[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Domingo

Trabajar en casa: oficina, amarga oficina


El confinamiento está obligando a hacer cambios drásticos en la forma de trabajar de millones de personas. Ejercer labores desde casa será una de las tendencias en el futuro inmediato.

foto-articulo-Domingo

La pandemia del coronavirus obligó a millones de personas en el mundo a hacer un alto en el camino para poner en práctica una regla básica: el distanciamiento social. Por eso, muchas empresas se vieron en la necesidad de hacer un aterrizaje forzoso para que sus colaboradores siguieran trabajando desde casa.

Empleados de todo el mundo tuvieron que acomodar espacios en sus viviendas, improvisar escritorios hasta en la propia cama e, incluso, turnarse con los hijos el uso de la computadora familiar. En cuestión de semanas, de invertir horas en el tráfico para llegar a la oficina, se pasó a dar unos cuantos pasos para trasladarse al sitio de trabajo. Se guardó el traje formal para sustituirlo por pants, playeras y sandalias. Hubo algunos que hasta llegaron a la conclusión de que, lejos de carecer de ropa para salir, estaban escasos de aquella que se viste los fines de semana. ¿Pero acaso hay marcadas diferencias ahora? Para millones, ya no.

Aunque el teletrabajo era una variante que solían practicar algunos, hoy día muchos se encuentran frente a un nuevo modelo laboral que ha significado un cambio radical en los estilos de vida.

En marzo pasado, la plataforma de colaboración grupal Teams de Microsoft creció en el mundo de 32 millones de usuarios activos al día a 44 millones. Esto, en una semana. La crisis del COVID-19 es la razón de ello. De acuerdo con Erick Sosa, gerente regional del grupo de negocios de nube para Microsoft, solo en Latinoamérica el aumento de la tasa de uso fue cuatro veces más de lo acostumbrado entre marzo y abril.

Con ello vinieron los dilemas. Entre ellos: el aislamiento que, sin elección, pueda llevar a la gente al colapso emocional. Hasta el hecho de que manejar su propio horario trajo consigo algún grado de estrés.

Hay testimonios al respecto. Palabras que describen este cambio en la dinámica de múltiples hogares en Guatemala. Un cambio que, en el corto o mediano plazo, podría significar una transición definitiva en nuestra forma de trabajar o de educarnos.

No todo es malo

Como ejecutivo de Microsoft, Sosa relata que desde hace más de doce años trabaja desde su casa. Para él, esto no es novedad. De hecho, solo se presenta un día a la semana a la oficina. En tono de broma afirma que no sabía que su estilo de vida se llamaba “cuarentena”.

Parte de sus actividades consisten en coordinar acciones con colaboradores de diferentes países, de manera que su jornada transcurre entre llamadas telefónicas y reuniones a distancia. “Llegar a la oficina era irrelevante”, afirma.

Hacer labores en forma remota le ha permitido una flexibilidad que le brinda más tiempo para dedicarlo a sus asuntos personales. Sosa asiste a las reuniones del colegio de sus hijos, sale a trotar al mediodía, o toca guitarra cuando su mente le pide una pausa. “Ya no regresaría a una estructura de horario fijo, pues trabajo a mi ritmo y así soy más productivo. Eso me ha permitido ese ansiado balance de vida”, afirma.

Para el psicólogo clínico Fredy Muñiz, el teletrabajo puede aportar a las personas un sentido de responsabilidad, tanto desde lo laboral como en lo individual. “Nos permite organizar nuestro tiempo, cumplir metas y evaluarnos por resultados”, asegura.

Desde la educación, campo en que también se desempeña, considera que esta modalidad ha significado un salto en cuanto al aprendizaje de herramientas tecnológicas. En especial para los docentes, muchos de los cuales sentían miedo a los cambios antes de la emergencia. Para los alumnos, en cambio, esto se visualiza como una oportunidad para ser más autodidactas. Cambio generacional, le dicen algunos. Mudanza obligatoria, podrían decirle otros. La verdad, no hubo opción.

