[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Domingo

A un siglo de la fundación de la Escuela Nacional de Artes Plásticas


Nacida en medio de la algarabía por la caída de la dictadura de Manuel Estrada Cabrera, la ENAP ha sustentado las bases de cien años de creación artística en el país.

foto-articulo-Domingo

Este 10 de mayo, la Escuela Nacional de Artes Plásticas Rafael Rodríguez Padilla arriba a cien años de su fundación. Un siglo de lienzos y de tintas, de óleos y de acrílicos y de todo lo que cabe en la imaginación de los grandes creadores de un país lleno de colores, entre fuertes y trágicos, entre tiernos y mágicos, entre figurativos y abstractos. Decenas de artistas han pasado por sus aulas, lo que la convierte en un referente clave para comprender la evolución de las artes plásticas en Guatemala, por medio de sus distintas generaciones.

Es la segunda academia de arte más antigua del país, después del Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara, fundado en 1873. La entonces llamada Escuela de Bellas Artes se creó en 1920 durante el periodo del presidente Carlos Herrera, quien emitió el decreto que le dio vida.

El alma de este proyecto se debió a la iniciativa del pintor Rafael Rodríguez Padilla, quien fuera el primer director y que integró el claustro inicial de maestros junto con Jaime Sabartés Gual, de origen catalán y profesor de Perspectiva; así como Hernán Martínez-Sobral, profesor de Anatomía Artística. Entonces, se ubicaba en parte del terreno que hoy ocupa el Congreso de la República.

Carlos Mérida.

Años después, de 1935 a 1975 traslada su sede a la 8ª. avenida entre 12 y 13 calles de la zona 1, donde funcionó la Dirección General de Migración. Luego se trasladó al actual edificio, en el interior del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias.

Fue hasta 1947 cuando se le nombró como Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP). A partir de 1990 se le bautizó con el nombre de su primer director. Desde junio de 2008 se le reconoce como Patrimonio Cultural de la Nación.

A pesar de las precariedades por las que ha atravesado a lo largo de su existencia, ha sido una cantera para la formación académica de consagrados artistas que han dado brillo al país y al mundo. Un gremio que, en momentos clave de la historia, no solo aportó nuevos conceptos estéticos, sino que participó en reformas políticas.

Hoy, por la pandemia, las celebraciones quedarán postergadas. Entre estas, la publicación de un libro de memorias editado por su exdirector Ernesto Boesche, así como la entrega de la orden Rafael Rodríguez Padilla. “No termina el año sin algún festejo”, anuncia el director, Otto Arana.

Maestros y alumnos de la escuela participan en una manifestación para celebrar la Revolución del 20 de Octubre de 1944.

Primeros años

Los esfuerzos por fundar una academia de artes comenzaron años atrás. Hubo cuatro intentos que la antecedieron. La primera escuela de dibujo data de 1796, que era parte de la Sociedad Económica de Amigos del País. Un segundo afán se dio entre 1893 y 1895, dirigido por don Manuel Ortega. Alrededor de 1900 se abre otra casa de estudios, como un anexo al Instituto Nacional Central para Varones, y por último, en 1920, como una extensión de la Escuela de Varones José Francisco Barrundia. Esta última se cerró un mes después al percatarse que había sido creada la actual; según lo recogen las anotaciones de la historiadora Josefina Alonso de Rodríguez en una revista editada en 1993 en ocasión del cincuentenario de la ENAP.

En este contexto, y con cierto retraso, se dio una fuerte influencia europea en las artes visuales, en las que varios autores sientan las bases académicas, entre ellos los españoles Justo de Gandarias, Tomás Mur y Santiago González.

Destaca en este periodo la decisiva influencia del maestro catalán Jaime Sabartés, quien años después sería el secretario personal de Picasso. “Mostró la modernidad y motivó a que algunos de los jóvenes ávidos de conocimiento que se agruparon a su alrededor, entre ellos Carlos Mérida, Carlos Valenti y Rafael Yela Günther, salieran a formarse al extranjero”, relata el artista Marvin Olivares.

