[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Domingo

Las abejas de los trópicos


Las abejas nativas sin aguijón o meliponinos son un grupo susceptible, debido a la pérdida de su hábitat por el aumento de la deforestación y el desconocimiento del manejo de sus productos. Sin embargo, son insectos que cumplen con un rol clave para la conservación de los bosques, la polinización de las plantas y la producción de miel artesanal.

foto-articulo-Domingo

Edgar López es un meliponicultor autodidacta oriundo en San Antonio Aguas Calientes, Sacatepéquez. Desde hace seis años se dedica con pasión a la crianza de abejas meliponas (Apidae: Meliponini), también conocidas como abejas nativas sin aguijón. Un tipo de abejas silvestres, propia de los climas tropicales y con un pasado que las remite hasta los antiguos mayas.

Cuenta que empezó en este oficio por accidente. En una parcela donde cultivaban café se cayó un viejo árbol de gravilea, y que pasó derribando a otros. En la copa de uno de estos, encontró una colmena de abejas nativas, las que conocía por nombre común como “doncellas”. “No sabía que producían su propia miel, tomé una cápsula del panal, la deshice en mi boca y sentí un sabor ácido, delicioso y diferente que me fascinó”, relata.

En Guatemala se han identificado 17 géneros y 33 especies de las abejas meliponinos.

Con los años, López ha adquirido experiencia en este campo y ahora es uno de los pocos meliponicultores en Guatemala que se dedica al cultivo de este tipo de abejas. Lo hace con fines de conservación, así como para extraer las pequeñas cantidades de miel que producen, misma que solo es posible comercializar en los mercados artesanales locales.

En Guatemala, existen alrededor de 130 meliponicultores que conservan a las abejas sin aguijón, “pero no todos son productores”, explica la bióloga Natalia Escobedo, quien consulta una base de datos de la Unidad para el Conocimiento, Uso y Valoración de la Biodiversidad del Centro de Estudios Conservacionistas (Cecon) de la Universidad de San Carlos.

De estas abejas de tamaño milimétrico, se han llegado a conocer 17 géneros y hasta 33 especies en Guatemala, según el Cecon; entidad que en los últimos 20 años comenzó a estudiar los aportes de estas especies en la biodiversidad, la importancia de su miel y su adecuado manejo.

Manejo adecuado

Distintos investigadores han encontrado que los antiguos mayas tuvieron conocimiento sobre el cultivo de la miel gracias a las abejas nativas. Evidenciaron estos hallazgos en el Códice de Madrid, al parecer usada para ritos religiosos, curar enfermedades y como alimento. Posteriormente fue documentado por Fray Francisco Ximénez, según el Manual de Meliponicultura elaborado por el Cecon/Usac.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Pero no fue sino hasta hace 20 años que se comienza a estudiar en forma científica a esta especie. Eunice Enríquez es la coordinadora de la Unidad de Biodiversidad del Cecon. Es bióloga y cuenta que desde el año 2000 se dedica a estudiar las abejas nativas en Guatemala. También se encontró con estas abejas por accidente, cuando trabajaba contra la chinche picuda en el Oriente del país junto con la doctora Carlota Monroy. “Nos percatamos que en los aleros de las casas, la gente tenía sus colmenas, a la par de las chinches y sabían mucho de estas”, recuerda.

Fue así como empezó desde cero a recolectar, clasificar investigar y elaborar listados para nombrar y estudiar cada una de estas especies. Actualmente, tienen una colección que reúne más de 370 especies identificadas en unos 25 mil insectos.

En los últimos años, junto con un equipo de investigadores, se ha dedicado a estudiar el cultivo de las meliponas. Esto porque han encontrado que las colonias domesticadas se manejan en forma poco eficiente, sea porque destruyen el nido y la recuperación sea muy lenta o simplemente muera. Asimismo, el escaso conocimiento de la biología reproductiva y el desarrollo de tecnología apropiada no permiten su cultivo eficaz.

Por esa razón, han producido diversos manuales que detallan procesos para instalación del meliponario, tipos de cajas tecnificadas, división artificial de colmenas, fortalecimiento de colonias, cuidado de plagas, así como el procedimiento adecuado para la extracción de la miel.

López, quien se dedica a la crianza de las abejas meliponas en un terreno de la familia, ha ido aprendiendo y compartiendo experiencias con base a grupos de redes sociales. Ha construido un grupo de pequeñas colmenas ecológicas con trozos de madera, troncos de árbol o bambú para las seis especies nativas que conserva. Maneja con propiedad los nombres científicos de cada especie, así como sus nombres comunes identificas como: angelitas, doncellas, plebeyas, serenitas, congo negro y congo alazán.

