice que “ya va saliendo del tema del coronavirus” y que ahora podrá dedicarse a gobernar el país. En el ínterin, el reto es cuidarse. Y, en múltiples casos, reventarse.

foto-articulo-Domingo

Pareciera que los domingos no hay COVID-19. Al menos esa fue la impresión de Sandra cuando estuvo la semana pasada en La Antigua Guatemala y notó la cantidad de gente circulando por las calles. El ambiente estaba más relajado. Varios extranjeros no llevaban la mascarilla y en el mercado se olvidaron de la distancia social. Tampoco pudo ignorar la sonrisa burlona de algunos al verla con una careta plástica sobre su cara.

Pero a ella no le importa. Es esposa de un médico que trabaja en el Hospital de La Antigua Guatemala atendiendo a pacientes contagiados. Por eso conoce muy bien que a este virus debe tratársele con respeto. “Hemos tomado muy en serio las medidas de prevención, especialmente por mi hija Luisa, de siete años”, dice.

En cambio, Julio Paredes, socio de un restaurante de comida casera en Mixco, asegura que los repartos a domicilio no le asustan de un posible contagio: “Mis creencias están en Dios y ahí me he fundamentado. En las Sagradas Escrituras dice que la peste no toca a los protegidos del Señor. Aunque, siempre con las medidas de asepsia correspondientes”.

Hace dos semanas, el Gobierno anunció en cadena nacional la liberación de los horarios de Toque de Queda, de la circulación por número de placa y del tránsito interdepartamental. Esto trajo consigo que miles de personas salieran de paseo a playas y centros comerciales, así como movilizarse en un horario más relajado, incluso, en el transporte público.

Sin embargo, las autoridades de Salud esperan un repunte de contagios que rebotará en un sistema hospitalario colapsado. En tanto, el presidente Giammattei anunció el pasado jueves que “ya va saliendo del tema del coronavirus (…) ya le trasladamos la responsabilidad a la gente, si la gente se quiere cuidar, se cuida; si no, le ponemos la tarjeta roja. Hoy si es problema de la gente”.

Y los parques, ¿por qué no?

La liberación de las zonas restrictivas no alcanzó a los espacios públicos de La Antigua Guatemala, pero sí a los centros comerciales. En protesta por esto, en un acto simbólico la artista conceptual Regina José Galindo y la periodista Lucía Escobar cortaron las cintas amarillas que circulaban seis parques de la ciudad colonial. “La gente se sienta a comer en la banqueta porque no pueden usar las bancas del parque La Merced”, se queja Escobar.

A pesar de que las ciudades de todo el país flexibilizan las medidas de control sanitario, la pandemia ha dejado una huella emocional en personas como Sandra, quien cuida con rigor cada salida fuera de casa. Se cerciora de llevar la vestimenta adecuada, se cambia la ropa al llegar de vuelta y luego se baña.

Más que respeto por las medidas sanitarias, lo que de verdad siente es miedo. “He padecido ansiedad, insomnio y pesadillas”, confiesa. “Cada vez que mi esposo se va de turno, estamos pendientes de cualquier llamada”. Las medidas de distanciamiento internas han implicado sacrificios como habilitar un dormitorio aparte y también separar su ropa y sus cubiertos.

Susana Pérez Alvarado hace trabajos domésticos en una casa de la capital. Hace dos meses decidió quedarse a dormir durante la semana en el hogar donde labora, para evitar el gasto en taxis y no perder su empleo. Aunque sabe del riesgo, cada sábado toma un transporte compartido para regresar a casa. “Sí da pena, pues uno quisiera viajar solo”, dice resignada. Observa que cada día la gente anda más desatada que de costumbre, lo cual le preocupa. Por eso evita frecuentar el mercado cerca de donde vive, en la zona 18, pues hay mucha gente “descuidada”.

Pocas camas, pocos médicos

Zagreb Zea, presidente de la Junta Directiva de médicos del Hospital Roosevelt (HR), afirma que la afluencia de pacientes no contagiados que llega a buscar servicios médicos aumenta y esto les complica los espacios de encamamiento. “El hospital está lleno. Hay unas 200 camas para pacientes COVID-19”.

Cada día les toca ver dónde ubican a los pacientes. A esto se suma la necesidad de usar trajes de protección personal en forma generalizada, mientras se descartan los contagios. Sin embargo, estos insumos van a escasear por la alta demanda de servicios, así como la falta de personal médico. “Veo un escenario caótico”, sostiene.

Zea encuentra más desazón cuando, a pesar de las reuniones con el mandatario, los resultados son nulos. Por ejemplo, percatarse de que no tenía conocimiento del número de médicos con que cuenta la red hospitalaria nacional. Es decir, 6 mil 952 médicos para 53 nosocomios.

Además, la contratación de más profesionales no parece avanzar, según lo ofrecido. “Resulta complejo, especialmente cuando la Coprecovid no toma decisiones”, afirma. Sobre todo, cuando después de 16 años de servicio en la Salud Pública, sabe que es difícil emplear más médicos por falta de presupuesto. Como muestra, no se ha logrado contratar a 58 estudiantes de especialidad extranjeros en dicho hospital, donde todos necesitan un salario.

“Estamos dispuestos a trabajar cada día con ganas”, dice Zea en nombre de todo el personal del HR. Sin embargo, le frustra que las autoridades no acuerpen ese espíritu que tiene el equipo de seguir adelante a pesar de lo que se les viene.