Una jornada más extensa

Muchos recordarán el divertido video del politólogo Robert Kelly cuando era interrumpido por sus hijos mientras daba una entrevista en vivo para la televisión. El episodio, que se hizo viral, es a la vez una muestra de lo complicado que puede ser laborar desde casa.

Más allá de ese episodio casi humorístico, este cambio ha significado estrés para infinidad de familias. He aquí una historia, cuya protagonista prefiere el anonimato. En su casa, mamá y papá, en el mismo espacio trabajan cada uno por su lado. Pero ambos, en el mismo espacio, trabajan cada uno por su lado. Además, sus hijos adolescentes deben entregar tareas a distancia. “Hay tensión debido a que nuestra señal de Internet no soporta que estemos todos conectados al mismo tiempo. Solo tenemos dos computadoras. Y los celulares, también añadidos a las faenas diarias, se usan en simultáneo. A veces estoy conectada en una reunión y se va la señal”, comenta.

En ese trajín, las horas no dan tregua. Ella intenta explicarle a su hija cómo funciona la plataforma del colegio y atiende, a la vez, reuniones de trabajo. Todo en línea y sin dejar de lado el oficio de la casa. “Intentamos distribuirnos, pero no lo conseguimos; por tanto, la carga mayor recae en mí. Así, las jornadas son de más de 12 horas, lo cual es un desgaste”, confiesa.

Para María José Luarca, diseñadora gráfica de 20 años, el cambio implica luces y sombras. Admite que no tiene mayor carga de oficios domésticos, pero el reto ha significado organizar el horario laboral y adaptarlo con los estudios universitarios.

Considera que la comunicación del equipo de su oficina se ha vuelto más lenta, además de que surgen malentendidos por no poder verse cara a cara en la oficina. Admite además que le abundan las distracciones, por lo que su productividad ha bajado. Y también se queja de la lentitud del Internet. Total: el caos doméstico en la oficina. ¿O es el caos laboral en el hogar?

Cambio cultural

Sosa y Muñiz coinciden en que en esta transición muchas personas van a sufrir. En algunos casos, porque persiste el mito de que “el jefe no me está viendo”, o también aquel que se resume en la creencia de que “si no me ven, me van a despedir”.

Sin embargo, Sosa es consciente de que no todos los trabajos son iguales. Según su experiencia, en el futuro se llegará a manejar un híbrido de tiempos en que un 75 por ciento será home office y un 25 por ciento presencial.

Muñiz es consciente de la problemática. Identifica que se trata de una pérdida de identificación del espacio, en donde mi trabajo y el descanso están en un mismo hábitat. “Habrá personas que se depriman, especialmente por las condiciones que se implementaron en forma abrupta y sin que ellos lo decidieran”, afirma.

Resalta de nuevo el conflicto de muchos docentes en el país a quienes les preocupa conservar su trabajo, pero a la vez enfrentan el estrés de aprender nuevas formas de enseñanza en plataformas virtuales a las que no estaban acostumbrados.

La era digital

El informe de Randstad Research, titulado El futuro del trabajo, analiza las principales tendencias en el mundo laboral y sus perspectivas en los próximos años. Su tesis destaca el rol de la tecnología en las necesidades del teletrabajo, en el que se prevé una evolución en las formas laborales después de la etapa de confinamiento. En España, por ejemplo, el 42.8 por ciento de las empresas implantaron medidas de este tipo para continuar con sus actividades. Asimismo, indica que el 68.6 por ciento de los empleados quería trabajar en esta forma, pero la empresa no se lo permitía.

Los vientos de cambio también se visualizan en Guatemala. Recientemente, el diputado Aníbal Samayoa del partido Humanista presentó una iniciativa de ley para promover la modalidad del teletrabajo. Su argumento es que “estimula la generación de empleo y la modernización, tanto en el sector público como en el privado”. Samayoa considera que esta propuesta traería beneficios, tanto para el trabajador como para la empresa, lo que redundaría, a su criterio, en un incremento de la productividad, así como en mayor competitividad, mejoras al medioambiente, inclusión social y facilidades en la movilidad, entre otros beneficios.