A diferencia de las abejas domesticadas (Apis mellifera), estar dentro de su espacio no requiere de un traje protector, ya que no pican por la falta de aguijón. Pero al mismo tiempo son muy vulnerables a las plagas, por lo que extrema los cuidados y coloca trampas en cada una de las colmenas. En los palos de estas, unta con aceite quemado para evitar que suban las hormigas y coloca botes con vinagre para despistar a las llamadas “moscas vinagreras” que llegan a arruinar el panal sin que se dé cuenta.

Miel escasa y de alto valor

El pequeño grupo de meliponicultores en Guatemala ha encontrado un beneficio económico en la venta de miel, puesto que se le atribuyen propiedades medicinales, y se vende a un mejor precio que la miel de abeja melífera.

El trabajo de extracción de la miel se hace en forma artesanal. López explica que las pequeñas cápsulas del panal se deshacen o perforan, según su tamaño, para luego pasar el producto crudo por un colador y envasarlo en botellas. Las cantidades que produce son escasas, puesto que formar una pequeña colmena toma a las abejas hasta seis meses. De esa cuenta, una botella de 250 mililitros tiene un valor de Q150.

Los estudios del Cecon han encontrado que cuatro especies de meliponas tienen propiedades medicinales y curativas. Por ejemplo, la miel de doncellita, ayuda a curar la catarata y cualquier afección de los ojos, golpes en la cabeza, dolores de estómago, úlceras, entre otros.

La miel de la serenita, también cura catarata, pterigión y otras afecciones oculares. La miel de abeja criolla ayuda en las fracturas mezclada con hierbas, llagas, afecciones oculares, diarrea y manchas en la cara, entre otras bondades. Y por último, la miel de Talnete sirve para limpieza de riñones, como purgantes, fracturas, afecciones oculares, golpes internos, tos e inflamaciones.

López explica que esta miel solo se comercializa en mercados locales, puesto que no cuenta con un registro sanitario ni licencia ambiental. Trámites que requieren además un inmueble con características sanitarias específicas, un costo aproximado de Q3 mil, lo cual es una limitante. “Por eso solo se encuentra en bazares artesanales”, dice López.

Para este apasionado meliponicultor, continuar con su capacitación en esta especialidad se basa en compartir conocimientos y experiencias a través de grupos en redes sociales. De momento, tener la oportunidad de asistir a capacitaciones internacionales, resulta un lujo que no puede darse.

Sin saberlo, López cuenta que reprodujo años después la pasión de su abuelo por el cultivo de las abejas meliponas, quien las tenía en ollas de barro. De momento, hace esfuerzos por conservar esta especie de gran valor ancestral, aunque contempla diversificarse en otros negocios, debido a las dificultades que tiene para producir este tipo de miel.

Por su parte, Enríquez destaca la importancia de su estudio debido a que este es un recurso nativo subutilizado con un enorme potencial. “Se debe voltear a ver el recurso nativo, no solo los insectos, también las plantas”, afirma.

López en forma autodidacta ha estudiado la crianza de abejas nativas sin aguijón.

Más de 20 mil especies de abejas

Las abejas constituyen uno de los grupos de insectos de mayor abundancia en el mundo. Se conocen alrededor de 20 mil especies distribuidas en siete familias (Mellitidae, Colletidae, Andrenidae, Halictidae, Megachilidae, Apidae y Stenotritidae). Dentro de la familia Apidae, están las subfamilias Apinae y Anthophorinae. Y dentro de la subfamilia Apinae, se encuentran las tribus: Apini (abejas de la miel), Euglossini (abejas de las orquídeas), Bombini (abejorros) y Meliponini (abejas sin aguijón).

En el diverso grupo de los meliponinos, estas especies se encuentran en alturas que van desde los cero m.s.n.m hasta los 2 mil 500 m.s.n.m. La tribu Meliponini se divide a su vez en dos grandes grupos: las meliponas y trigonas. El primer grupo es el que se ubica en la región tropical de América. El segundo grupo, las trigonas comprende unos 20 géneros y más de 200 especies distribuidas en todo el mundo.

Las abejas meliponas tienen una organización social, forman colonias y están diferenciadas por castas, según su función reproductiva: reina (madre fértil), obreras y zánganos (machos). Además de miel, las abejas nativas producen cera, polen y propóleo (una especie de resina), de acuerdo con el Manual de Meliponicultura elaborado por varios autores del Cecon (2014).