Toca cuidarnos

Adrián Chávez, ex viceministro Técnico de Salud, recuerda que es obligación del Estado respetar, proteger y garantizar el derecho a la salud de toda la población. Contrario a esto, según dice, se limita a privilegiar los intereses económicos al promover la reapertura de la actividad comercial, justo cuando la pandemia y el sistema atraviesan por uno de sus momentos más críticos.

Además, con la insistencia de establecer hospitales temporales que solo replican los vicios en la gestión y carecen del uso adecuado y transparente de los recursos. “Esto se refleja en desabastecimiento de medicamentos, retrasos en los pagos, falta de equipo de protección personal para los trabajadores de Salud y escasa capacidad de atención, lo que termina saturando al resto de la red hospitalaria, mientras que el Hospital Militar, que también se mantiene con fondos públicos, sigue reservado para un selecto y privilegiado grupo de personas allegadas al sector del Ejército”, resalta Chávez.

Guillermo Hegel tiene una maestría en Salud Pública, conocimiento que ha aplicado en la Municipalidad de Villa Nueva. Considera notorio que la relajación de medidas ha generado un sentimiento de falsa seguridad en la población. Y, de acuerdo con lo anunciado por la Coprecovid, redundará en un aumento de casos positivos en las próximas semanas.

En tal sentido, apela a que se sigan implementando las políticas de seguridad en las empresas. Que los empleados no regresen todavía a las oficinas. Por otro lado, demanda la mejora en la comunicación entre Gobierno Central, autoridades de Salud y gobiernos locales. En consecuencia, asegura que las municipalidades se han visto limitadas para implementar medidas de prevención o lineamientos que permitan mejorar la capacidad de adaptación de las personas en sus comunidades. Por ejemplo, en la movilidad.

De no frenarse este relajamiento de medidas, Hegel prevé que las consecuencias sean fatales, especialmente en los hospitales públicos. “Esto se traducirá en muertes innecesarias que pudieron evitarse, así como en la falta de la contratación de personal, insumos y equipo necesario”, dice.

Mientras el Presidente afirma que “ya va saliendo del tema del coronavirus”, Chávez sostiene que la pandemia vino para quedarse. Por eso, considera que las instituciones a cargo deben corregir errores. “A los guatemaltecos nos tocará aprender a cuidarnos entre nosotros, quedarnos en casa y entender que la salud, la seguridad social y la vida son derechos no negociables, que tendremos que aprender a defender”, sostiene.

Pero la vida no se detiene para aquellos que escriben las historias diarias de esta Guatemala de pandemia. Sandra sigue rezando para que su esposo médico regrese sin novedad después de cada turno. Susana lo hace para no contagiarse en el taxi del fin de semana. Julio, para alcanzar los ingresos mínimos que le permitan sostener la renta de su restaurante.

A todos ellos les tocará cuidarse para evitar contagios, en medio de la dura batalla por llegar a fin de mes. Y lo harán por ellos y sus familias, no por el temor de que el presidente Giammattei les saque la “tarjeta roja”, si por alguna razón no toman las suficientes medidas como para prevenir el COVID-19, ese mal que muchos piensan que el domingo descansa.

Las crisis sirven para aprender

Frente a desafíos de largo alcance como esta pandemia, sobreviven los que mejor se adaptan. Y frente a la liberación de las restricciones, cada uno las recibe de manera diferente. Esto es en resumen lo que argumenta el experto Yesid Barrera, doctor en Ciencias Políticas y Sociología. Después de más de cuatro meses de cuarentena, algunas personas han experimentado diferentes etapas de crisis.

Primero viene el shock, en el que no se comprende lo que sucede. En este periodo se acapararon productos como huevos, cloro, mascarillas y papel toilette.

La siguiente etapa es la negación. Una de las emociones es la molestia que se genera muchas veces contra otros. Después de añorar la falta de tiempo para la familia, ahora, a lo interno de los hogares, surgen peleas con los hijos, la pareja o los amigos.

Por último, la etapa en que la persona riñe con su espiritualidad. ¿Por qué a mí?, es la pregunta. Es la fase que puede transitarse por dos vías de aprendizaje: resignación o decaimiento; o bien aceptar la situación, reinventarse y cambiar.

“Las crisis se viven en forma individual”, sostiene Barrera. Es en este punto que la persona se sumerge en un debate interno con sus creencias, las cuales se replantean. Al final, la interrogante es: ¿Quiénes aprenden a correr mejor esta carrera? Los que se adaptan. Ciertamente, hay pérdidas de todo tipo, pero el resultado de este caos sirve para enseñarles a crecer en el ser, no en el tener.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Paulina Santizo
Nos reservamos el derecho de admisión

Tuitear sobre violencia muchas veces lleva al acto violento mismo. 

 

noticia Jaime Barrios Carrillo
¿Qué de dónde Fito vienes?
noticia AFP
Pelosi dice que destituir a Trump es “una urgencia de suma importancia”

El Congreso está preparado para avanzar con un proceso de juicio político asegura  la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi.



Más en esta sección

PNC captura a hermanos que trasladaban a una mujer fallecida en un tonel

otras-noticias

Vídeo: Camión cae a río al intentar cruzarlo en Petén.

otras-noticias

Policía de Guatemala hace retroceder a caravana migrante con gas lacrimógeno

otras-noticias

Publicidad