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Domingo

Gatos Reprobados


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Me tomé el tiempo para ver las alocuciones de Mike Pence y dos de los tres jefes de gobierno del fallido Triángulo Norte, ello en el marco de la “Conferencia para la Prosperidad y Seguridad en Centroamérica”. Lo primero que saltaba a la vista, era quiénes mandaban en aquella “cumbre”; en la cabecera sentados los dos Mike (Pompeo y Pence), acompañados del secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Luis Videgaray. México, como lo he dicho antes, será el mayor aliado latinoamericano de EE. UU. y pronto veremos la frontera “de Norteamérica”, a partir de nuestra frontera con ese país; resulta mucho más barato y estaremos relegados –tristemente– al territorio de la inviabilidad, pero estrictamente controlado. A los costados, de la elevada mesa principal, estaban sentados –con ínfulas– “los gatos”, es decir, los representantes de El Salvador, Honduras y Guatemala.

Los discursos era predecibles, el Vicepresidente estadounidense, repitió la perorata que se resume en que ningún indocumentado es bienvenido a EE. UU., realidad que ya debieran haber entendido –hace años– los gobernantes de los países sometidos y vistos –indudablemente– como “inferiores”, grupo en el cual, aunque duela, está incluida nuestra amada Guatemala; basta transitar por nuestras carreteras, en contraste con las mexicanas, para reconocer –objetivamente– nuestra obvia inferioridad y retraso.

El discurso de Morales no merece comentarios, simplemente me causó pena ajena y vergüenza de tener semejante “representante”… aunque no me sorprendió. El hondureño Juan Orlando Hernández, se animó a echar algunas “chifletas”, relativas a la potencial relación de “su” país, con China y Rusia, pidiendo al Gobierno estadounidense que no lo interpretara, tal y como lo haría durante la “guerra fría”; todos sabemos, claro está que estos territorios están asegurados y alineados, por lo que difícilmente se le “saldrán del guacal” a un gobierno del talante que ostenta Trump… realmente nunca lo han hecho, ni pueden o deben hacerlo.

No hubo necesidad de la dichosa “cumbre” que solamente causó gastos –que lloran sangre– a los países bananeros. Fue un montaje teatral para recibir instrucciones con presencia de la prensa y reposicionar a México, propósito que se hubiese logrado, de todas formas, con un simple “Twitter” del embajador Arreaga, o del Secretario de Estado… ni siquiera del vicepresidente Pence. En todo caso, los “gatos” se sintieron honrados, al tomarse variopintas fotografías, con la burocracia verdaderamente importante y en los edificios y salas que representan el poder real. Nada nuevo en el horizonte, solamente ofertas de “limosnas” a cambio de obediencia, en lo relativo al combate al narcotráfico y contención de la emigración ilegal.

Pasaría poco tiempo, para que Trump, comprobara la lealtad de sus “gatos”. Especialmente la de Jimmy Morales, quien le debe –indudablemente– su permanencia en el poder, el haber purgado al virtual ex comisionado y replegar a la CICIG a su trinchera… todo ello, en medio de una lucha de poder –perniciosa para los países subordinados– entre Republicanos y Demócratas, la cual –en lo relacionado con la ONU– van ganando los primeros; hasta el secretario general del Organismo –el testarudo Guterres– entendió que donde manda capitán no manda marinero y que “Quien paga los mariachis… pide las canciones”. Quizá los “gatos” fueron los únicos que no comprendieron, ellos no mandan… sino “los dejan” mandar, para que estos territorios, atorados de crimen, caos y violencia, mantengan, la apariencia de “Repúblicas” soberanas.

La prueba era –relativamente– fácil de superar, pero los “gatos” están saliendo reprobados y México –el nuevo gran y real aliado estadounidense– resulta fortalecido… por una sola razón: haber interpretado –correctamente– las señas explicitas del Supra Poder. El “éxodo” raramente organizado, con recursos, transporte y gran apoyo mediático, debiera despertar suspicacias, por muchísimas razones, pero especialmente porque es obviamente un esfuerzo por ponerle presión al gobierno de Trump, sobre todo, por lograr marcar distancia entre sus aliados –irrelevantes– “el Triángulo Norte” y su aliado relevante, México; no sería extraño que tras este intríngulis tan penoso, donde niños inocentes, se usan de bandera, estuvieran –otra vez– las rencillas Demócratas-Republicanas que hoy semejan –más que nunca– una guerra interna en el gran país del norte, cuyas expresiones de violencia y desgaste, se perpetran –como siempre– en los países sometidos.

Hoy más que nunca estamos ante la inminencia de ver erguida una rígida e inexpugnable frontera norte; hace algunos años imaginé –y escribí– sobre una frontera de espeso grosor, con Hummer artillados circulando encima, disparándole a los inmigrantes ilegales… creo que aquel imaginario de terror, es ahora más próximo a la realidad que nunca. Pero es menester poner atención a este “éxodo” tan mediático y con tantos apoyos invisibles que mueve, por medio de la candidez y desinformación el sentimiento chapín; en lo personal me gustaría ver a más guatemaltecos, siempre conmovidos por la tragedia –perenne– en su propio país… aquí habitan ¡un millón de niños desnutridos crónicos! –la mitad que en toda Centroamérica– y el 50 por ciento de nuestros adultos mayores viven en la miseria. ¿Por qué esta realidad trágica no es mediática? Si lo fuese, veríamos –sin duda– miles de corazones solidarios… pero estamos sumergidos en la lucha diaria, viendo –sin querer ver– a nuestro país cayéndose a pedazos; es solo cuando el circo se alborota que prestamos atención.

La falsa realidad circense es ya insoportable y permite a los desgobiernos pasar, por el poder sin dar cuentas de nada, dilapidando el erario, entre fatuidad y espectáculo. Mañana asueto otorgado por los –roñosos– diputados, para “promover el turismo local”. ¿Turismo sin carreteras?, ¿turismo en medio de una economía casi estancada?, ¿turismo mientras el terror y el luto hacen presa de casi cada comerciante y emprendedor honrado?, ¿turismo en un país tan frágil que se derrumba con dos días de lluvia, matando gente inocente y otros tantos que ven ser arrastradas por los ríos crecidos sus chozas y exiguos patrimonios?

Ver a los políticos, de los grupos encontrados, sus mequetrefes e instrumentados patrocinadores –parásitos todo ellos– de los “bobos” –que producimos honradamente y pagamos impuestos- es asqueante, provoca nauseas… es ya intolerable. Notar como los “referentes” políticos que saltarán a la palestra, ofreciendo “el oro y el moro”, guardan cómplice silencio y celebran la vergüenza, solamente ratifica la dramática realidad de que el continuismo será “la opción” y con este: más miseria, más violencia y menos inversión. Es escenario es dantesco, por favor, deje de aplaudir el circo y sienta el insoportable hedor de la manipulación de conciencias y razones. ¡Piénselo!

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