Artistas reciben la Orden Rafael Rodríguez Padilla en 2017: De izquierda a derecha, Elmar Rojas, Manolo Gallardo, Luis Díaz, Ernesto Boesche, Víctor Manuel Aragón, Enrique Anleu Díaz, Ana María Martínez-Sobral y Rodolfo Abularach.

La escuela se inaugura en forma modesta, aunque con gran entusiasmo por parte de los tres maestros que la apuntalan. De la primera generación de artistas, destaca el dominio del paisaje impresionista, el retrato, el desnudo -adelantado a su época- el dibujo a mano alzada y los inicios del muralismo.

La formación

Durante la dictadura ubiquista se continúa con la actividad académica. En este periodo se construye el Palacio Nacional y varios estudiantes colaboraron en la elaboración de los vitrales de este edificio de la mano de su tutor, Julio Urruela.

Los maestros fueron clave en este proceso de enseñanza, como lo relata esta anécdota. “Don Enrique Acuña era todo un personaje: nervioso, muy franco, casi violento a veces, pero por encima de ello un gran maestro de dibujo. Exigente, no dejaba pasar el más mínimo detalle. Cuando se acercaba a corregir un trabajo, una de sus frases era: Usted amigo, mejor dedíquese a otra cosa, no tiene ni idea de lo que está haciendo. Bueno, con él aprendí a dibujar”, relata en un escrito con  motivo de los 50 años de la Academia, el artista Roberto González Goyri, quien ingresó a la escuela en 1938, cuando tenía 13 años. “Era un ambiente de sana alegría, pero a la vez de discusiones y comentarios muy interesantes. Posiblemente allí se decidió en firme mi vocación”, escribe.

Para Guillermo Monsanto, la generación de 1940 es la etapa de la explosión de ideas. La cúspide de un grupo que llega a construir el Centro Cívico –sumando a Carlos Mérida y Efraín Recinos–, en medio de un modernismo que en aquellos momentos se equiparaba a la construcción de la ciudad de Brasilia.

De esta época nace el grupo Saker-Ti, en un contexto revolucionario que aporta un contenido político a sus obras. Posteriormente, llegan diversos certámenes de pintura, afiches, así como logotipos que se crearon en ese periodo. “Uno de estos el del IGSS, de Guillermo Roehrs Bustamante”, agrega Monsanto.

Como parte de los preparativos se hizo este mural en mosaico. Autor: Leonel del Cid y Escuela Superior de Arte de la Usac.

Para entonces, la Dirección General de Cultura y Bellas Artes cumplía un papel importante organizando certámenes como el “15 de Septiembre”. Asimismo, otorgaba becas y montaba exposiciones. En opinión del maestro Marvin Olivares, esta institución dio impulso a muchos artistas en diferentes ramas; a diferencia del actual rol del Ministerio de Cultura y Deportes.

Con la modernidad surgen nuevas formas de expresión y una renovación de nombres consagrados que cambian la dinámica de las artes. Entre estos, el grupo Vértebra –ver anexo–, cuyos integrantes, junto con la publicación de un manifiesto, inauguran en 1969 una galería con el mismo nombre. Los nuevos talentos se abrían campo.

Siguientes pasos

En los años posteriores, el ambiente cultural del país se nutrió con el surgimiento de una serie de galerías de arte, que alcanzaron a ser hasta 40 en forma simultánea, según Monsanto. A eso se suman las subastas de instituciones como Juannio, que contribuyeron para dar a conocer a muchos autores, además de ganarse un reconocimiento en el mercado del arte.

En medio de este mundo, la ENAP continúa siendo un semillero de gente con ideas. “Siempre ha tenido precariedades, pero creo que estas hicieron que los artistas pudieran pensar, resolver, proponer y destacar a partir de estos problemas con una fuerza inusitada”, asegura Monsanto.