Sosa sostiene que desde hace varios años se ha tratado de impulsar este modelo, pero en el camino se ha topado con dos limitantes. Una, desde la parte legal, en la que no existe ningún incentivo. La otra, la falta de claridad de las empresas para adquirir herramientas para trabajar en modo virtual.

Nuevas dinámicas

A pesar de que Sosa ha experimentado los beneficios de trabajar en casa, sabe que la cultura del teletrabajo no es sencilla, ya que esta precisa de una estructura, un horario que obligue a concentrarse, así como aprender a desconectarse en determinado momento.

Considera por ello que el cambio en Guatemala va a darse en forma gradual. Estima que entre un 30 y un 40 por ciento de las personas se quedarán trabajando en forma remota, donde el saldo será más positivo que negativo.

Reconoce que no todo puede hacerse a distancia. Y mientras los introvertidos viven en un paraíso, los extrovertidos sufren más. Pero soluciones hay. De esa cuenta, han inventado cafés virtuales donde el equipo se reúne a platicar una vez por semana de sus asuntos personales, lo cual recomienda en vez de inundar los chats del trabajo.

Uno de los mayores desafíos será que más personas en todos los rincones de Guatemala tengan acceso a Internet, para que así accedan a la oportunidad de seguir estudiando o trabajando, mientras transcurre un confinamiento que puede demorarse bastante más de lo que la mayoría quisiera. Hogar, dulce hogar. Oficina, cruel oficina. ¿Acaso hay ahora una diferencia?

Nueve consejos para el trabajo remoto 

1. Establezca un lugar de trabajo. Cualquier área en la casa en la que puedan concentrarse les permitirá ser más productivos.

2. Comunicación, comunicación. Ofrecer reportes frecuentes de progreso a los compañeros de equipo puede ser útil.

3. Mantengan límites saludables. Recuerden “salir” de manera mental del trabajo remoto al final del día.

4. Adopten reuniones en línea. La interacción cara a cara ayuda a todos a sentirse conectados.

5. Ser conscientes e inclusivos. Las llamadas de conferencia con muchos participantes pueden dificultar que la gente comparta sus opiniones.

6. Graben las reuniones. Esto permite revisarlas más tarde o recordar información donde participaron.

7. Compensen las charlas de pasillo faltantes. Contacte a la gente de manera regular para retomar las charlas casuales en la oficina.

8. Mantengan unido al equipo. Crear oportunidades para que todo el equipo de trabajo se reúna de manera virtual.

9. ¡Diviértanse! Mantenga la moral del equipo. Compartan noticias o historias en el chat del grupo. -Microsoft Teams

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia CINDY ESPINA / ELPERIODICO
Demandan al Gobierno de EE. UU. por muerte de Claudia Gómez

ACLU pide un resarcimiento por US$100 millones a favor de la familia de la joven migrante, quien tuvo que dejar el país por la falta de oportunidades de empleo.

 

noticia Tulio Juárez
FECI y CICIG piden antejuicios contra otros dos magistrados a quienes vinculan con “el Rey del Tenis” y corrupción judicial

Allanan residencia y apartamento de la zona 14 para secuestrar documentación sobre el abogado Sergio Roberto López Villatoro y Eddy Orellana, presidente de la Sala Segunda de Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil capturados la semana pasada por señalamientos de cooptación de comisiones de postulación.

 

noticia David COURBET  / afp
La “jungla” de Calais, ciudad de inmigrantes

La creciente institucionalización del lugar se debe a las oenegés.

 



Más en esta sección

Guatemala es el país de la región con mayor retraso del crecimiento en menores de 5 años

otras-noticias

Glovo aumentará inversión en Guatemala

otras-noticias

Una propuesta inmobiliaria con diseño

otras-noticias

Publicidad