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Domingo

Magnánimos en la adversidad


Sociedad de Plumas

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Dicen que en las crisis y en el juego se refleja la verdadera personalidad de las personas. Quizá por eso, en esta gran amenaza global que enfrentamos, se advierten las mejores cualidades humanas y, también, nuestros peores defectos. Sin embargo, en este artículo no me quiero centrar en la vileza, pereza o malcriadeza de ciertos comportamientos, ni mucho menos en los que acaparan cosas, se aprovechan de otros, se quejan de todo o en los que solo piensan en sí mismos.

En estas circunstancias tan excepcionales, quiero centrarme en los héroes conocidos y en los anónimos, en esas personas y colectivos que trabajan hasta el cansancio por hacerle frente a esta crisis, en tantos padres, madres e hijos que se han organizado para sacar frutos de este encierro, así como en esas instituciones y empresas que ponen sus bienes al servicio de los demás.

Todos ellos, con su esfuerzo, generosidad y espíritu de cooperación, son los grandes protagonistas de esta compleja situación que ha provocado el COVID-19. Sin duda alguna, este es el momento de la magnanimidad, de la grandeza de espíritu, de la virtud alegre de quienes saben sacar lo mejor en la prueba y en la contradicción, en la alegría y el dolor, en todo tiempo y lugar, y en especial, en esta fase de encierro familiar.

Porque honestamente, esta fase de obligado resguardo puede resultar una dura prueba que pone en jaque nuestras fuerzas, paciencia y serenidad. Hemos pasado varios días de encierro en casa, ideando todo tipo de rutinas y actividades para no estar aburridos y evadir la tensión, pero el abundante flujo de noticias, memes, tuits, videos y especulaciones provoca tanto ruido, que nos impide tomar un respiro y asumir esta crisis con más calma y entereza.

Por ello, propongo tres maneras de encontrarle el lado positivo a la situación e inyectarle optimismo a este gran desafío que compartimos:

En primer lugar, expresar nuestra gratitud hacia quienes trabajan por nuestro bien. Muchas personas están en la primera línea de fuego, luchando a codo partido contra los efectos de este enemigo invisible que ha puesto de cabeza al mundo entero. Gracias apreciados médicos, enfermeras, personal sanitario, autoridades, policías, militares, repartidores de medicinas y alimentos, transportistas de mercadería, dependientes de supermercados y ventas a domicilio, y tantos otros que exponen su salud y seguridad. Para ellos y sus familias, nuestra sincera gratitud por su sacrificio y disponibilidad.

En segundo lugar, demostrar una actitud más solidaria, empática y cooperadora. Y como es muy cierto que “las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra”, pongamos todo lo que esté de nuestra parte para hacer la vida más fácil a quienes nos rodean, con iniciativa y espíritu de servicio. Y especialmente, cumplamos los encargos que tenemos en casa, puesto que no se nos está pidiendo algo imposible o fuera de nuestro alcance. Además, hagamos caso a nuestras autoridades y sigamos las recomendaciones que nos sugieren para evitar contagios, y así proteger de mejor modo a las personas más vulnerables y en riesgo.

Y, finalmente, forjar nuevas aptitudes de superación. En efecto, más allá de reiteradas jornadas entre cuatro paredes, de un mayor consumo de redes sociales y tiempo ocioso en línea, la gran riqueza de este confinamiento es disponer de un horario productivo para aprender nuevas habilidades, así como de una oportuna rutina de ejercicio, sana alimentación y descanso. En concreto, podemos aprovechar el día para: realizar teletrabajo o clases en línea, planificar un negocio, cultivar aficiones, tener tertulias culturales, hacer videollamadas con amigos y familiares, y muchas cosas más. En fin, un abanico de actividades de crecimiento, cultura y formación personal.

En todo caso, la idea es que hagamos vida este triple eje de gratitud, actitud y aptitud para enfrentar esta crisis. Y todo ello, enriquecido con un sentido de unidad, buen humor, paciencia, confianza en las decisiones de las autoridades y un compromiso personal por mantener en alto el buen ánimo, la salud y seguridad de los que amamos. Y especialmente, tener mucha fe en Dios que pronto saldremos de esta gran amenaza que enfrentamos como humanidad. ¡Ánimo grande para todos en esta adversidad!

(*) Doctor en Comunicación Pública

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