Olivares considera que la escuela siempre ha tenido problemas con el pensum, de manera que ha ido desfasada en el tiempo. Pero atribuye este retraso al sistema educativo en general. “Talento siempre hay, el problema es que la tierra no está lo suficientemente fuerte como para que la semilla florezca. Entonces los jóvenes no encuentran cómo desarrollarse”, afirma. Y aunque a su criterio la precariedad tiene su lado positivo, añade que conoce de muchos casos de personas con capacidad creativa que se quedaron en el camino y abandonaron el arte para dedicarse a otras actividades.

Para Ernesto Boesche, quien estuvo vinculado 36 años a la escuela, como maestro y luego como director, el cariño y los recuerdos de esta “casa matriz” son enormes. Se siente feliz de que lo sigan tomando en cuenta para muchas actividades, y en este caso en particular, para la edición del libro sobre los cien años de este centro de estudios.

El maestro Rudy Cotton, director del Museo de Arte Moderno Carlos Mérida, confiesa que tuvo un corto paso por la ENAP. Llegó a instancias de don Max Saravia, pero la dejó pronto, pues optó por estudiar Arquitectura. Entonces, esta casa no otorgaba un título para ingresar a la universidad. Aunque ajeno a la academia, sostiene que la formación artística debe contener mitad teoría y mitad práctica para evitar producir artesanía.

Por su parte, Leonel del Cid, quien fuera alumno, maestro y director, resalta la ausencia del Ministerio de Cultura para apoyar a la Escuela. Trae a su mente periodos de oscurantismo en 2000, cuando muchos maestros dieron clases en forma gratuita en el afán de proseguir con la formación. Destaca los desafíos que enfrenta la Escuela a futuro. Primero, sostener la enseñanza académica como base para producir un arte de calidad. Segundo, la necesidad de contar con más profesores en las clases prácticas –ideal de diez alumnos– así como despertar de su lamentable ocaso a la enseñanza de modelos al desnudo, la cual se interrumpió debido a que no hay forma de justificar este tipo de gasto. “Ahora nos apoyamos con fotografías, pero no es lo mismo”, comenta.

Lo cierto es que en estos días las aulas de la Escuela se mantienen cerradas. En medio de las limitaciones, los jóvenes continúan recibiendo clases en sus respectivos ambientes. Sin embargo, existe un hilo conductor que atraviesa un siglo, que une el alma de varias generaciones y que enlaza la convergencia de maestros y alumnos en su legado más valioso: ser una guía para que nuevos talentos emerjan con un lenguaje estético propio.

Primera sede de la academia en 1920.

Fachada de la escuela en la 8a. avenida zona 1.

La esencia del arte nacional

A continuación, una guía de los alumnos distinguidos que pasaron por las aulas de la ENAP, agrupados en varias generaciones.

Generación 1910

Carlos Mérida, Carlos Valenti, Rafael Yela Günther, Eduardo de la Riva y los tres fundadores de la ENAP, entre otros.

Generación 1920

Antonia Matos, Jaime Arimany, Enrique de León Cabrera, Salvador Saravia, Hilary Arathoon; Alfredo Gálvez Suárez, autor de los murales del Palacio Nacional y Humberto Garavito.

Generación 1930

Alberto Aguilar Chacón, Rafael Castro Gamero, Enrique Acuña Orantes, Antonio Tejeda Fonseca, Julio Urruela Vásquez, Ovidio Rodas Corzo, Agustín Iriarte, Óscar González Goyri, Federico Schaeffer, Rodolfo Galeotti Torres, Alberto Zamudio, Valentín Abascal, Rodolfo Marsicovétere y Durán, Adalberto de León Soto.

Generación 1940

Dagoberto Vásquez Castañeda, Guillermo Grajeda Mena, Roberto González Goyri, Roberto Ossaye, Juan Antonio Franco, Miguel Alzamora Méndez, Max Saravia Gual, Rina Lazo, Jacobo Rodríguez Padilla, Juan de Dios González, Víctor Manuel Aragón, Miguel Ángel Ceballos Milián, Arturo Martínez, Adalberto de León Soto, José Luis Álvarez, Arturo Tala García, Guillermo Roehrs Bustamante, Ruth Rose Berndt.