Las abejas aportan más de US$1 millardo anual a la economía

La especie Apis mellifera pertenece a la familia Apidae, y el género Apis tiene unas nueve especies, según el Cecon. De estas, cinco razas representan un valor económico. Aunque las abejas europeas, o Apis, las trajeron los españoles desde la Colonia, en Guatemala, la creación de apiarios dio inicio hace unos 50 años, debido a la demanda de los mercados europeos, comenta Ismael Herrera, coordinador de productos diferenciados de Agexport.

Según el Cecon, desde 1956 la abeja africana fue liberada accidentalmente de Brasil, lo que ocasionó que esta se dispersara muy rápido en el continente, desplazando a la raza Apis mellifera europea, lo que provocó una caída en su cultivo. En Guatemala, los apicultores locales sufrieron una crisis, la cual destruyó la mayor parte de los apiarios.

Los productores de apiarios nacionales contemplan promover el consumo de miel de abeja en los mercados locales por medio de campañas.

Una caída de la cual ha costado recuperarse para los cerca de 4 mil productores locales, de los cuales el 80 por ciento son pequeños. En 2015, la exportación de miel representó US$9 millones y en los últimos años ha tenido un promedio anual de US$5 millones, donde los principales mercados son Alemania, Suiza, Italia y Japón, refiere Herrera.

Además de la producción de miel, Herrera resalta la contribución esencial de las abejas –en todas sus especies–, en el proceso de polinización de las plantas, que incluye productos como el café, del cual depende en un 20 por ciento, así como en las cucurbitáceas (güicoy, ayote, pepino), cardamomo, vainilla y frutos como el melón, los cuales dependen un cien por ciento de la polinización. “Este aporte de las abejas –principalmente– en productos vitales se ha estimado en más de US$1 millardos anuales a la economía”, asegura el ejecutivo de Agexport. De acuerdo con los estudios del Cecon, el 80 por ciento de los frutos y semillas que comemos se producen gracias a la polinización de las abejas.

En cuanto a la miel comercial, debido a que este es un producto de consumo secundario, cada vez cuesta más lograr mejores precios en los mercados foráneos. Actualmente, el precio es de US$2 por tonelada, el cual se fija de acuerdo con un reducido grupo de empresas que se encargan de envasar estas mieles. A esto se suma que los chinos han logrado producir un tipo de miel artificial que también ha significado una caída en el precio del producto natural.

Las exportaciones se envían en barriles de 300 kg, los cuales se venden con una muestra previa que revisa hasta 25 renglones de calidad. Uno de estos requisitos es el porcentaje de humedad (rango del 15-18.5 por ciento), además de una partida arancelaria específica, definida en el Codex alimentarius. De esa cuenta, las mieles de abejas nativas, que tienen como limitante el alto contenido de humedad, no podrían ser exportables, puesto que carecen de partida arancelaria.

Puesto que la caída de los precios en los mercados internacionales es inminente, Herrera comenta que los productores han vuelto los ojos al mercado local y buscan incentivar su consumo por medio de campañas. “Es un alimento diario con mucho beneficio, aporta energía saludable y es un preventivo de enfermedades”, señala.

Herrera recomienda a los consumidores aprender a reconocer que el proceso de cristalización de la miel natural, cuando es expuesta a bajas temperaturas, es una señal de buena calidad. De manera que para los gustos más exigentes, los productos de mayor pureza se encuentran, de preferencia, en tiendas especializadas.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Isela Espinoza/ elPeriódico
CAMPO Chiantla, un oasis para la agricultura en el altiplano

Por medio de la agricultura moderna, el centro capacitará a los agricultores de seis corredores económicos con el objetivo de disminuir la inmigración.

noticia AFP
Unicef advierte que migración infantil se multiplica por nueve en México en 2021

Unicef indicó que en muchos albergues mexicanos, los menores, que en su mayoría provienen de Honduras, Guatemala, El Salvador y México, representan al menos el 30 por ciento de los migrantes, el mayor porcentaje jamás registrado.

noticia Evelin Vásquez/elPeriódico
Interponen amparo en contra de medidas de restricción


Más en esta sección

Piloto de un tráiler sufre ataque armado en la zona 2 capitalina

otras-noticias

Instalan mesa técnica de seguridad en Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán

otras-noticias

Un año del Informe Godoy, y vamos por más

otras-noticias

Publicidad