Generación 1950

José Óscar Barrientos, Jacinto Guas, Efraín Recinos, Rodolfo Abularach, Wilfreda López Flores, Walter Peter Koller, Ramón Banús, Irma de Luján, Manolo Gallardo.

Generación 1960

Luis Díaz Aldana, Daniel Schaeffer, fundadores de la galería DS (no pasaron por la ENAP); Roberto Cabrera, Elmar René Rojas y Marco Augusto Quiroa forman el grupo Vértebra. También Enrique Anleu Díaz, Ramón Ávila, Luis Ortiz, Ana María Martínez Sobral, Víctor Vásquez Kestler, Rolando Ixquiac Xicará, Alfredo y Édgar Guzmán Schwartz, Moisés Barrios, César Barrios.

Generación 1970

Rafael Pereyra Piedrasanta, Ramón Banús, Luis Zaldívar, Gilberto Hernández, Magda Eunice Sánchez, Zipacná de León, Erwin Guillermo, Rafael Piedrasanta, Isabel Ruiz, Alejandro Urrutia, Arnoldo Ramírez Amaya, Ingrid Klussman, Arturo Monroy, Carlos Chaclán, Doniel Espinoza.

Generación 1980

César Cartagena, Juan Francisco Yoc, Diana Fernández. Marvin Olivares, Waldemar Telón, Luis Robles, Ana María de Maldonado, Max Leiva, Rubín Solórzano, Leonel del Cid, José Gregorio Leiva.

Generación 1990

Benvenuto Chavajay, Antonio Pichillá, Aníbal López, Francisco Auyón.

Generación 2000

Marilyn Boror, Jorge de León, Jonathan Ardón, Camilo Almaraz, Samuel Escobar.

Alumnos durante una clase de dibujo al natural.

La academia como base

En sus inicios abrió sus puertas a 40 estudiantes. En la actualidad, cuenta con 110 alumnos en sus distintas carreras y un claustro de 13 docentes. Algunas de sus aulas llevan el nombre de sus maestros.

Los aspirantes en un rango de 15 a 16 años, pasan por un proceso de admisión. Se les ofrece un curso propedéutico para capacitarlos al examen. Las carreras tienen cupo para un máximo de 60 estudiantes, en dos aulas de 30 cada uno en jornada vespertina.

Después de cinco años, obtienen el título de Bachiller en Artes Plásticas y Perito en Arte con especialidad en: escultura, cerámica, grabado, dibujo, pintura, diseño gráfico y fotografía.

La ENAP conserva la base de la enseñanza académica tradicional tales como: dibujo lineal, perspectiva; sin embargo, ha integrado al pensum otras asignaturas que aportan conocimiento hacia el arte contemporáneo, afirma su director Otto Arana.

Una anécdota inaudita fue durante el gobierno del Partido Patriota, cuando la vicepresidenta Roxana Baldetti apoyó con fondos de Q1 millón a la ENAP, así como a otras escuelas de arte. “Al final no llegó el dinero completo, pero sirvió para comprar equipo y remodelar el edificio”, recuerda Arana.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Lucero Sapalú / elPeriódico
Guatemaltecos en el extranjero podrán tramitar su pasaporte sin DPI

El trámite lo pueden realizar con su acta de nacimiento.

noticia Luisa Paredes / elPeriódico
Piden a Junta de Disciplina del OJ sancionar al juez Mynor Moto

Acción Ciudadana presentó una queja contra el Juez Tercero Penal Mynor Moto por desobedecer una resolución judicial en materia de amparo y atentar contra la independencia judicial.

noticia AFP
Recuperados restos humanos y partes del fuselaje del Boeing que se estrelló en Indonesia

Los equipos de socorro indicaron el domingo por la noche que tenían diez bolsas con restos humanos, otras diez con fragmentos materiales, así como 16 grandes pedazos del fuselaje.



Más en esta sección

“El Chancle”

otras-noticias

Las entrañas del poder VI

otras-noticias

El Panteón no es para Rimbaud

otras-noticias

Publicidad